Don Evencio trazó a Dosquebradas

Don Juan Evencio Cardona Velásquez es de los últimos exponentes de una generación gallarda, educada y respetuosa, de esas personas que es difícil encontrar hoy en día, aquellos que honraron la palabra y la amistad.

El 24 de mayo pasado, don Evencio arribó a los 96 años de edad y como los honores hay que hacerlos en vida, el Senado de la República decidió reconocerlo con la ‘Medalla de Caballero’, para rescartar el importante legado que sus obras dejaron para el desarrollo urbano de un pedazo de Colombia, honrando el compromiso y la excelencia de aquellos que construyen nación.

¿Quién es?

Para entender este señor personaje hay que trasladarse al recién constituido departamento de Caldas, con más precisión a Pácora en la primera mitad del siglo XX. Juan Evencio según su círculo cercano fue lo que hoy se conoce como ‘niño prodigio’, pues a sus 14 años ya era normalista y dictaba clase de matemática a estudiantes de cuatro o cinco años mayores que él, tanto así que de Manizales iban comisiones de docentes a observarlo.

La laguna

‘A Santa Rosa o al charco’, dijeron los colonos antioqueños y la mayoría se quedó en Santa Rosa. Dosquebradas era literalmente una laguna, formaba parte del área rural del municipio de las araucarias y por su constante inundación, se consideraba tierra de nadie, sin contar con el ‘destino manifiesto’ que tienen algunos pueblos, años después el señor Alfonso Giraldo, su hijo Jaime Giraldo y un joven caldense muy bueno con las matemáticas, la piola, gran dibujante de planos a escala, pero ante todo un visionario, de nombre Evencio, se decidirían a quedarse en la menospreciada ‘laguna’.

A viva voz

Tener el honor y el placer de consultar de primera mano a los protagonistas de la historia reciente es llegar en la mañana de un sábado a una bella casa en Dosquebradas, entrar y encontrar a un respetuoso señor sentado en la sala, dispuesto a atender a la prensa. Don Evencio goza de una lucidez mental que es envidia de los jóvenes de hoy que no recuerdan dónde estuvieron la semana pasada.

Don Evencio, ¿Cómo está?

-¿Cómo me veo?

-Muy bien.

-Entonces estoy muy bien.

¿En qué momento deja la docencia y se viene a trabajar por acá y a pensar en urbanismo? “En ese momento había que cubrir unas necesidades que se presentaron (se refiere al fenómeno de desplazamiento a causa de la violencia política y había que construir casas para todas esas familias), yo venía de ser ayudante en trazado de carreteras. Cualquier tarde llegó un señor a la casa y me dijo: ‘¿Usted cuánto se gana, señor Cardona, donde trabaja?’. Le contesté y me dijo que me pagaría el doble, que me fuera con él, se trataba de don Alfonso Giraldo que estaba haciendo una carretera en Nóvita, Chocó, lejísimos. Me dejó en la parte alta de Cartago y se despidió, cuando él se iba a venir salió un cliente con una peinilla tan larga, la vi como una espada, se agarra a darme plan y yo a correr, hasta que me logré meter al yip, duré media hora en el nuevo trabajo” (risas).

Don Alfonso le dijo que no se preocupara. “él tenía estas tierras y me dijo que miráramos qué se podía hacer, porque esto era una finca y un lagunero, no se pensaba nunca en que esto iba a ser lo que es. Llegué y lo único que teníamos era piola, nada de aparatos de ingeniería, todo eso pasó en una escasez que hubimos (ríe) y al que tiran al charco nada o se ahoga y lo primero que hice fue secar la laguna”.

Otro dato anecdótico que entrega don Evencio, fue que subió a Santa Rosa, ‘con los planos bajo el brazo’, a pedir permisos para mover tierras y le contestaron: ‘Allá, haga lo que quiera’. El resto del desarrollo urbanístico lo hizo con don Jaime Giraldo, hijo de don Alfonso.

Tres íconos

Este ‘gigante’ del urbanismo también tiene impresa su huella en tres construcciones que viven en el corazón de los dosquebradenses. En 1960, la familia Cardona Echeverri, llegó a Quinta Italia, más conocida hoy como ‘La primera casa’, allí don Evencio crió a sus hijos, ahí parqueaban todas las volquetas y bulldozer mientras se construía el resto del municipio y la familia todavía posee las escrituras. La Plaza de toros fue en 1961, estaba donde actualmente se encuentra el puesto de salud de Santa Teresita y finalmente, ‘la joya de la Corona’, el parque ‘Lagos de La Pradera’, del que arrancó la construcción en 1962 y fue entregado en comodato al municipio en 1978.

La firma Jaime Giraldo a la que don Evencio prestó sus servicios, construyó:

-1961 Santa Teresita 700 viviendas.

-1962 La Castellana 500 viviendas.

-1962 Buenos Aires 700 viviendas.

-1963 Los Naranjos 700 viviendas.

-1964 Guadalupe 600 viviendas.

-1966 La Pradera 900 viviendas.

-1974 Santa Isabel etapa 1 – 1.400 viviendas.

-1978 Santa Isabel parte alta – 2.000 viviendas.

Juan Evencio Cardona conformó en 1974, el primer Concejo Municipal de Dosquebradas, de aquel grupo todavía viven, aparte de este protagonista, doña Colombia López y el señor Humberto Jurado, pero estos últimos todavía no alcanzan los 90 años.

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