En las 58.300 hectáreas que conforman el Parque Nacional Natural de los Nevados, que van desde los 2.600 hasta los 5.321 metros sobre el nivel del mar nacen innumerables fuentes de agua de las cuales se abastecen más de dos millones de habitantes de los departamentos de Caldas, Quindío, Tolima y Risaralda. El deshielo producido por las nieves perpetuas origina los cauces iniciales de los ríos que conforman dentro del parque 10 subcuencas y 19 corrientes de diferentes tamaños y características; el parque comprende nueve cuencas y 19 corrientes de diferentes tamaños y características; cinco de las cuencas drenan en la hoya hidrográfica del río Magdalena y las cuatro restantes a la hoya hidrográfica del Cauca. Pues bien, como fruto de la explotación ganadera y de la siembra de papa, así como por efecto del cambio climático y el calentamiento global, el casquete de hielo ha ido desapareciendo de manera inexorable, al punto que se predice que el glacial de sitios tan emblemáticos e importantes para Pereira como el Nevado de Santa Isabel desaparecerá en cinco o diez años. La advertencia fue hecha por el Procurador Nacional Ambiental y Agrario, Diego Fernando Trujillo Marín, después de adelantar un recorrido por la zona en compañía de funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Cárder.
¿Qué tan grave es la situación del Parque Los Nevados? ¿Qué tanto se ha deteriorado?
La falta de ordenamiento ambiental y agrario de este importante ecosistema, que no solamente debería abarcar los límites del Parque Nacional Natural de los Nevados sino toda la zona de amortiguamiento, la cual puede llegar hasta los municipios más cercanos a Pereira con sus límites rurales, es lo que tiene a este ecosistema en un grave estado de deterioro y de degradación. Ya no es solamente el problema de la deforestación, que se nota desde donde ya desapareció todo el bosque andino y muchísima parte de la vegetación de páramo, sino que el mal uso del suelo, con ganadería extensiva y cultivo de papa, tienen al Parque Nacional de los Nevados, tanto en la parte de Risaralda, como en la de Caldas, Quindío y Tolima, está en un grave estado deterioro y que ahora, amenazado con el cambio climático y con el calentamiento global, pone este ecosistema -que tiene un gran impacto en nacimientos de agua para los dos grandes valles agrícolas que tenemos en Colombia, tanto el del Magdalena para el lado de Tolima y Caldas como el del Cauca para los otros departamentos del Eje Cafetero- en una grave situación que, de no corregirse, podrá convertirse en un desabastecimiento de líquidos en muy pocos años.
¿Qué visión del problema le dejó la visita a Los Nevados?
Esa situación la pudimos palpar directamente en la visita que realizamos con la Cárder recientemente y por eso, de inmediato, convocamos a los alcaldes de Risaralda que más problemas tienen y más responsabilidad les cabe sobre este terreno, como son los de Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal, para que asuman su responsabilidad como ordenadores del uso del suelo rural en sus municipios y para que junto con la máxima autoridad ambiental de la región, que es la Cárder, pongan en cintura a los propietarios de los predios que están dándole tan mal uso a sus propiedades privadas, pero que por la responsabilidad que les cabe en la función ecológica de la propiedad privada en Colombia, deberán realizar los ajustes necesarios en la explotación de un suelo tan sensible como es la zona de amortiguamiento del Parque Nacional de los Nevados.
¿De seguir la situación como va, cuántos años le quedan a los glaciales?
Según información del IDEAM, la poca zona de glacial que queda en el Nevado de Santa Isabel y en el Nevado del Ruiz, el tiempo que les queda es muy poco. Por lo menos para el Santa Isabel yo no le pongo más de cinco años para que quede como el Paramillo del Quindío, completamente devastado. Para el Nevado del Ruiz, por tener todavía una amplia capa de hielo, la perspectiva puede alargarse un poco más. Pero lo que es Santa Isabel y el Nevado del Tolima tienen un deterioro tal que creo que no van a sobrepasar de cinco a deiz años la existencia de este glacial.
¿Como está la situación hoy por hoy, qué tan irreversible es este deterioro?
No es fácil, pero genera una gran responsabilidad de los alcaldes y gobernadores de la zona para que juntos con Parque Nacionales no solamente se trate de controlar la zona del parque natural sino que, por primera vez en Colombia, se pueda delimitar la zona de amortiguamiento de las áreas de páramo para que pueda haber un restablecimiento del bosque, que pueda volver a bajar la temperatura del ecosistema, pero sino se hace el parque natural va a quedar convertido en uno de los primeros desiertos de alta montaña que exista en el país.
El Tribunal Superior del Tolima declaró el parque como sujeto de derechos, sin embargo algunas CAR apelaron ese fallo. ¿Cómo califica usted esta situación?
Me parece una actitud un poco atrevida por parte de las autoridades ambientales y de las entidades territoriales que apelaron cuando no tienen argumentos para demostrar que lo que dice la sentencia no es cierto. Las graves omisiones en las que han caído funcionarios de entidades territoriales y las autoridades ambientales deberían ya haber llegado a reclamar responsabilidades disciplinarias y penales, los mismos en los últimos años porque nada justifica que ese deterioro se haya hecho con una mirada cómplice y omisiva por parte de esas autoridades que creen que su responsabilidad unicamente es, para el caso de los alcaldes, para la zona urbana de los municipios cuando en realidad tienen también una gran responsabilidad por el suelo rural y por los nacimientos de agua.
¿Qué tan grave es el daño que se le ha causado al parque natural?
Es sumamente grave que no solamente hayan omitido sino que tengan el descaro de apelar unas decisiones judiciales que hoy en día nosotros reconocemos como valientes por parte de los jueces, pero que de verdad con la legislación actual que tenemos, toda vez que son zonas protegidas con la categoría máxima de protección ambiental como son las de las zonas de Páramos, las zonas de reserva forestales y las áreas de amortiguamiento de los ecosistemas, no entiende uno como si ya existe la legislación no protegían directamente sus territorios. Aparte ahora no solamente no los protegen sino que se atreven a contrariar y a cuestionar decisiones judiciales que están tan bien fundamentadas como la del Tribunal Superior del Tolima.
¿Esto va a derivar en acciones disciplinarias por parte de la Procuraduría contra esos funcionarios?
Nosotros ya estamos en esa revisión, nosotros somos una Procuraduría Delegada con fines más preventivos que disciplinarios,vamos a pasar informes con esos fines a las Procuradurías Delegadas que tiene esa función, pero en verdad creemos más en la persuación moral y en un trabajo de equipo con las corporaciones autónomas ahora que hubo una renovación del 70% de sus directores para que pueda haber una verdadera articulación y coordinación entre ellas como autoridades ambientales regionales, con el SINA y con la ANLA, para que puedan reglamentar y ordenar ambientalmente los territorios que tienen tanta importancia para la estrategia de protección ecológica que debe tener el país en los próximos 20 años.
Ya están en marcha algunas acciones de protecicón del parque que usted coordinó desde Pereira. Pero… ¿es eso suficiente?
No es suficiente, pero sí es un buen inicio.Ya los alcaldes de estos municipios de la parte de Risaralda, como son Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal, adquirieron compromisos para trabajar coordinamente con Cárder para que se hagan sentir como autoridades territoriales y ambientales y obliguen a los dueños de estas fincas y estas haciendas que son de extensiones muy importantes a darles un uso del suelo que corresponda y sea armónico con la importancia ambiental e hídrica que tiene estos territorios. La ganadería de alta montaña está prohibída en zonas de páramo y en zonas protegidas, entonces nada justifica que estos dueños tengan estos suelos completamente degradados con el peso y las pezuñas de estos animales en un ecosistema que es como una esponja hídrica que no puede perder estas propiedades.
¿Cabe aquí la expropiación de esas tierras que son inadecuadamente explotadas?
Si las autoridades son serias, su accionar no se va a limitar solamente a controlar el uso del suelo sino que tendrán que determinar el pasivo ambiental y los daños ocasionados por el mal uso de estos suelos e imponer las sanciones ejemplares correspondientes, como multas, y calcular ese pasivo ambiental que puede llevar incluso a la pérdida de la propiedad legítima que tienen estas personas como consecuencia del mal uso que le dieron. Y eso que sirva como ejemplo a todo el país para que, ya viendo esas actuaciones administrativas y judiciales ejemplarizantes, la gente empiece a respetar ese patrimonio hídrico tan importante como es tener tierras en zonas de páramo y en áreas aledañas a zonas protegidas como son los parques nacionales naturales.




