Duberney Galvis
Tan descuadernado está el país que la norma es la falta de normas, y no me refiero al exceso de leyes. Lo más reciente es la intervención pública del embajador de china Zhu Jingyang en favor de los desmontes de aranceles para los hilos, textiles y partes de calzado provenientes de China, lo que va en desmedro de la producción nacional colombiana.
Ahora bien, al embajador le corresponderá defender en privado los intereses de su país, pero es un hecho que está interviniendo en asuntos ajenos cuando intenta dictar cátedra a Colombia en la toma de decisiones, como bien lo señaló Humberto de la Calle en la red social X. Y no es genuino ni cierto, concluir que, disminuir o quitar los aranceles al ingreso de estos productos chinos, significa pensar en el consumidor colombiano, eso es puro apetito neoliberal. Con similares artilugios nos vendieron los gringos tales “beneficios” del TLC para los consumidores, y hoy somos testigos de la quiebra de la producción, la carestía de los productos que antes cosechábamos, como el algodón, y lo más importante, la pérdida del trabajo y de la rentabilidad nacional.
Toman nota varias voces, porque no es la primera vez, el embajador viene mal acostumbrado a opinar bastante sobre los asuntos internos de nuestro país. No recuerdo uno proveniente de China, de lengua y manos tan inquietas. Cabe aclararle, que más allá del lumpenproletariado que medra en la Casa de Nariño, todavía hay en Colombia quienes abogamos por la soberanía nacional. Si bien no olvidamos que durante decenios, como ilustró Francisco Mosquera Sánchez, los mandatarios colombianos han venido disminuyendo el apoyo a la actividad productiva de los estratos empresariales, sin perder intento por arrebatarle a las masas laboriosas sus contados derechos… menos aún perdemos de vista que, han apelado a la avenencia del libre intercambio comercial, fórmula de la práctica petrista que ahora Zhu Jingyang intenta decretarle a Colombia bajo el remedo antiproteccionista y animado por el “progreso de Colombia”, asegurándose eso sí, que este sea sobre la base de facturar “made in china”
No es cuestión de coser y cantar como lo quiere hacer ver, se trata de la soberanía nacional. En eso aciertan los obreros, empresarios, gremios, cadenas productivas y dirigentes políticos cuando salen a defender la producción colombiana. En este caso, el mercado nacional de hilos que el presidente Petro pretende entregarle a China y a otras potencias en la materia, aunque estas otras, por lo menos, no permiten a sus embajadores cacarear intereses propios al interior de las naciones ajenas.
Adenda: A propósito de aranceles, nada que nos enteramos de las medidas del Ministerio de Comercio Exterior para investigar las importaciones de café a Colombia. Lo más reciente fue criticar a la Federación de Cafeteros por advertir los riesgos de la posible triangulación de café brasilero usando el sello colombiano, y moverse, para que nuestro café, no tenga aranceles en el exterior, ¡el mundo al revés!

