Hay personas que nacen y otras que se hacen, obviamente la formación es importante para pulir los denominados ‘diamantes en bruto’, para que brillen más, ese es el caso de Stephani Jaramillo Marín.
Apenas contaba con escasos tres años de edad, cuando el Padre Pacho la lanzó al estrellato (por decirlo en jerga musical), al entregarle el micrófono y subirla a su silla para que pudieran verla cantar, quienes asistían a la parroquia San Antonio de Padua del barrio Alfonso López.
La vida misma
Stepha, como la conocen en el medio artístico de la ciudad, pisa escenarios y lo que comenzó como diversión en una misa, hoy es su proyecto de vida. Han pasado 29 años desde esa pintoresca situación y esta cantante pereirana celebra su trayectoria con la pasión que heredó de su mamá por la música y la mención que le hicieron hace poco en el libro ‘Mujeres del Café’, las cantautoras María Isabel Saavedra y Vicky Echeverri.
Volvamos a los inicios. ¿De dónde nació su gusto por la música desde tan pequeña? ¿Y después cómo fue el proceso? “Fue muy curioso porque después del escenario que me dio el padre, si él no me pasaba el micrófono, yo se lo robaba (risas). Después, cuando cumplí cinco años, entré a Vuelta Canela, uno de mis primeros escenarios grandes fue el teatro Santiago Londoño, donde canté Colombia Tierra Querida, era una culicagadita cantando ante todo ese público”.
Recuerda también que a los siete años entró becada a clases de Extensión en la Universidad Tecnológica, violín con el maestro Freddy Muñoz y piano con la maestra rusa Viktoria Gumennaia, con quien incluso hice un programa en la emisora Remigio Antonio Cañarte que se llamaba ‘Cajita Musical’, cuando tenía ocho años. “Mi mamá era y es mi fan número uno, me llevaba a todas partes y me ponía a cantar en cuanto show encontraba. Así empezó todo mi proceso y lo recuerdo con mucho cariño, aún tengo fotos de esos momentos”.
La profesional
Tiene 32 años recién cumplidos y entre bambucos, boleros y canciones para ceremonias, su voz y su técnica crecen y crecen, como un instrumento que no se apaga. ¿Más allá del impulso de su mamá, cuándo sintió conscientemente que quería dedicarse a esto? “Es que fue algo de toda la vida, nunca tuve un momento en que dije ‘quiero ser cantante’, simplemente lo era. Me decían que tenía una estrella, todo se fue dando solo, entre concursos y presentaciones. Ahora la música es mi sueño, mi proyecto y mi carrera”.
¿En su vida profesional cuáles han sido los momentos más importantes? “La música andina colombiana ha sido clave para mí. ganarme el Cacique Tundama, el concurso intercolegiado del bambuco varios años seguidos, y el Cuyabrito de Oro, fueron grandes impulsos. Hace cuatro años obtuve el segundo lugar en el Concurso Nacional del Bambuco, también hace tres años participé en el Concurso Nacional del Bolero. Canto de todo, pero mi corazón está entre la música andina, los boleros y las baladas”.
¿Actualmente a qué se dedica? “En este momento estoy completamente dedicada al canto, he dado clases, tengo un coro infantil en la parroquia San Lucas Evangelista de Villaverde. Trabajo con Daga Producciones y acompaño a artistas como los ganadores de ‘Yo Me Llamo’, Manuel José, Camilo Sesto y Sandro. Me encanta estar en un escenario, eso es lo que me apasiona”.
Las Mujeres del Café
¿Cómo llegó a integrar este libro en el que aparecen las 100 mujeres más le han aportado a la música de Caldas, Quindío y Risaralda? “Fue una sorpresa, me llamó la maestra María Isabel Saavedra, a quien admiro muchísimo igual que a Vicky, yo estaba en la casa y me dijo: ‘¿quieres hacer parte de un libro?’, le respondí ¡claro, maestra! Sin dimensionar de qué se trataba, mandé mis datos y fotos, y al mes me llegó la invitación, era una de las seleccionadas. Cuando llegué a la gala entendí la magnitud de todo, fue muy bonito porque es un reconocimiento a toda una vida dedicada al arte, muchas veces uno se queda en ‘Stepha, la que canta bonito’, pero esto fue diferente, fue ver el fruto de tanto trabajo”.

El presente
“Mi proyecto musical es Stepha Music, quiero que se conozca más y llevar mi voz a muchos lugares, no solo en Colombia, sino también en otros países. Le agradezco a Dios y a mi mamá, Luz Stella Marín, ella soñó con ser cantante y, de alguna manera, yo estoy cumpliendo ese sueño por las dos”.
Stepha es madre y su esposo es fotógrafo. “Él me apoya en todo, mi hija ama el baile, ya está participando en concursos, mi hijo de tres años, es también cajita musical, canta, toca batería. Da mucha alegría ver que lo que uno hace empieza a dar sus frutos”.
Es una mujer cálida, sencilla que irradia verdadero amor por lo que hace.




Stephani Jaramillo, linda persona, hermosa voz. Saludos!!!