En un confuso accidente acaecido tras una riña que atendían varios miembros de la Policía de Santa Rosa de Cabal, la mayor Silena Barbosa, comandante de la Estación, resultó herida por una de sus subalternas. Su recuperación avanza exitosamente y en pocos días le dirán si puede reintegrarse, por el momento en la ‘patria huevera’ se le espera.
Son 15 años al servicio de los colombianos, de quien en un principio se graduó como psicóloga. “Es muy curioso, nunca pensé en ser policía, soy la primera en mi familia. A veces decía cuando los veía, me parece emocionante, me gustaba la autoridad que generan”. Después de especializarse, un día escuchó una convocatoria y le dijo a su mamá que se iba para la Policía. “Lo que es para uno le va derechito, todas las etapas las superé sin problema”.
En Santa Rosa de Cabal tiene a cargo 180 policías (30 mujeres), entre ellos personal de Modelo de Vigilancia, Sijín, Policía comunitaria y personal administrativo. “La idea no es tratar de imponer, sino de darles órdenes que las vean acordes a nuestro trabajo, a todos los trato por igual, me hago respetar como mujer y los respeto como hombres, soy muy seria e imparcial al momento de tomar decisiones”.
Experiencia
La mayor se ha movido por gran parte del territorio nacional, después de graduarse como oficial en 2009. “Soy especialista en Servicio de Policía, especialista en Psicología forense y especialista en Gestión del riesgo psicosocial. Cuando me gradué inicié en el Cesar, allí trabajé como jefe de la Seccional de Protección y Servicios Especiales, y luego pasé a ser jefe de grupo de Protección a la Infancia y Adolescencia”.
Durante el curso de ascenso, empezó a trabajar en la Dirección de Incorporación, fue jefe del Grupo en La Guajira, Risaralda (2014 – 2018), Meta, Norte de Santander, Tolima y Caldas, en lo que se denomina tareas administrativas. Tiempo después es que se da de nuevo el arribo a este departamento, para funciones operativas como comandante de la Estación de Santa Rosa.
Cambios
“Para mí fue un reto, porque nunca había trabajado en área operativa, no había tenido trabajo en el Modelo de Vigilancia, no sabía cómo me iba a recibir la gente y el personal, porque no es lo mismo con el que trabajas en una oficina, al con el que trabajas en el Modelo, por la misma presión que trabaja el personal. Es encontrarse con cada caso de los policías, entenderlos, los turnos. Llegué asustadísima, pero lo primero que vi fue la buena relación con la Administración municipal, uno necesita trabajar muy de la mano con ellos y todo empezó a darse. Me metí en el cuento, a pensar qué actividades hacer con Policía comunitaria, qué hacer para las quejas de la comunidad, me entra la emoción y me enamoro del Modelo de Vigilancia”.
Mujeres
‘La Red Solidaria de Mujeres, fue iniciativa del coronel Héctor García. “Él dijo, ‘si la comandante es una mujer, tiene que estar pendiente de las mujeres de su municipio. Silena, usted me va a empezar a liderar y mirar quiénes tienen algún tipo de amenaza, o han denunciado maltrato’. Empezamos a contactarlas, a reunirlas y a tocar puertas, porque la única manera en que ellas iban a creer en nosotros, era que les brindáramos acompañamiento y respaldo, más la oportunidad de obtener recursos, para salir del entorno por dependencia económica. Los comerciantes dieron los insumos y el Sena las capacitó en bisutería”.
“El accidente cualquiera lo puede tener, con lo que viví tengo que mirar cómo me comportaría al estar de nuevo en la calle, me gusta Santa Rosa. Si me preguntan si quiero volver, lo hago con el mayor amor”.
Cuando se presentó el accidente, las mujeres de la Red empezaban un curso de modistería. No ha vuelto a saber cómo va el proceso.



