¿Gobernador Patiño, y de la infraestructura rural qué?

Juan Hurtado Cano

Hace unas tres décadas, esta noble Casa Editorial me concedió, generosamente, una columna de opinión que denominé “Caminando por la Provincia”, en que consignaba historia, anhelos y esperanzas de nuestros conciudadanos asentados en los queridos municipios de Risaralda. Hoy retomo este ejercicio para ocuparme de las afugias que padecen nuestros hermanos campesinos, porque jamás niego mi ancestro caminero, para decirle a este gobierno departamental que hoy se encuentra equivocado en el manejo del mantenimiento de las carreteras veredales de varios municipios, con muy pocas excepciones, como Santuario donde, en concertación con las comunidades, atienden el mantenimiento de sus vías y autopistas.
Recorrí hace un mes algunas de ellas. Los queridos campesinos de la Celia padecen los rigores de este descuido imperdonable y así lo expresé en el Coliseo delante del señor Contralor Departamental, Dr. Giovani Arias, cuando nos rindió un excelente informe fiscal de nuestro municipio afectivo, y públicamente le agradecí, extensivamente a su equipo de funcionarios. Y también, con claridad meridiana, le manifesté la total inconformidad de nuestras comunidades campesinas por la falta de gestión del Gobernador y del actual Alcalde, señor Isaza Gallego, por quien también votamos, y hoy estamos arrepentidos, pues no parecen saber que la labor de un gobernante es la GESTION de las necesidades de las comunidades todas, sin distinciones politiqueras, porque es el pueblo sencillo el que trabaja en el campo, al sol y al agua, el que todos los días madruga a trabajar honradamente para hacer producir, con su sudor y sacrificio, nuestros cafetales, en estas escarpadas laderas que tanto queremos, porque las hemos recorrido desde hace décadas en nuestra temprana juventud, y que llevamos engarzadas en el corazón.
Personalmente hemos adelantado visitas permanentes a la Secretaría de Infraestructura, a su jefe de despacho, durante estos dos trágicos años y la respuesta, siempre la misma: evasivas cargadas de promesas incumplidas. El propio Alcalde le dijo hace pocos días a un buen campesino, cuando éste le habló de su carretera veredal sin cunetas y sin balasto y el mandatario trató de explicarle que era que no había plata, que eso no era con él, que nada podía hacer… es decir, la exaltación de la irresponsabilidad supina y de la falta de respeto de las autoridades para con los atribulados campesinos. Me pregunto: ¿acaso estos funcionarios no tienen alternativas para hacer convenios para contratar por tiempo limitado maquinaria amarilla que atienda estas angustias por vías veredales abandonadas ya por años, que son ya caminos de herradura?
Cómo no tenemos quién atienda tan urgentes y clamoroso llamados, y por qué no responden las solicitudes de audiencias en el despacho de mandatario departamental, para que por sólo en unos minuticos puedan transmitir el dolor de los campesinos. ¿Cuál será el camino a seguir? tutelas, paros campesinos o qué nos recomiendan las autoridades, porque no existen respuestas a estas angustias colectivas. Parece que sólo están dedicados, algunos funcionarios, a atender las peticiones politiqueras de las campañas de sus parientes al próximo Congreso de la República.
El trabajo de las Secretarías de Infraestructura regionales y locales debería, en sana teoría, estar sometido a las recomendaciones de mesas técnicas de ingenieros y profesionales calificados, acompañados de representantes de las juntas de Acción Comunal en todos los sectores de nuestra Comarca. Pero no. Por ello, las comunidades reclaman ahora eficiencia, puntualidad y, ante todo, mejor y mayor respeto de sus gobernantes, quienes, cuando ya estén elegidos, deben entender que sus campañas políticas concluyeron y que lo que sigue son buenas y responsables ejecuciones presupuestales, debidamente fiscalizadas por nuestros cuerpos colegiados, asambleas y concejos municipales, también elegidos popularmente, y sólo pensando en eficientes gestiones de quienes tienen la obligación sagrada de cumplir a cabalidad sus respectivos mandatos populares. Me perdonan mi franqueza.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -