Jaime Ochoa Ochoa es un pereirano, bachiller del Deogracias Cardona y un educador que durante 42 años tuvo a cargo impartir la clase de Español y Literatura de miles de estudiantes de bachillerato en colegios como Inem, Instituto Técnico Superior, Carlota Sánchez y también fue catedrático de las universidades Tecnológica y Libre. Pero don Jaime tiene una pasión por los libros como muy pocos. Desde su adolescencia, cuando consiguió completar la colección de libros de Concultura, emprendió un camino tortuoso y que solo los coleccionistas pueden entender. Su pasión se centra en la colección de autores regionales.
La historia de don Jaime
Empecemos por saber cómo es su biblioteca. “Tiene absolutamente de todo, intenté reunir toda la producción literaria, histórica y lo que se ha hecho en Economía, Política, Historia y Arquitectura de la región, pero adicionalmente un muy linda colección de diferentes ediciones del Principito, que está conformada por más de 300 libros, en los que se puede encontrar la versión en italiano, portugués, rumano, francés, coreano, ruso y turco, son ediciones hechas en Argentina, México, Chile, son tamaños, colores, formas, diseños bellísimos”.

Surge de inmediato la inquietud de cómo hace una persona para tener ejemplares de países que no ha visitado ni en sueños. “Una colección necesita obras compradas, regaladas, por trueque y otras… que pueden ser sutilmente obtenidas, (risas) pero eso es lo que la hace tan preciada, el hecho es tenerlos y querer tenerlos también para que presten un servicio a la comunidad. Hay una colección de obras de García Márquez, más o menos completa, está en distintos idiomas es que hay demasiado de él, porque están los análisis y las biografías. Hay una bonita biblioteca de historia del arte. No se resume solo en autores regionales”.
“Lo que quiero es dejar un legado para la ciudad y el departamento”.
Don Jaime recuerda que alguna vez le dijeron que no perdiera el tiempo, que aquí no había muchos autores regionales, “realmente descubrí una veta enorme de lo que son los escritores pereiranos, pero también conocí los quindianos y caldenses, eso se fue ampliando, pensé que lo mejor no era centrarme solo en Pereira, sino una cobertura desde los orígenes de la ciudad y todas las influencias que tuvimos”.
No hay espacio
Este caso llamó la atención de Punto Final, porque literalmente no hay un lugar dónde poner tal cantidad de ejemplares literarios. En su casa de habitación en el Centro de Pereira, tiene una buena cantidad repartida en varios estantes por el pasillo central, otros muchos están en cajas y ocupan espacio en otras habitaciones. La segunda parte grande, que es la que realmente le preocupa pues no se les hace limpieza, ni cuidados, se encuentra en el Palacio de la Cultura Alberto Mesa Abadía que es el antiguo Edificio de Rentas, ubicado en la calle 17 con carrera 10.
“Allí no tengo acceso, porque alguna vez se les ocurrió que no me permitían la entrada, no sé la razón, antes estaban en mi casa y la Gobernación los llevó para allá, porque había demasiados en mi casa, estaban en cajas demasiado apretados, no cabían, parte de estos se exhibieron en Ferias de Libros, en una Feria del Libro de Bogotá, en la Casa Fiscal de Risaralda en Bogotá, pero finalmente algún funcionario decidió que no tenía permiso, los amontonaron, violentaron las chapas, solo los pude ver dos veces, no sé siquiera cómo están”.
La carta al gobernador y al alcalde
Lo que don Jaime pretende es entregarlos a la ciudad o al departamento y que sean estas entidades las que lo asuman para que los pongan al servicio público, “que la gente pueda tener un centro de investigación, porque allí encuentran absolutamente de todos los temas. Esta biblioteca ha permitido que se hagan cantidad impresionante de tesis de grado de todas las universidades”.
El pasado 5 de noviembre, Jaime Ochoa, le escribió una misiva al alcalde Mauricio Salazar y al gobernador Juan Diego Patiño, con copia a la secretaria de Cultura municipal Emilia Gutiérrez y al director de Arte y Cultura de Risaralda, Andrés García, con el asunto: Interés en la donación de colección de libros sobre el eje cafetero.

Expone que la condición en la que se encuentran los libros en ambos lugares, no permite el acceso a investigadores y estudiosos. Por tal motivo les solicita tener una reunión para acordar la entrega de esta colección que no persigue ninguna contraprestación económica, sino el propósito de preservar la memoria literaria, histórica y editorial de la región.
La única condición para la donación que pone don Jaime, es “que esta colección sea puesta al servicio de los ciudadanos, sin dividirla y en el mejor espacio posible definido por ellos mismos. Además, que se me permita el acceso de manera permanente en condiciones acordadas y que pueda participar en el proceso de catalogación, para explicarles a las personas el sentido y la importancia de los documentos reunidos”.
El señor Ochoa termina la carta con agradecimiento por el interés y manifiesta que queda a las espera de una respuesta positiva para lo que indica su celular, dirección y correo.
Cifra
10 a 15 mil libros puede tener esta colección, es difícil saberlo porque a diario entran uno o dos más.
Dato
Los primeros libros que compró para la colección, le costaron a $3 cada uno.




Saludos a mi viejo amigo don Jaime Ochoa Ochoa, recuerdo que éramos demasiado jóvenes todavía (casi unos niños), cuando algún día me preguntó que yo qué quería estudiar cuando estuviera grande y yo le contesté que quería ser maestro y su respuesta fue: “Ah no, no, no yo no quiero morirme de hambre y por eso jamás seré maestro. Yo si quiero salir adelante y por eso voy a ser ingeniero.”
Pero por estas vueltas que da la vida, yo nunca fui maestro y él en cambio si terminó siendo maestro durante 42 años y ojalá sus premoniciones no hayan resultado ser ciertas.
Un saludo viejo amigo!!!!