Doña Judith y su vida entre orquídeas

Entre recuerdos personales, anécdotas y un conocimiento profundo de estas especies, compartió esta charla sobre su experiencia alrededor de la flor nacional de Colombia y de muchas otras variedades.

Son más de 45 años de experiencia en los que doña Judith Estrada Díaz ha dedicado su vida al cultivo y estudio de las orquídeas. Desde que regresó a Pereira y se vinculó a la naciente Sociedad Risaraldense de Orquideología. Convirtió su finca en un verdadero paraíso que llegó a albergar más de 50 mil ejemplares.

Maestra

La señora Estrada aparte de esta pasión por la naturaleza es una filósofa y teóloga, también dedicó gran parte de su vida a la educación en el lamentablemente desaparecido Instituto Nacional de Enseñanza Media (INEM), cuando era una estrategia presidencial que brillaba y prometía ser la opción para cientos de personas que no podían contemplar la idea de entrar a la vida universitaria, y no una institución educativa más.

Sobre ella

“Toda la vida había sido una mujer de estudio. Había pasado varios años en Europa, en Francia y en Roma, estudiando. Después me vine a seguir estudiando aquí, hice la maestría en Bogotá y me dediqué a la docencia y al plano intelectual”.

¿Entonces qué pasó, le regalaron una orquídea y le quedaron gustando? “Conocí al que fue mi esposo hasta hace muy poco, porque falleció hace apenas dos años. Él tenía esta finca y vivía aquí, nos casamos y me dijo que si quería venirme a vivir aquí, yo le dije que no tenía problema. Se angustió un poquito porque sabía que yo era muy citadina, pues muy de ciudades grandes y le dio miedo. Me dijo, ¿por qué no te metes a cultivar orquídeas? Y le dije yo, ¿y eso con qué se come? Porque no tengo idea de qué es una orquídea. Me dijo, ‘no, es que están fundando en este momento una sociedad aquí en Pereira, el señor Shigenobu Tsubota y doña María Teresa Toulemonde’”.

Aprendiendo más

La respuesta a su esposo, son como todas las que ella da, llenas de disposición y amabilidad. “Si están dictando cursos, yo me meto a hacerlo y efectivamente, me puse a cultivar orquídeas, las primeras que cogía, todas las mataba, porque yo no tenía idea de cómo se cultivaba una orquídea. Hasta que un día dije, no, esto no me puede quedar grande y me puse a estudiar, a comprar libros y a investigar. Hubo un momento en que llegué a tener más de 50 mil orquídeas aquí. Ahora tengo mucho menos porque ya he ido vendiendo, los años pasan y no pasan en vano”.

Hablemos de orquídeas

La entrevista se realizó rodeadas de bellos especímenes, y doña Judith dispuesta a contar cosas de experta. ¿Esta que está aquí, quién es? “Esta es una variedad netamente colombiana y pertenece al género de las oncidíneas, es un oncidium, uno de los más bonitos porque son muy coposos”.

¿Cuántas veces al año florece? “Las orquídeas no son las más florecedoras, como una mata de rosa. Ellas florecen una, dos veces al año, máximo tres. Por eso uno debe tener muchas: unas florecidas, otras sin florecer”.

¿Y esta otra cuál es? “Esta es la famosa Cattleya trianae, la flor nacional de Colombia, es la triana tipo. Esta también, pero la llamamos sangre de toro por el color oscuro. ¿Y la que tiene al lado? “Es un híbrido entre odontoglossum y oncidium. Se llama odontocidium y esta en particular tiene por nombre Big Mac. Generalmente se nombran en inglés porque los primeros hibridizadores eran extranjeros”.

¿Cómo cuidar la mata mientras no florece? “Las orquídeas son seres que necesitan cuidados, alimentación y un ambiente propicio. En el bosque se alimentan del medioambiente. Aquí, en cultivo, debemos sustituir eso con abonos y nutrientes. No basta solo con agua. Requieren un ambiente adecuado: ni pleno sol, ni oscuridad total. Si están muy oscuras, la mata se pone linda, pero nunca florece, para florecer necesitan sol indirecto, como este espacio donde estamos”.

La sociedad

¿Cómo ha visto la evolución de la Sociedad Risaraldense de Orquideología? “Soy de las personas más antiguas en la asociación, quedamos cinco o seis del grupo inicial. Ahora hay mucha gente nueva y eso es un aliciente. En Colombia tenemos una gran riqueza y hay que preservarla, la apertura de carreteras y nuevas ciudades arrasa con muchas especies, lo que buscamos es preservar. Colombia hoy es el país más rico en orquídeas, hace unos años se creía que era Ecuador, pero gracias al Proceso de Paz se pudo explorar regiones fronterizas y descubrimos variedades que no conocíamos”.

“Qué dicha que este país un día viviera en paz, con toda la riqueza que tenemos: biológica, vegetal y cultural. Sería maravilloso poder ir a cualquier lugar de Colombia a buscar orquídeas sin miedo”.

Doña Judith cree que la paz se logra con justicia, dice que el día que haya más justicia habrá más paz.

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