El actor, director y gestor teatral Rafael Caro, le comentó a Punto Final, sobre su trayectoria, el trabajo con públicos diversos y el Festival Iberoamericano de Títeres y Muñecos, que llega con toda su fuerza a Pereira, Risaralda, Caldas y Quindío.
Octubre y Festival
Se viene el Festival, ¿qué días y en dónde? “El Festival inicialmente empezó desde el 25 de septiembre con unos procesos promocionales, porque en la región hay un problema y es que hay un déficit de actividades para los niños, mejor dicho, teatro para niños casi no hay. Entonces empezamos a darle movilidad a esa cartelera infantil desde el 25 de septiembre y el 27 fue el lanzamiento del Festival Iberoamericano de Títeres y Muñecos, que se realiza desde hace 17 años, pero se desarrolla a plenitud en octubre. Este Festival tiene presencia en los tres departamentos.
¿Para el caso de Pereira, cómo será la programación? “El Festival de Muñecos empieza el 9 de octubre y termina el 27. Es bastante amplio, tenemos todo el mes, aquí en Pereira será los sábados en la Cámara de Comercio. La programación es muy variada, vienen grupos de Argentina, Cuba, India, España, Francia y, por supuesto, Colombia”.
El foco
Suena muy interesante. ¿Este año cuál es el enfoque? “Estamos hablando de la diversidad, porque es un tema que nos compete a todos a nivel mundial. Queremos también alejar un poco a los chicos, a los niños y a las familias de las pantallas, porque somos nosotros, los adultos, los que más pegados estamos al celular o a la televisión. El teatro es la oportunidad de comunicarnos de forma directa, de volver a hablar con el otro”.
¿Los adultos también pueden ser protagonistas? “Claro, porque los niños no van solos, van al teatro con sus padres, y los títeres tienen esa magia: enseñan sobre medioambiente, familia, comunicación. Esa pedagogía llega tanto a los pequeños como a los grandes”.
¿Se pisan las mangueras?
Usted menciona que este es un Festival Iberoamericano, ¿se cruza con el Internacional de Manizales? “No, lo que pasa es que son actividades diferentes. El Internacional de Manizales tiene teatro general; este, en cambio, está enfocado en títeres y muñecos. En cada departamento hay personas que lideramos estos procesos y lo importante es darle vida a este género que, aunque muy bello, a veces ha estado un poco abandonado frente a otras dinámicas teatrales”.

Otros papeles
Algo que me llamó la atención de la conversación previa a esta entrevista. Usted también hace teatro con personas ciegas. ¿Cómo es esa experiencia? “Yo trabajaba en teatro de sala y luego me gané una beca para estudiar en Europa, donde hice una Especialización en Dinamización del Espacio Escénico para personas con limitaciones físicas o inteligencias múltiples. Antes de volver a Colombia, me pidieron traer unos libros en Braille para la biblioteca y ahí quedé conectado con la población con discapacidad visual. Llevamos 13 años trabajando, tenemos nueve obras montadas, ellos cuentan con apoyo tecnológico, en el grupo hay psicólogos, pedagogos, etnoeducadores, administradores es una diversidad muy amplia”.
¿Cómo ensayan para evitar accidentes? “La metodología es que el director se convierte en el libro para ellos. Les digo: avancen cinco pasos, ellos tocan mi cuerpo y avanzan. Si quiero que giren, yo giro y ellos me siguen. Con el tiempo, ya en un escenario, trabajamos con planimetría y códigos sonoros: los chasquidos, silbidos y aplausos son un lenguaje propio para guiar la escena”.
Muchos jóvenes quieren ser actores, ¿qué tan fácil es? “Difícil. Hoy muchos quieren ser actores porque creen que en poco tiempo estarán en televisión, pero eso es una utopía. El teatro exige disciplina, lectura, bagaje cultural, no basta con no tener miedo al público, hay que nutrirse de muchas fuentes, viajar, conocer, entender que vivimos en una globalización desigual, donde nosotros hemos sido metidos a la fuerza sin haber desarrollado industria ni tecnología”.
Entre otras, usted trabaja en novelas cortas para Facebook. “Hace cinco años soy el villano en producciones como Noches de insomnio o La doctora suspiro. ¿Siempre villano? Sí, ya me encasillaron, a veces la gente me reconoce en la calle y me reclama por los personajes, incluso una vez alguien intentó agredirme, porque pensó que de verdad había matado a un perro en una de las escenas. Son los gajes del oficio”.
“Los invito a que hagan parte del Festival, que volvamos a compartir en familia, a sentir ese calor que tenían nuestros abuelos, nuestros padres. Los esperamos a partir del 11 de octubre en la Cámara de Comercio, a las 5 de la tarde”.



