Por Julián Cárdenas Correa
El historiador alemán Volker Ullrich en su libro El fracaso de la República de Weimar, tiene una frase contundente para quienes nos dejamos deslumbrar por los hechos y especulaciones en tiempo presente: “Lo único que la ciencia histórica puede decir con certeza sobre el futuro es que será diferente de como se lo imaginan las personas del presente”.
En alemán, zeitgeist es la mentalidad de una época y yo, que soy un simple opinador, creo que estamos viendo en estos días precisamente un cambio de mentalidad, un cambio de época… un cambio del zeitgeist que nos influyó en las últimas dos o tres décadas.
En una sola semana dejaron en cuidados intensivos al castrochavismo. Fue tan fulminante el golpe a Maduro y su séquito cubano que pasaron, de creerse invensibles, a ser el hazmerreír de la inteligencia a nivel global. Y ni se diga de las “defensas” rusas antiaéreas que estaban apostadas en Venezuela. Incluso algunos analistas señalan que hasta China quedó muy mal parada en este mismo golpe. Se supone que todos, cubanos, rusos, chinos, iraníes y disidencias colombianas y ELN “defendían”, junto a miles de paramilitares, al dictador venezolano.
Han sido tan difíciles de digerir en estos pocos días de 2026 los golpes geopolíticos dados a la izquierda, que pasamos a leer cosas como estas: Gustavo Petro reconoce ante un medio de comunicación que su futuro depende, literalmente, de Donald Trump. Y esta otra joya: Díaz-Canel, en Cuba, manifiesta, después de casi 70 años de un modelo económico fracasado que: “insta a la militancia del partido comunista de Cuba a asumir la responsabilidad por los problemas del país”.
Insisto en que no soy ningún experto, de ahí que nadie se fijará expectativas respecto a mis análisis, pero como opinador, opino que estos cambios pueden dejar sin gasolina tanto a la extrema derecha, como a la extrema izquierda de Colombia.
Al quedar expuesto el castrochavismo, o moribundo, las banderas que tenían a ese mal como casi único recurso ideológico (la lucha manifiesta en contra de ese nefasto modelo) ¿perderán poderío y tendrán que destacar en su lugar promesas más del día a día de los colombianos?
Y la otra cara de la moneda: quienes tenían en Maduro un referente, un líder, al verlo juzgado, extraído, fracasado y acusado de narcotraficante, ¿podrán seguir de orgullosos? ¿O tendrán que cambiar también? ¿Les dará el tiempo?
Las liberaciones de los presos políticos (que tanto negaron en la izquierda), son un clavo más en el ataúd castrochavista.
Nos dejó tan mareados el insólito y súbito cambio que pasaron a elogiar a Trump, no solo los de siempre, sino incluso la izquierda (Aún siendo Trump un líder político que se muestra a veces tan antidemocrático, cosa que parece que a la izquierda incluso le gusta).
Es cambio de zeitgeist el que en cuestión de minutos, en una tarima que se esperaba incendiaria y liderada por Petro y su grupo, se pasara de la expectativa de la retórica antiimperialista al “halago” y la pretendida colaboración con Estados Unidos.
Esperemos que el cambio sea para bien. No ya solo por nosotros los colombianos, sino por la humanidad en su conjunto.
Nota: Y no menciono a Irán ni a los presos políticos que liberó Nicaragua. Señales inequívocas del posible cambio del espíritu del tiempo.

