El nadaísmo sigue vivo porque es la esencia del ser humano

Con una gala de poesía esta tarde en el sitio Arboloco del corregimiento de La Florida caerá hoy el telón del Noveno Encuentro Internacional Nadaísmo en Todaspartes Eje Cafetero 2.022, que este año tuvo como escenarios a los municipios de Belén de Umbría, Filandia y Pereira con el lema “La paz, como el amor, no se habla, se hace”. De manera previa este domingo se realizará también en el Cine Club La Florida la presentación del libro “Mi perro Boris no es un poeta nadaísta” por Diego Alexander Gómez en conversación con Cristian Cárdenas. El encuentro de nadaísmo, movimiento fundado en la década de los años 60 por Gonzalo Arango, ha sido una iniciativa impulsada por Wahider Cardona Hernández, como un evento de carácter cultural abierto a diversas manifestaciones artísticas, a través de la música, el teatro y la poesía. Esta actividad tuvo sus inicios en el 2.014 y contabiliza hasta ahora la presentación de más de 120 poetas de diferentes lugares de Colombia y otros países, como Estados Unidos, Venezuela, Cuba, Perú, Chile, México. Wahider Cardona en una entrevista sobre el Encuentro Nadaísta, indicó: “con este evento se construye un tejido social y medioambiental a través del arte, en el intercambio de saberes y el reconocimiento del paisaje con los poetas que nos acompañan en la realización del evento, en la creación y lectura creativa. Se da una buena imagen a la región en este encuentro de generaciones. Cabe resaltar que esta vez se recolectarán alimentos en beneficio de organizaciones animalistas que ayudan a animales domésticos en condiciones vulnerables”. Sobre el momento actual que vive el Nadaísmo como corriente de pensamiento, hablamos con una de las participantes de este Noveno Encuentro, Mercedes Vivas Benítez, madre además del poeta Andrés Barbosa Rivas, autor del libro de poemas “Corazón de Partisano”. Sobre él, dice Mercedes Vivas: “Andrés no era nadaísta pero su poesía es anarquista. Su corazón de partisano es parte de la rebeldía”.

¿Mercedes, después de tanto tiempo, el nadaísmo sigue vivo?

El nadaísmo sigue vivo porque es la esencia del ser humano, es la parte de la rebeldía pero también la parte más vital que es la muerte, maneja mucho el horizonte que tenemos en la sociedad actual de lo urbano y las tragedias que han pasado. Entonces, por eso más que nunca el nadaísmo está presente en nuestros corazones.

¿En los momentos actuales cómo definiría el nadaísmo?

El nadaísmo es una corriente literaria que no va a fenecer, no va a desaparecer porque está vigente y la situación actual del país como que nos está abocando a darle una nueva mirada a esa geografía de los sentimientos. Por ejemplo el pasar de la rabia al dolor y a una perspectiva de seguir diciendo: somos nosotros y podemos expresarnos como colombianos.

¿En nuestro país, hoy por hoy, los jóvenes están más cercanos al nadaísmo?

Ellos son el futuro. Lo que pasa con el nadaísmo es que no se posesiona como el lirismo mágico o como la literatura mágica, sino que brota cada vez que tenemos las realidades colombianas como en conflicto, brota como expresión de rebeldía. Eso lo vimos y vivimos durante el paro nacional con los chicos de la Primera Línea que empezaron a escribir desde sus sentimientos y desde lo que estaban viviendo en la confrontación con el Estado y su ejercicio de represión. En ese sentido se expresaron, fue algo muy doloroso, pero fue la forma de ellos salir. Por eso reafirmo que el nadaísmo va a vivir, sobre todo en épocas de crisis y de rebeldía. Así que en este momento chicos de 16 o de 17 años, y aún más jóvenes, que estuvieron manifestándose al calor de las situaciones políticas y sociales del país, como la expresión: tenemos hambre, ellos empezaron a escribir lo que sentían cuando se les empezó a reprimir. Situaciones como éstas pasaron mucho en Pereira, con Dylan y otros jóvenes quienes quieren ser escuchados.

¿Cuál es, entonces, la expresión del nadaísmo?

La particularidad del nadaísmo es protestar, precisamente, ante el Estado y ante las políticas gubernamentales y también contra la Iglesia. Y ello está bien porque ahora, según mi visión de la situación, ellos no se van a comprometer con la ultraizquierda ni con la contraderecha, ellos solo se comprometen con su visión de realidad abocados a que ahora que pasó todo esto entonces qué van a hacer. Sabemos que estos son procesos sociales y -precisamente- la palabra proceso es también llevar nuestros sentimientos de la cultura y reivindicarlos. Yo les veo en este momento una gran expectativa ante el nadaísmo y sus integrantes, algunos de los cuales ya no están y otros están comprometidos con otras corrientes políticas al contrario de lo que ellos eran, por ejemplo más comprometidos con el liberalismo.

¿Eventos como estos tienen lugar en otras regiones de Colombia?

Claro, en otras partes del país se están realizando festivales de esta naturaleza porque el nadaísmo es una corriente muy vivencial y rápida, nace en un momento determinado de la historia, en los años 60 cuando Colombia estaba viviendo momentos de represión muy duros. En esa época, gente de Cuba, de Venezuela, de Chile, de Uruguay se unieron a esta corriente literaria y se manifesta cuando el espíritu empieza a escribir sus propias lógicas y realidades.

 

Acerca del nadaísmo

Juan Ortiz, en un artículo titulado “Nadaismo, origen , características, autores, obras” señala: “El nadaísmo se originó en 1959 en la ciudad de Medellín en Colombia por iniciativa del escritor Gonzalo Arango. Su nacimiento estuvo ligado al contexto político-social del país, el cual se caracterizó por la doble moral de quienes debieron mantener el orden y buen funcionamiento del Estado.

Este movimiento literario y filosófico cobró vida en medio de una sociedad gobernada por las jugadas políticas que llevaron al poder a Gustavo Rojas Pinilla, tras asestarle un golpe de Estado a Laureano Gómez. El nadaísmo surgió como un mecanismo de defensa ante las tradiciones religiosas, sociales y literarias de mediados del siglo XX”. Sus pretensiones, dice el autor, fueron: “Los integrantes del nadaísmo pretendieron molestar a las altas esferas de la sociedad apelando a una constante protesta social de las normas establecidas. El nadaísmo buscó con intensidad y rebeldía quebrantar y desestabilizar el “orden” establecido dentro de un ambiente caracterizado por la miseria y los convencionalismos. Hubo en este movimiento la necesidad de incorporar las innovaciones literarias de vanguardia que surgieron para expresar con mayor libertad su percepción de la vida”.


Gonzalo Arango, fundador del Nadaísmo, nació el 18 de enero de 1931 en la localidad de los Andes en Antioquia. Se destacó por ser escritor, periodista y poeta. Su obra literaria se vio marcada por los conflictos entre liberales y conservadores y por el papel de la iglesia en la educación en sus años de adolescente. Por tal motivo, sus escritos fueron rebeldes y desafiantes. La oposición constante de Arango a lo que impuso la sociedad de su época y a la literatura que se desarrolló lo condujo a crear el nadaísmo. Fue así como se alejó del sentimentalismo para darle paso a lo nuevo. El poeta falleció el 25 de septiembre de 1976 a causa de un accidente automovilístico, pero dejó un legado de una estética literaria renovada.

 

“El nadaísmo es una corriente literaria que no va a fenecer, no va a desaparecer porque está vigente y la situación actual del país nos está abocando a darle una nueva mirada a esa geografía de los sentimientos”.

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