Al finalizar el año pasado fueron entregadas las obras de construcción de la primera etapa de la nueva área de Urgencias del Hospital Santa Mónica de Dosquebradas a donde se adelantará esta semana el traslado del servicio de atención de los pacientes Covid-19 en este municipio.
Estas instalaciones, que serán habilitadas para iniciar la demolición del área antigua, fueron visitadas por el Gobernador Víctor Manuel Tamayo y el Secretario de Salud Departamental, Javier Darío Marulanda, en compañía de la gerente del hospital Luz Marina Ossa Moncada, cerrando de manera positiva un año que fue muy difícil, en especial por la baja en la producción del hospital debido al temor de muchas personas a acudir a consultas y procedimientos por la presencia de la pandemia del Covid-19. Además de la apertura del área para la atención de urgencias de pacientes con sintomatología respiratoria como el Covid, en Santa Mónica en este año que comienza se contará además con el servicio de tomografía y tres nuevas especialidades médicas, además un programa especial dirigido a personas con problemas de drogadicción. Así mismo se habilitarán más camas UCI para la atención de pacientes críticos tanto en el hospital como en la clínica Avellana, indicó la gerente Luz Marina Ossa.
¿En medio de esta situación de pandemia por el Coronavirus, cómo cerró el hospital el año 2020?
Gracias a Dios pudimos dar un buen cierre, aunque la verdad preocupante lo que viene ya que se nos disminuyó en alrededor de $3.000 millones el presupuesto para este año, debido a que ese aforo se calcula según la producción del hospital, la cual en el 2020 fue muy difícil a raíz a la pandemia del Coronavirus.¿Esa reducción en la producción obedeció a la baja en demanda de servicios por el miedo a con-tagiarse?Claro que la producción bajó mucho porque la gente, por el temor al Covid-19, dejó de asistir a muchos controles, procedimientos y consultas y cancelaron muchos servicios. Nosotros les ofrecíamos todos los protocolos de bioseguri-dad, pero los usuarios por miedo a la pandemia preferían no asistir al hospital.
¿Con esa baja en los ingresos, el hospital cerró con déficit o con superávit?
En verdad no cerramos con déficit presupuestal, gracias a que fue mucho lo que se trabajó y también a que en estos tiempos hemos manejado también el servicio de atención a pacientes Covid-19 en Risaralda, lo cual nos ha apalancado un poco desde el punto de vista financiero. En este momento estamos en el proceso de cierre financiero del 2020.
¿En qué consisten las obras que se pusieron en servicio a finales del año pasado?
Hay un proyecto que se viene ejecutando en el hospital San Mónica desde hace tres años que es la nueva área de Urgencias y de esa obra acabamos de recibir la primera parte, que es una edificación donde se va a contar con 22 consultorios y la sección de Urgencias. Allí se va a trasladar toda la atención de pacientes Covid-19 en esta primera semana de enero, para lo cual se dispondrá de 14 camas Covid para pacientes críticos y con una reserva de nueve camas más para cuando se requiera. En el antigua área contamos con seis camas UCI las cuales presentan una ocupación total.
¿Qué otros servicios se abrirán este mes en el hospital?
Ya empezamos a renovar el área física donde se dispondrá de 17 camas de cuidados intensivos en la Clínica Avellana. Ya estamos trabajando en ese proyecto. Así que una vez que termine esta eta-pa contaremos con un total de 27 camas UCI.
¿Cuando se haga el traslado a la nueva área de urgencias, qué va a pasar con la antigua?
Esa área se va a demoler, en el momento se ha estado utilizando para pacientes Covid que van a ser trasladados a la nueva sección. Así que a partir del 11 de enero comenzará la demolición de las antiguas instalaciones, con el fin de habilitar el área para construir la segunda parte de Urgencias. Es decir que el hospital Santa Mónica va a contar con una sección de Urgencias mucho más grande para todo tipo de pacientes. Y este año, obviamente, continuaremos con la atención de pacientes Covid.
¿Qué va a pasar con los otros servicios? ¿Se regresa a la normalidad?
Acabamos de obtener la aprobación del servicio de TAC con el tomógrafo que se adquirió en el 2020 y había que habilitarlo para el servicio de todos los usuarios. Así que éste año ya empezamos con ese servicio. Además todos los servicios se han ido reactivando, nosotros debemos seguir atendiendo esos servicios porque la pandemia no para, pero las otras patologías tampoco han parado y deben ser atendidas.
¿Esa atención también se ha reactivado para el casos de los puestos y centros de salud?
En todos los puestos y centros de salud, del área urbana y rural, se reactivaron los servicios y se proyecta en el puesto de salud de Buenos Aires hacer un trabajo más importante ya que está un poco deteriorado para lo cual estamos en conversaciones con el Gobernador de Risaralda y el Alcalde de Dosquebradas para mejorar este puesto de salud.
¿De la misma manera están activos los programas de promoción y prevención en salud?
A partir de este año todos los planes y programas de salud serán reactivados por parte del Hospital Santa Mónica, las cirugías y todos los servicios del hospital porque estamos preparados para atender a los pacientes en medio de la pandemia con todos los protocolos de bioseguridad. De todas maneras la vida sigue y hay que seguir tratando a todos los pacientes, vacunando a los niños y atendiendo a toda la comunidad. Ese es el llamado que le hacemos a los usuarios: no dejen de asistir al hospital, no dejen de ir a los controles y a los procedimientos porque las otras patologías distintas al Covid siguen.
¿Y cuál es el propósito central de su gestión en este nuevo año?
El Hospital Santa Mónica sigue trabajando en la humanización de los servicios y con muchas ganas de salir adelante este año a pesar de la pandemia, seguiremos luchando y tratando de dar la mejor atención a la comunidad de Dosquebradas.
Contamos con todas las especialidades médicas y disponemos de unas nuevas, como son neurología, terapia del lenguaje y terapia respiratoria. Además aspiramos este año a trabajar también con la población de adictos a sustancias psicoactivas.




