Lenguas antiguas y su presencia actual

Desde tiempos remotos de googlear palabras, hasta el dominio absoluto de la IA y sus diversas versiones de chat, la costumbre de ir a las hojas de un viejo diccionario se diluyó como agua en los dedos.

No es fácil encontrar en la actualidad que el común de las personas sepan o se preocupen por qué quiere decir la referencia que dan los diccionarios sobre la etimología de una palabra cuyo origen es griego o latín. Por lo general se habla de lenguas muertas y no hay cosa tal. El griego y el latín como se conoce en Colombia, hace alusión a palabras antiguas, porque cabe recordar que las lenguas y los idiomas son dinámicos y se enriquecen o transforman en el uso cotidiano. Además, unas de las funciones ‘perdidas’ de los medios de comunicación es educar, no solo informar.

Experto

Hugo Oquendo Torres es teólogo de base y magister en Literatura de la UTP, es un apasionado y estudioso de las lenguas antiguas y tiene un taller o seminario electivo, al que pueden acudir como asistentes personas que no están matriculadas en algún programa universitario. Punto Final lo contactó, porque nuevamente, ante la presencia de lo inmediato y del futuro, ¿a quién le puede interesar las lenguas antiguas?

“Mi propuesta en sentido concreto es en cuanto a dos idiomas que van a ser fundamentales para nuestra literatura y que obviamente para el mundo, aunque no los únicos porque cada cultura tiene su riqueza. El griego y el latín dependiendo la época tienen sus variaciones y hay que entender algo importante, son idiomas primitivos, pero que tienen una gran rama que los unifica que es la lengua indoeuropea, que es como una gran matrix que reúne incluso lenguas semitas”.

Diferencias y similitudes

El profesor Oquendo habla sobre la gramática y la pronunciación de estas lenguas con referencia a su traducción al castellano: “Aparte de la grafía que marca una distinción clara, está la pronunciación que tanto griego como latín se va a leer un poco similar como el castellano, que es la gran ventaja de nuestra lengua”.

En este presente, ¿por qué no pierden vigencia? “A veces creemos que son lenguas que quedaron en el pasado, están presentes justo ahora, solo que se escriben de otra manera. Por ejemplo, decimos ‘tengo una migraña’, y si vamos a la etimología de esa palabra, aclaro que etimología quiere decir significado. Si vamos al significado primitivo de la palabra, migraña encontramos que es un vocablo compuesto de dos vocablos griegos: (hēmi), que significa ‘medio o mitad’ y (kræniəs) que es cráneo, lo que deriva en dolor en la mitad del cráneo. Mire la gran riqueza y que en castellano la vamos a encontrar, lo mismo pasa con el prefijo griego hiper, que traduce algo importante y es tan común para nosotros, como el hipermercado, ese es otro ejemplo de herencia gramatical”.

Traducciones

Ahora, ¿qué puede contar sobre las traducciones que llegaron a estos países de habla hispana de clásicos de la literatura como la Ilíada y la Eneida, difieren mucho lo que se lee de lo que se escribió en realidad? “Partamos de una idea que si la memoria no me falla, cada traductor es un ‘traidor’, porque de una u otra manera es una traición al lenguaje pues tiene que escoger un significado. La gran riqueza de la lengua antigua es que un término puede aludir a muchos significados, y cuando va a traducir debe escoger y ahí va a radicar la diferencia”.

El profesor Oquendo, también afirma que si aquí en la ciudad se abriera un curso de egiptología, se llenaría. ¿Por qué llama tanto la atención la antigüedad y sus culturas? “Si me permiten entender la antigüedad como un rostro del mito, podemos señalar que el mito es una forma de pregunta antigua. Hay un autor argentino que me fascina y que incluso estuvo aquí en la ciudad, Hugo Mujica, quien va a señalar por qué sigue vigente lo antiguo y él señala que los mitos viven vigentes no por las respuestas, sino por las preguntas que se han hecho, porque la literatura como el mito va a indagar sobre la condición humana. Nuestras pesadumbres, rencores, pasiones, deseos y frustraciones, en ese sentido catártico, la literatura antigua es herencia de la humanidad, no solo los griegos también está el Popol Vuh”.

Herencias

El profesor y teólogo Hugo Oquendo, se despidió de Punto Final, con otro tanto de explicaciones y más amena conversación, porque también tenemos palabras árabes ¿no es así? “Es cierto, pero estas llegaron al castellano luego de la invasión árabe a la península ibérica y en una amalgama que llegó a América. Se conocen sus orígenes, pero ya están apropiadas sin necesidad de traducción, como son las palabras almohada, almuerzo, alcázar, alférez”.

Libro: deriva de la palabra en latín ‘liber’, el cual hace referencia al nombre de la corteza del árbol. A su vez, los romanos se expresaban del ‘liber’ para hablar del misterio del bosque.

Oquendo es un personaje del que los pereiranos interesados en su conocimiento y explicaciones, pueden encontrar contenido de interés en sus redes sociales.

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