Neverg Londo?o Arias
Columnista
La palabra??fe? viene del latin ?fides?: ? seguridad,?confianza, aceptaci?n de una persona, cosa, doctrina, opini?n o divinidad. Es un principio universal; creencia sin pruebas, que procede de la autoridad que tiene una persona o entidad.
Desde la más remota infancia nos infundieron la disciplina de la fe: creer en la palabra y en los mayores, creer en el sacerdote y sus ense?anzas; creer en la autoridad depositaria de la fe popular, en la responsabilidad del bienestar ciudadano; creer en el libro y sus contenidos y creer en unos principios pol?ticos y religiosos que recogen los deseos de bienestar y felicidad en esta vida y en la otra.
Por alguna raz?n cultural o hist?rica esa confianza depositada en la autoridad que recae sobre la vida familiar, social, política y religiosa ha venido en decadencia. La palabra que todo lo sustenta viene perdiendo esa fuerza que la cre? y la confianza que mand? a hacer posible el comportamiento de los seres humanos. La historia es escrita por el vencedor ocultando sus falencias y maximizando sus victorias. Los dirigentes se eternizan, dividen para reinar y lo que no les gusta lo cuestionan desde el descr?dito y la burla, además de colocar a las masas en la encrucijada de defender una patria que nunca les ha pertenecido.
Los sacerdotes depositarios de la fe religiosa, tienen la autoridad para propagarla. Son depositarios de la palabra y establecen el v?nculo con la divinidad para el bien de los seres humanos. Muy a pesar de esta condici?n, la Iglesia cat?lica romana enfrenta una crisis de obediencia que viene siendo estudiada por la alta jerarqu?a. Durante muchos años, tal vez siglos, el celibato ha sido desconocido por los cl?rigos con la venia de sus jerarcas igualmente comprometidos en faltas contra la normatividad.
Ser gay o heterosexual son derechos que no se cuestionan a ning?n ser humano. El problema se hace evidente cuando en la Iglesia romana y en instituciones cerradas se cometen abusos a personas en condiciones de inferioridad, o se vive secretamente en pareja, desconociendo el compromiso de ser c?libe. Dura tarea enfrenta hoy el Vaticano, un estado teocr?tico con gobierno vitalicio, donde a?n quedan dudas sobre sus enormes riquezas, los contactos con cuestionadas organizaciones, la extra?a muerte de algunos Papas y el se?alamiento de abusos por parte de sacerdotes y obispos a monjas y personas menores.
Son las consecuencias de la condici?n humana.
