Un guitarrista pereirano que inició su formación académica a los ocho años en Cali, relata su evolución desde la música clásica y popular hasta consolidarse en el género de las ‘severas bandotas’, como el mismo las llama.
Tras vivir una década en Estados Unidos tocando en escenarios cercanos a Times Square, regresa a Pereira para liderar la Rockomotora, una agrupación que apuesta por la calidad técnica y la libertad creativa.
Danny Tamayo, aparte de tener un ‘ultra’ estudio de grabación profesional, tiene una mirada crítica sobre la industria musical actual. La nostalgia hacia la verdadera música que se hizo en las décadas de los años 80 y 90, lo lleva junto a sus compañeros a revivir por estos días esa producción sonora en Pereira.
Tiempo atrás
¿Hace cuántos años decidió que la guitarra sería su camino profesional? “Empecé a tocar desde muy niño y desde ese momento no he soltado la guitarra, pues siempre ha sido mi pasión y lo que hice de mi vida”.
Su historia familiar tiene un vínculo curioso con la música y la religión. ¿Cómo influyó eso en su técnica? “Tuve una tía que era monja y se fue a estudiar al Vaticano después de la Segunda Guerra Mundial. Ella aprendió a tocar guitarra clásica de forma profesional. Mi abuela también cantaba música popular y guasca. Como en el tiempo de ellas no había luz ni aparatos, una cantaba y la otra tocaba en las noches de reunión familiar”.
En una visita que hizo su tía a Pereira, le puso unos ejercicios y quedó sorprendida con la destreza que demostró. “De ella heredé una guitarra Vicente Tatay de principios de 1900, que es uno de los mejores fabricantes de la historia y que todavía tengo conmigo”.
La vida en rock
¿En qué momento aparece la guitarra eléctrica y el rock en su vida? “Ya tenía 12 años cuando Titus, el hermano del bajista de Tránsito Libre, tocó a mi puerta para formar un grupo. Yo solo tocaba acústica, pero nos fuimos a su casa y ahí vi por primera vez una guitarra eléctrica”.
Esa experiencia lo llevaría a estudiar la técnica de rock escuchando a Van Halen, White Lion y Metallica, practicando todos los días al llegar del colegio.
Con la guitarra al hombro
¿Qué recuerda de su tiempo en la UTP? “Entré a la universidad cuando quedaba abajo en el Parque Olaya, antes de que se cayera con el temblor de Armenia. De esa camada de músicos tengo amigos muy queridos y talentosos que todavía están activos”.
Estuvo fuera del país por mucho tiempo. ¿Qué experiencias musicales tuvo en Estados Unidos? “Trabajé en un restaurante argentino tocando flamenco todos los domingos y los sábados tocaba en un bar de jazz llamado Day Rhythm, muy cerca de Times Square”.
A su regreso, nace la Rockomotora. ¿Cómo está conformada la banda y cuál es su propuesta actual? “Regresé hace dos años y aprovechamos mi reputación en los bares para retomar los ensayos. Somos seis músicos: batería, bajo, guitarra, teclados, saxofón y voz, nos enfocamos en el rock y heavy metal en inglés y español, tratando de llegar a todo el público sin salirnos de nuestra esencia”.
Durante la Pandemia, su gremio fue uno de los más golpeados. ¿Qué dificultades enfrentan los músicos hoy en los bares locales? “La situación es difícil porque antes los bares daban garantías como comida y transporte. Ahora, exigen que el músico lleve la gente, el sonido y que se trabaje a un porcentaje de 70/30”.
Prepara álbum
¿Qué planes tienen para el 2026 en cuanto a producción musical? “Estamos trabajando en un álbum de hard rock, en mi estudio tenemos libertad creativa para experimentar, incluyendo el saxofón. Queremos sacar canciones propias con ritmos variados, aprovechando las ventajas que nos da la experiencia”.
La Rockomotora tiene un evento que llevará a cabo en días cercanos, al que pueden asistir familias enteras con padres cuarentones e hijos adolescentes a los que les guste la música de ‘los cuchos’. A Danny y su banda la pueden buscar en Instagram como rockomotora08.
“Será un show de unas tres horas con 36 canciones. El repertorio incluye a Guns N’ Roses, Metallica, Rata Blanca, Kraken y Maná, garantizamos calidad y un espectáculo de alto nivel”.
Danny Tamayo toca lo mejor de la música de los años 80 y 90, también hizo parte de la recordada banda pereirana Tránsito Libre.



