Lo encontramos trabajando en la entrada de los Lagos de La Pradera en Dosquebradas, porque la obra que consume su atención por estos días es de gran formato y no le permite hacerlo en el taller que tiene en su casa, como acostumbra.
Don Ariel Gil es algo así como el abuelo bonachón de los cuarentones que visitan este lugar, lo saludan y abrazan con familiaridad, le preguntan cómo está, como si en verdad hubiese permanecido allí toda la vida. Es escultor de oficio y por convicción, aprendió la talla en madera desde la casa paterna, según él nació en el propio taller de carpintería. En un principio la talla en madera era para los muebles, pero cuando el estilo cambió, entonces enfocó su talento en el arte, con muy buenos resultados, como también comenta.
Día a día
-¿Cómo se encuentra? “Me encanta estar con ustedes y que tengan en cuenta el trabajo de los artistas artesanos”.
-¿Cuántos años dedicado a este oficio tan precioso? “Aquí hay buena experiencia, llevamos 48 años trabajando, desde muy pequeño tuve dominio de las herramientas, soy autodidacta, empírico”.
-¿Quién le enseñó a tallar formas tan definidas? “Trabajaba un diseño, me enfocaba en los errores que tenía y los superaba, los modelos eran mis hijos y mi esposa”.
Virgen de la alegría
¿En qué trabaja ahora? “Este es un diseño ecuatoriano, la obra se llama la Virgen de la alegría, se enfoca en un número de feligreses a los pies de María. Este trabajo va para Puerto Boyacá, Boyacá”. ¿Cuánto tiempo lleva trabajando en ella? “Ya casi completo un mes, pero falta bastante trabajo, falta la filigrana que es lo que más tiempo implica”. ¿Cuántas horas diarias le dedica? “No menos de ocho horas, porque ya me toca hacer diligencias familiares y actividades en la Alcaldía”.
En 15 días, don Ariel le dará inicio a la filigrana, le sigue pulir con lija, sellantes y por último el proceso de acabado con pátinas, tintes, laminillas doradas, sombras y luces, nada de color. ¿Qué madera es? “Es una madera especial, se llama Tolúa, de la familia de las Ceibas, por acá no se consigue hay que viajar muy lejos para poder traerla”.
Impacientes
¿En su familia quién ha seguido con la tradición de la talla? “Me apena mencionar esa parte, porque no hay relevo generacional”. ¿Por qué, es mal pago? “Los jóvenes no se interesan mucho en la línea que haya que manejar algo con paciencia y las nuevas generaciones no la tienen. Los hijos, como siempre trabajé en casa, en su presencia, empezaron a verlo como rutinario, todos los días se levantaban me veían trabajar, se acostaban y me veían trabajar, por eso le perdieron el interés”.
En Colombia hay muchos lugares donde se pueden encontrar las obras del maestro Ariel Gil. “A lo largo de los años hemos enviado muchos trabajos, sobre todo equinos y obras para las fiestas de los pueblos, cabalgatas, toros, carnavales, manejamos muchas fiestas tradicionales y la cultura de los pueblos”.
Para ser escultor no es necesario ser dibujante, afirma el artista, “ahora uno se ayuda mucho con herramientas tecnológicas y está la técnica de la cuadrícula que es muy básica y primaria, con eso puedo manejar muy bien el boceto”. Cabe recordar que a través de la Alcaldía de Dosquebradas, se imparten clases de tallado, en la Biblioteca Pública Municipal pueden encontrar más información.
“El secreto es la pasión por el hacer y asombrarte a tí mismo, no tratar de que otras personas se asombren, porque ven cualquier obra y les llama la atención, pero el que está metido en esto debe crear un autoimpacto para que la obra quede en buen término”.
Hay herramientas básicas que son: la gubia plana, la gubia media caña, el formón y el rizador.



