Jorge Emilio Sierra Montoya
Sin duda, el turismo se está convirtiendo en gran motor de desarrollo del Eje Cafetero. Para ello, para consolidar dicho proceso, la cultura es indispensable. Turismo cultural, mejor dicho.
Pensemos sólo en que todo esto empezó cuando la Unesco (máximo organismo educativo de Naciones Unidas -ONU-) declaró a nuestro Paisaje cultural cafetero como Patrimonio de la Humanidad.
Paisaje cultural cafetero, insistamos. “Cultural”, sí. En primer término, de la cultura cafetera, relacionada obviamente con el café, con el maravilloso paisaje de nuestras tierras, pero también con una visión amplia de la cultura en sentido antropológico, donde los aspectos sociales o humanos son decisivos.
De ahí la importancia de las distintas actividades culturales de origen popular, las cuales reflejan la identidad cultural, o sea, aquello que identifica a nuestros pueblos, lejos de perder esa identidad por la globalización, donde todo tiende a ser igual en todas partes: la moda, el comercio, la música, la gente…
Entre tales manifestaciones se destacan los ritmos tradicionales, como el bambuco; las danzas típicas de la región, que son tan bellas; la comida de origen paisa, por lo general; el lenguaje común, con dichos y refranes, o las “Fiestas de la cosecha”, para no ir muy lejos.
En Pereira son plausibles, además, las actividades que giran alrededor del Centro Cultural Lucy Tejada, con hondo contenido social, y proyectos como el de la Sociedad Bolivariana, la Universidad Tecnológica y otras entidades, para crear aquí el Museo Rodrigo Arenas Betancourt, autor del Bolívar desnudo.
Tales proyectos deben asumirse como política de Estado, al servicio de la comunidad y el respaldo efectivo del gobierno, el sector privado y la academia, con espíritu solidario, siempre al margen de criterios partidistas.
¿Oyeron esto, señores candidatos a las próximas elecciones?

