Preservan recuerdos pereiranos en las cápsulas de la UTP

Una iniciativa que tomó 13 años en ver la luz del sol, hace parte desde ya de la celebración del centenario de la Universidad, que será en 36 años.

Ayer a primeras horas de la tarde, muchas personas llegaron a la U. vestidas para una ocasión que merecía toda la gala, se guardarían en cápsulas de pvc y luego en cuatro nodrizas de acero inoxidable, los documentos, fotos y objetos de la historia y el presente de la Universidad, que llegarán al futuro y serán abiertas por quienes tengan a cargo los destinos de la UTP en 2061.

El laboratorista y profesor de la Facultad de Ingeniería Mecánica Francisco Javier Henao, fue quien concibió la idea en 2012. “Se me metió a la cabeza esa idea de hacer una cápsula del tiempo, porque soy un hijo de esta Institución y dije, bueno la Universidad me ha dado mucho como persona, ¿qué puedo hacer yo por ella? Y bueno, Dios puso en mi cabeza la idea de hacer una cápsula del tiempo donde todos los estamentos de la Universidad estuvieran involucrados y bueno, la idea ahora tuvo buena acogida y salió adelante”.

Profesor Francisco Javier Henao, creador de las Cápsulas del tiempo, al lado del monumento a Jorge Roa en la plazoleta que lleva el mismo nombre.

El tiempo apremia

Desde la visita del profesor y la decana Valentina (la primera patrocinadora de la idea) a la oficina del entonces rector encargado, quien aprobó el proyecto inmediatamente y ayer que se concretó, pasó exactamente un año. “Como la idea era involucrar a todos los estamentos que son básicamente 10 facultades, cada una con una cantidad de programas, más los otros estamentos, haciendo las cuentas nos daba más o menos de 124 cápsulas”.

¿De qué material están hechas las cápsulas para que resistan el paso del tiempo? “Son unos elementos de PVC que tienen tres pulgadas de diámetro por 60 centímetros de largo, cada una de ellas se repartió en cada dependencia hace ya mucho tiempo y al domingo 23 de noviembre se recogieron; las cápsulas van dentro de cuatro nodrizas de 70 centímetros de diámetro por 70 de profundidad, hechas en acero inoxidable”.

El profesor Henao tuvo un escudero en su gesta, el arquitecto Carlos Alberto López, con quien hizo el conteo y cerró tres de nodrizas con soldadura, solo quedó abierta la del acto protocolario en donde diferentes personalidades, entre ellas doña Patricia Roa Drews, hija del fundador de la Universidad, el rector Luis Fernando Gaviria, decanos y otros invitados depositaron la que les correspondió, luego de un desfile.

Recordar es vivir

Uno de los momentos más emotivos fue la presentación del video que días antes grabaron en la casa de doña Patricia, primero contó que Los Álamos no existía, si mucho eran cuatro casas y que don Jorge Roa, les decía este es el terreno bueno para hacer la universidad, por lo que compró la primera parte. Después mostró las fotos, cuando en 1926, su padre llegó a Pereira, era ya un miembro de Rotary Internacional y por lo tanto un visionario, a quien le preocupaba la educación de la gente, 14 años desde su llegada, echó a andar una idea que se convirtió en realidad en 1961.

El legado de Jorge Roa fue vital para Pereira, porque la educación es fundamental para avanzar en el desarrollo económico y social.

En la cápsula que estaba marcada grande como hija de Jorge Roa, quedaron aquellas fotos y una carta escrita a mano con la historia de su padre en el proceso de limpiar aquel terreno y poner los primeros ladrillos. “Pueda ser que cuando abran esto haya alguien de mi familia por aquí y lo pueda leer, porque mi papá diseñó hasta la bandera y el escudo”.

En el futuro

¿Qué tipo de cosas se depositaron? “Tuvimos muy presente que si ahora no hay casi forma de ver el contenido de un CD, ¿en 30 años dónde se podría leer una memoria? Por eso nos tomamos la molestia junto con mi compañero Carlos Alberto, de que la rectoría nos hiciera un documento especificando a la oficina que maneja los computadores que nos guarden cinco equipos exclusivamente para abrir los periféricos de las cápsulas de tiempo, equipos que puedan leer USB, estos equipos se deben ir renovando para que permanezcan cuando desaparezcan las USB. El documento debe pasar año tras año hasta el 2061, entonces cuando se destapen habrá equipos listos, es un problema solucionado”.

“Las cápsulas definen quiénes somos y cómo es hoy la Universidad, los valores, sueños, avances y visión de futuro, eso es lo que estamos guardando hoy”. Luis Fernando Gaviria.

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