En marzo del año pasado, cuando asumió funciones el nuevo presidente de Chile, Sebastián Piñera, un pereirano comenzó a jugar un papel protagónico en la definición de la nueva política migratoria de este país suramericano, en donde residen alrededor de 150.000 colombianos, de ellos unos 30.000 risaraldenses. Se trata de Julián Andrés Florez Vera, quien adelantó allí una maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos y actualmente se desempeña como Asesor de Política Migratoria del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Florez Vera estuvo esta semana en Pereira como panelista del Simposio “La gestión migratoria y la migración intrarregional”, organizado por las Universidades Católica, Tecnológica de Pereira y UNAD, en donde dictó una conferencia titulada: “De país emigrante a país receptor: Chile, la primera reforma migratoria en Suramérica frente a la migración intrarrregional”.
¿Cómo se dio su vinculación con el gobierno de Chile?
Yo me fui hace seis años becado para hacer una maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos y durante ese proceso de dos años me fui vinculando mucho al tema político de Chile e incursionando en la academia como profesor universitario, investigador en el área de migración y comencé a hacer un trabajo interesante con la comunidad colombiana, el consulado y la embajada para mirar como era el flujo migratorio de los colombianos hacia Chile. Para ese momento éramos 50.000 y hoy en día somos 150.000. Después de España y Estados Unidos, Chile se convirtió en el país donde los colombianos quieren emigrar.
¿De ese total, cuál es la cuota de Risaralda?
Hay muchos, calculamos que son 30.000 risaraldenses en Chile. La comunidad colombiana es una de las más estables en el país, ha tenido muy buen acceso laboral, la matriz productiva del país lo ha recibido bien y el colombiano ha tenido la particularidad de que es muy buen trabajador y tiene un excelente término de servicio al cliente. De los 150.000 colombianos que hay en Chile, alrededor de 30.000 son profesionales lo que es un porcentaje importante y ha significado que el país haya recibido muy bien a los pereiranos y a los colombianos.
¿Pero hay muchos dedicados a actividades ilícitas, como el “gota a gota”, por ejemplo?
Se hizo una evaluación en términos de problemáticas asociadas a la migración, donde no todo son bondades y aportes, y dentro de estas problemáticas llega delincuencia, narcotráfico o trata de personas. Con la Policía de Investigaciones, que es como el antiguo DAS de Colombia, se hizo una evaluación en donde se descubrió que el porcentaje de delincuencia de los colombianos es del 2 %, es muy bajo y podríamos decir que en las cárceles, delinquiendo y en procesos judiciales de esos 150.000 colombianos alrededor de 2000 están inmersos en eso. Esta cifra no es muy significativa, pero mediáticamente sí porque son negocios que en Chile nunca había conocido.
¿Cuál es su función como asesor de la política migratoria del gobierno chileno?
En marzo de 2018, cuando llegó el gobierno del presidente Sebastián Piñera, el tema de migración se convirtió en un asunto prioritario para el país. Hoy está dentro de la agenda del Presidente, entre los cinco puntos que está liderando, y ahí conformó un equipo de asesores para ayudarle a diseñar la política migratoria. En ese equipo de asesores hay un colombiano, un cubano y un chileno, cada uno con una función diferente. El tema de migración, a diferencia de Colombia, lo maneja el Ministerio del Interior, que corresponde a la Vicepresidencia de la República, mientras que en nuestro país es competencia de la Cancillería. Nosotros estamos al lado del Ministro y el Viceministro del Interior diseñando la política migratoria, cuáles deben ser las medidas administrativas de mediano y corto plazo, las medidas de planificación y cómo van a ser el tema de modernización institucional porque Chile tenía el sistema migratorio más antiguo de Latinoamérica: la última modificación se le hizo en 1975 en el mandato de Pinochet. Así que estamos haciendo una reforma de un país que lleva casi 45 años sin hacerla.
¿Cuál es el alcance sustancial de esa reforma?
Lo primero que el Presidente Piñera dio la orden fue hacer una nueva ley de migración, lo que ha sido todo un desafío porque la política en Chile es muy fuerte en términos ideológicos. Casi que un 50 % lo tiene la izquierda y el otro 50 % la derecha y son izquierdas y derechas verdaderas e ideológicas con ideas y propuestas totalmente separadas. Entonces ha sido todo un debate en el Congreso, en la Cámara de Diputados y en el Senado. La segunda tarea, es la construcción de una política pública nacional de migración, cómo se va a manejar el tema de salud, de educación, empleo, niñez, mujer; lo tercero es hacer la modernización institucional de todo el sistema de trámites, digitalización, automatización de procesos. Y, finalmente, el Presidente definió algo al inicio: que Chile pasó de ser un país migrante a un país receptor, lo que significa que no llegaron solo migrantes: llegaron nuevos ciudadanos. Piñera le dijo a los chilenos: hay un 1.251.000 migrantes, estas personas ya no se van a ir del país, son personas que buscaron una nueva patria y llegaron a residir. Entonces hay que hacer un modelo de inclusión y de integración.
¿Qué alcances tiene esta nueva política?
Hay cuatro grandes reformas: una nueva legislación, una política nacional de migración, un sistema moderno de gestión migratoria y un modelo de inclusión e integración para estos nuevos ciudadanos.
¿Esa nueva política migratoria chilena hacia dónde apunta?
Lo que ha definido el Preside Piñera en política migratoria es que la política va a ser ordenada, segura y regular, lo que significa que se está haciendo un proceso de ordenamiento, establecimiento de reglas de juego claras para que puedan las personas saber en qué condición llegan al país. El Presidente quiere que haya acceso a derechos y a servicios sociales pero le pide al extranjero que actué transparente en relación a lo que va a hacer al país y se va a hacer un control migratorio de quienes quieren ir. Hemos encontrado un fenómeno y es que la gente utiliza la figura del turismo, el permiso de turismo, para quedarse y trabajar. Lo que les estamos diciendo es: ¿quiere trabajar? Dígalo desde el inicio para saber como lo atiende el país en términos de una visa laboral. De igual manera si quiere estudiar o invertir o emprender, pero que no le diga al país que es un turista cuando en realidad no lo es
¿Chile también está viviendo la problemática de la migración masiva de venezolanos?
Mientras avanzábamos en todo esto, lo de Venezuela iba pasando como un río por debajo del puente. Cuando de un momento a otro nos dio por revisar las estadísticas de ingreso descubrimos una gran sorpresa: en menos de año y medio llegaron 300.000 migrantes venezolanos a un país tan pequeño como Chile cuya población es de 17 millones de habitantes. Esto impacta significativamente con respecto de Colombia: esos migrantes llegaron a Chile por vía aérea, lo que es un dato cualitativo importante que hay que anotar porque el venezolano que así lo hace es porque o tenía ahorros en dólares o es profesional y veía en el país de mayor crecimiento en el continente una oportunidad laboral y fueron personas que se adaptaron muy rápido al sistema productivo. Así que no se siente ni precariedad social, ni mendicidad, no hay problemas asociados a delincuencia. El migrante venezolano que llegó a Chile es de una condición profesional y socioeconómica más alta de los que han llegado a Colombia.
¿Nuestros países no estaban preparados para una movilización como la venezolana?
Ni Chile, ni Colombia, ni Latinoamérica estábamos preparados para una migración intrarregional. Siempre migrábamos a Estados Unidos o a Europa, pero nunca eran migrantes internos. Hoy Latinoamérica comenzó a migrar a nivel interno y eso ha significado un impacto para todos los sistemas migratorios que no estaban preparados para eso.
¿Qué factores desencadenan la xenofobia en contra de algunos grupos de inmigrantes?
En su gran mayoría los estudios académicos lo dicen, la xenofobia no es ni por el color de piel ni por acentos o por costumbres culturales diferentes, casi siempre es por la competencia por los servicios públicos y sociales que ofrece el Estado porque los migrantes tienen una condición de vulnerabilidad más alta que el mismo vulnerable local o colombiano en este caso. Cuando un colombiano ve que le están prestando servicios sociales, que él los paga, primero a un migrante o a un extranjero en el acceso a la salud o la educación, ahí se pueden generar los primeros visos de xenofobia. La competencia por estos servicios entre un migrante y un nacional del país de origen significa un aumento en los grados de xenofobia, casi nunca es por el color de la piel o el acento.




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