Bajo la orientación de los historiadores Sebastián Martínez Botero y Caín Contreras Valdés en desarrollo del Coloquio de Historia Regional en el marco del Bicentenario de la Independencia, hace algunas semanas se realizó en la ciudad una conferencia titulada “Hace 200 años en Pereira: el ocultamiento de los próceres y otras historias para volver a contar”. Allí, ademas de reivindicar una serie de palabras y expresiones que identificaban este territorio dos siglos atrás, también afloró la figura de José Francisco Pereira Martínez, quien donó las tierras donde se hizo la segunda fundación de Cartago (la actual Pereira), cuya trayectoria de vida oscila entre la imagen de un prócer o la de un héroe. Sebastián Martínez Botero es historiador, con doctorado en Historia de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla (España) vinculado a la Universidad Tecnológica de Pereira desde el 2014 en la Escuela de Ciencias Sociales y en la Maestría en Historia y Caín Contreras Valdés es historiador, estudiante de maestría en historia de la UTP y becario del Instituto Colombiano de Antropología e Historia en temas del Bicentenario.
¿En qué consiste este coloquio de historia?
Sebastián Martínez. Con el Banco de la República tenemos una alianza en la que nos hemos apoyado para hacer una serie de actividades, que hemos llamado el Coloquio Regional de Historia. Como éste es el año del Bicentenario de la Independencia estamos tratando de construir una agenda llamada Las Palabras del Bicentenario, mediante la cual el Banco de la República quiere recoger en todo el país los términos que se utilizaron hace 200 años, cuales eran esas palabras, términos o vocablos que estaban de moda o circulaban en esa época. Cuando a nosotros nos preguntan: ¿qué pasó en Pereira en el Bicentenario? la gente tiende a pensar que en esa época aquí no había nada. Pero en realidad aquí habían cosas, y tenemos que pensar es en Cartago, en el territorio y en lo que había en el entorno. Y para integrar a la comunidad ubicamos una pizarra a la entrada con cinco términos, para que cada uno pusiera allí sus ideas sobre ellos.
¿Cuáles fueron esos términos?
S.M. Eran: José Francisco Pereira Martínez, Pindaná de los Zerrillos, Palenque de Egoyá, Refugio y El sitio de Cartago Viejo. Son más que todo referentes del espacio, pensando en que para las personas de Cartago, que se habían retirado a vivir donde está esa ciudad actual, tal como lo señala el libro de Heliodoro Peña, el sitio de Cartago Viejo era una paseadero de los cartagüeños. También queríamos hablar del Palenque de Egoyá que se da en 1784, que era una rochela o palenque de esclavos de Cartago, que se refugian en este lugar, cerca a Pindaná de los Zerrillos. Estos toponónimos o palabras quedaban en la memoria muy reciente de las personas que circulaban por acá, que pasaban por el camino, que se quedaban en el tambo del montadero de Egoyá -en el actual parque Olaya- y consideramos que era importante porque tejiendo toda esta historia íbamos a contar otras historias que como la historia del prócer José Francisco Pereira Martínez y el nombre de la ciudad: Pereira, que se llama así en su honor.
¿Qué interés plantea el proyecto del Bicentenario al buscar esas palabras?
S.M. El proyecto del Banco de la República es, más que todo, pedagógico para que las personas no olviden o no olvidemos que Pereira es muy rica en esa historia. Nosotros tenemos una riqueza histórica mucho más grande que ciudades como Manizales, porque aquí pasó la Colonia Española, hubo pueblos indígenas y afrodescendientes, es decir una serie de factores y además tuvimos este prócer de la Independencia que se fugó de la Batalla de Cachirí, que fue un fracaso, y se refugió aquí. Alrededor de ello hay todo un mito y una tradición que cuenta que el Padre Cañarte fundó la ciudad en honor a él. Pero nosotros lo que quisimos fue explorar de nuevo la imagen de Pereira Martínez, no para endiosarlo, sino para entender cómo se construye ese héroe. Sobre todo porque nos dimos cuenta que las personas, los pereiranos del común, ignoraban o ignoran quién era él. La ciudad no va a cambiar ya de nombre, entonces hay que resignificar todos esos términos y volvérselos a poner a la comunidad actual para que se los apropie.
¿En esta exploración, qué conocieron de José Francisco Pereira?
Cain Contreras. Es un proceso de investigación que plantea, en primer lugar, mirar la Independencia desde Cartago y buscar testigos de ella que nos contaran como se vivió esa experiencia. Ahí identificamos la potencia simbólica que tiene José Francisco Pereira y dada la cantidad de fuentes, testimonios y huellas documentales que dejó el personaje se planteó la idea de explorar su vida. Dicha exploración nos llevaba a Cartago en un momento en particular que es el triunfo del Ejército Patriota en 1819 y la nueva presencia del personaje en Cartago. Entre 1816 y 1819, según su propio testimonio, José Francisco Pereira permaneció oculto en el sitio de Cartago Viejo (actual Pereira) protegiéndose de la persecución que los miembros del ejército expedicionario había desarrollado contra él.
¿En este recorrido, qué descubrieron de José Francisco Pereira?
C.C. Eso nos llevó a encontrar a Pereira Martínez en Cartago en 1819 y nos dio pistas para plantear una explicación de su trayectoria de vida como hombre público y también a mirar el mecanismos por el cual él, sus descendientes y los biógrafos que han existido desde el siglo XIX lo exaltaron como un prócer de la Independencia. Así que hay dos viajes sobre el personaje: uno de su trayectoria dentro de la nuestra estructura republicana del Estado que lo llevó a posiciones eminentes, como que fue Constituyente en Cúcuta con la nueva Constitución que creó la República de Colombia y Ministro de Estado, y además, posterior a su muerte, tuvo un proceso de conversión de la figura pública en prócer. Y eso es algo muy particular que nos da pistas para entender la sociedad del siglo XIX.
¿Ese título de prócer se ajusta a la real dimensión de Pereira Martínez?
C.C. La invención de los próceres, mal haríamos nosotros en determinar si es muy grande o se queda corta, porque cada generación, cada sociedad, dimensiona el tamaño de la monumentalidad de los personajes que le dan sentido al pasado de la ella. Para un grupo de personas, a finales del siglo XIX, en el período regenerador, recordar a José Francisco Pereira era muy importante por lo que él representaba habiendo estado en Cartago, en posiciones de poder en el momento en el cual las instituciones están cambiando. Así que es curioso que se haya abierto un debate sobre sí es prócer o no, lo que a nosotros como historiadores nos llama la atención es saber cómo se construye los próceres, qué diferencia hay entre un prócer y un héroe, acaso hay jerarquías regionales y nacionales para designar a los protagonistas de unos procesos que cambiaron el destino de las sociedades en el siglo XIX.
¿Cuál es la importancia de esta exploración histórica?
Sebastián Martínez. A mi parece interesante la importancia de estos personajes para construir la idea de un nuevo territorio. No es gratuito que a este territorio, que era de colonización antioqueña, pero en zona caucana, se busquen nombres de caucanos para bautizarlos. Lo mismo pasó en Santa Rosa donde se le pone el apellido de Cabal, para exaltar la memoria de un prócer de Buga. También cuando se creó el departamento de Caldas, se hizo en memoria de un prócer de la independencia caucana. Eso nos da pie para buscar las conexiones simbólicas entre la construcción de estos héroes y próceres y la construcción del Estado Nacional
Caín Contreras. Hay un punto especial y es que lo que despertaron esas palabras en el tablero, conectaban -de alguna manera- con el momento fundacional de la ciudad y la exploración de los orígenes. Era como que las personas que leían esos referentes espaciales y personales conectaban la experiencia de ciudad con el origen de la misma y Pereira, el apellido de José Francisco, da lugar a una nueva toponimia para un sitio que había sido llamado Villa de Robledo, Cartago Viejo en el siglo XIX.
¿En el momento actual, porqué es importante revivir esta memoria?
Sebastian Martínez. Es importante que como sociedad pensemos en estas fechas no para detenernos en las conmemoraciones, las efemérides o las paradas militares sino que, finalmente, son una excusa que nos sirve para pensar lo que hemos sido como Nación desde múltiples facetas. Hoy en día estamos en un momento de polarización política en nuestra historia en donde la sociedad está dividida y está en un gran debate sobre la paz, el conflicto y creo que la historia en esto nos puede dar lecciones que son importantes. Y para eso sirven estas fechas, para reflexionar y detenernos un poco a escuchar estos temas.



