Leen el Otún y reinterpretan el paseo de olla

El proyecto ‘Paseo de olla: ciclo formativo en prácticas artísticas, ecológicas y mediación’, nació en 2024, generó procesos de apropiación social del río Otún.

La iniciativa de integrar la educación en prácticas sostenibles con el arte y la mediación cultural fue financiada por el Ministerio de Cultura, consistió en una exploración a través de tres cuencas; desde La Pastora hasta Estación Pereira, se contrastó la transformación del paisaje y conciencia de los participantes sobre el sistema de cuidado que exige el territorio, para culminar en una exposición fotográfica, acciones performáticas y videoinstalación.

Este proyecto surge en medio de un interés que genera el tema del cuidado del agua y como colectivo del ‘Museo de lo intangible’, se les ocurrió pensar un proyecto que generara procesos de apropiación social del río a partir de la reinterpretación de una práctica popular como lo son los paseos de olla.

La exposición montada en la Casa de la Cultura del barrio Alfonso López, busca educar en torno a cómo hacer un paseo de olla de manera sostenible. A partir de esto se empezó a diseñar una experiencia planteada en tres estaciones, como explica Juan Diego Márquez, curador de la exposición, “pensamos en que se pudiera dar una experiencia dirigida principalmente a otras organizaciones o a pares o artistas que pudieran también ser replicadores de ese conocimiento que se puede adquirir. Esta fue una experiencia formativa, enfocada en el tema de las prácticas artísticas ecológicas, y la mediación cultural y artística”.

Tuvieron que ejecutarlo en dos meses y por eso no pudieron hacer tanta investigación como hubiesen querido, sino más que todo el trabajo de campo y el proceso de cocreación. La intención que tienen es trabajarlo como un piloto a partir del cual puedan continuar el otro año.

Tres momentos

El colectivo pensó en tres puntos clave de la cuenca para ver el contraste de la transformación del paisaje, y la relación que se teje entre el territorio y los diferentes entornos que los seres humanos crean en los diferentes lugares.

Cuenca Alta (La Pastora): “Encontramos un paisaje totalmente diferente, es una caminada mucho más brava. En esta zona, nos enteramos de una serie de conflictos que hay en este momento con la Fonda del Cedral.

Cuenca Media (La Florida – río San Juan): “Observamos que allí hay una relación mucho más cómoda”.

Cuenca Baja (Estación Pereira): “El lugar donde se encuentran el río Cauca y el río Otún. Se ven otra serie de dinámicas desde el turismo y el tema de la contaminación de los ríos. Todavía se ve, por ejemplo, la práctica de la pesca, pero el río está muy contaminado. El río en Estación Pereira es totalmente desastroso, súper pantanoso”.

Los momentos del río y del proyecto quedan en la memoria de la exposición.

La conexión artística

“Hicimos unas inducciones y unos talleres de mediación iniciales donde les planteamos a los participantes unos ejercicios fotográficos y unos ejercicios de registro. Estos iban a ser la base para desarrollar unos procesos de cocreación que se mostraron el viernes pasado en el performance”.

Se tuvieron tres líneas de creación: una línea fotográfica dirigida por Santiago Chiquito; una línea de acciones performáticas, dirigida por Mauricio Robledo, que involucraron sonido, canto y acciones y una tercera línea audiovisual, dirigida por Melissa Villa y el equipo de producción.

Los participantes fueron alrededor de 20 personas, uno de ellos fue Esteban Becerra Vargas, quien vive en Dosquebradas, “Yo he sentido siempre una conexión con el río, no simplemente el río Otún, sino el río en general, el agua, la naturaleza, todo esto me ha movido y me ha atravesado mucho, el sentir, el caminar, el transformarse a medida que uno da cada paso en el sendero o en el bosque”.

El registro de todos los momentos se transformará en una especie de documental que narra todo el proceso.

“Este proyecto nos ha permitido invocar la memoria primigenia de nuestro ‘museo’, como museo de viaje y recorrido, también como museo de la naturaleza, donde el río Otún se convierte en protagonista y maestro”.

El paseo de olla puede resignificarse como un acto de encuentro con la naturaleza y de compromiso con su protección.

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