El padre Marco Tulio Cardona Bedoya tiene ya 35 años ejerciendo el sacerdocio en muchas poblaciones del eje cafetero y ahora hace lo propio como párroco de la iglesia “Inmaculado Corazón de María” constituida como parroquia por la Diócesis de Pereira propiamente hace cuatro años. Está ubicada en el sector donde convergen una serie de condominios y conjuntos residenciales aledaños al “Pueblito Cafetero”, muy cerca de Mercasa en Pereira. Allí un domingo, y en fiestas de guardar, es muy frecuente observar al Gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo, o al Alcalde de Pereira, Carlos Maya, entre otras personalidades de la región, que concurren al lugar para asistir con sus familiares a los oficios religiosos propios de su fe católica. Con el padre Cardona Bedoya y en el inicio de los días centrales de la Semana Santa, hablamos sobre distintos temas relacionados con esta tradición religiosa, así como el efecto de la pandemia sobre las creencias de las personas y otros temas de la actualidad de nuestro país en estos tiempos tan complejos.
¿Por qué el nombre de esta parroquia?
Aquí en Pereira hay una tradición muy mariana y es un nombre maravilloso, muy bonito, hay comunidades enteras que le oran a la Virgen, viven su experiencia con el corazón de María, y aquí hay oración permanente, por la comunidad, por nuestra fe y por el amor a la madre de Jesucristo.
¿Cuál es el menaje en Semana Santa en estos tiempos tan complejos?
Es una excelente pregunta, porque la Semana Santa es para reencontrarnos con Dios y con nosotros mismos, así crear un mundo más justo y más cristiano.
Nos han dicho que la semana es buena para integrar a la familia, ¿pero ahora qué hacer con la pandemia?
Pues tenemos que orar mucho en familia, acudir al templo parroquial más cercano, para que Dios tenga misericordia de nosotros y del mundo entero y llegue el fin de esta dolorosa tempestad.

Padre Marcos ¿por qué el papa actual tiene tanto carisma entre la gente?
Porque Cristo habita en él, por su sencillez y humildad.
¿A juzgar por los niveles de violencia, contaminación y de maldad que vivimos en todo el mundo se puede creer que estamos en tiempos del apocalipsis?
No, más bien creo que la naturaleza nos está pasando factura porque cada día contaminamos más a nuestro planeta.
Padre los cines cerrados, muchos negocios clausurados, pérdidas económicas por doquier, ¿cómo han sobrevivido las parroquias?
Este ha sido un periodo muy difícil para todas las parroquias, sin embargo, aquí contamos con gente muy generosa, que no se ha olvidado de nosotros, lo digo por mi experiencia personal, aquí hay gente que se ha acercado a danos su aporte, su colaboración para sostener la parroquia, hay una feligresía muy bondadosa, aquí siempre caminan con el pan.
Usted fue sacerdote en muchos pueblos y ahora en la capital de Risaralda ¿cual es la diferencia?
Cada parroquia tiene sus contextos, su gente su feligresía, pero cuando hay fe y humildad y entrega uno realmente puede hacer presente el amor de Dios por la gente, y encaminar a cada persona a su encuentro verdadero con Jesucristo.

¿Por qué decidió hacerse sacerdote?
Por vocación. En nada influyó mi familia, fue mi propia actitud, sentí en verdad el llamado del Señor, yo respondí a la iluminación del espíritu, y como dice claramente “señor habla que tu siervo escucha”.
En la última semana hemos vuelto a ver en Colombia bombas, secuestros, ataques armados, violencia, ¿estamos retrocediendo frente al proceso de paz?
Este es el tiempo perfecto para perdonar, porque precisamente ese es el espíritu de la Semana Mayor para que entre todos reflexionemos, que está pasando en el país, es necesario reestructurar muchas de nuestras políticas y situaciones, debe haber mayor conciencia social, en el campo hay mucha desigualdad, hay que volver al Dios de los pobres, escuchar los mensajes de la misma gente, cambiar los corazones y sobre todo orar por la paz, el terrorismo no es el camino, es la hora precisa del perdón y de la reconciliación nacional con una verdadera justicia social.
¿Temas como la eutanasia o el aborto que reflexión le dejan?
Pues el mensaje de la iglesia es que son evidentemente atentados contra la vida, Dios quiere que creamos y conservemos vida, la vida es sagrada, hay que respetarla muchísimo y es un llamado a respetarla y esos no son métodos para uno hacerse sentir en nuestra sociedad.
¿Padre Marco, usted piensa en la muerte, le teme a ella?
En estos tiempos de meditación, uno piensa en ella, desde el punto de vista humano claro que uno tiene un temor a la muerte, yo en estos días he pensado mucho en ello, con esto del Covid-19, pero la reflexión me conduce a que es un paso, un paso para reencontrarnos, para estar frente al Señor, es además mi anhelo, nosotros con el alma caminamos hacia Dios y se cumple ese deseo cuando morimos porque vamos a ver a Dios en toda su grandeza tal cual, como él es…
“Hay que cambiar los corazones y, sobre todo, orar por la paz. El terrorismo no es el camino, es la hora del perdón y de la reconciliación nacional con una verdadera justicia social”.



