El trabajo por el medioambiente y de la mano de las comunidades, ha sido una bandera compartida entre la Corporación Universitaria Santa Rosa de Cabal (Unisarc) y la Corporación Autónoma de Risaralda (Carder), como la unión hace la fuerza, este 2025 será propicio para que todos los proyectos que tienen en marcha y en ciernes rindan resultados. Hay mucho para contar, como explican desde la Universidad.
Cooperación y convenio
Es así como desde ya impulsan el proyecto de caficultura sostenible con las comunidades indígenas en Risaralda, por medio de un modelo innovador que se desprende de un convenio suscrito entre ambas instituciones con el que buscan articular conocimientos ancestrales y técnicas modernas en la producción de café sostenible. Este esfuerzo se lleva a cabo con las comunidades indígenas de los resguardo unificado de Pueblo Rico y Mistrató, que beneficiará un porcentaje de integrantes de las mismas. Para hablar de este y otros temas en común, la invitada a Punto Final es la vicerrectora de Investigación de la Unisarc, Luz Elena Muñoz.

Tradición y técnica
El convenio identificado como el 859 del año 2024, tiene como objetivo principal la implementación de prácticas agrícolas sostenibles, apoyadas por profesionales agrónomos y expertos en caficultura de Unisarc. A su vez, las comunidades indígenas aportan sus saberes tradicionales para crear una sinergia única que respeta y cuida el entorno natural.
Según la vicerrectora, quien es una de las líderes del proyecto, “esta colaboración busca garantizar que la producción de café en estas comunidades alcance niveles industriales sin comprometer el ecosistema. Estamos generando un café orgánico y sostenible que integra técnicas modernas con el respeto por la naturaleza, característica fundamental de la filosofía indígena”.
En cuanto a los avances y objetivos de este proyecto iniciado en diciembre de 2024, se tiene que se extenderá en su etapa inicial por seis meses y se centra en mejorar las prácticas de cultivo, incrementar los niveles de producción y garantizar un manejo adecuado durante el tiempo de poscosecha. “La idea es consolidar un producto que no solo tenga una calidad excepcional, sino que también refleje el trabajo conjunto entre la academia y las comunidades”, agregó la señora Muñoz.

Casi todos los proyectos llegan a la Carder por solicitud de las comunidades y la Carder contrata con Unisarc, para hacer la ejecución, en algunos casos la Unisarc también entra con contrapartidas. La meta final es que para la próxima temporada de cosecha, se pueda degustar este café como un producto distintivo de Risaralda, con características únicas derivadas de su entorno ecológico. “Con el director de la Carder, Julio César Gómez, no solo tenemos el propósito de las buenas prácticas, también en las características del manejo logístico, porque la calidad de un buen producto se puede deteriorar por un mal transporte o un mal acopio, de eso se trata el acompañamiento. Finalmente la idea es sacar un sello que diga algo así como: este café fue cultivado por los indígenas en las montañas de Risaralda”, puntualizó la vicerrectora.
Esperan que en mayo esté el proceso consolidado para que en la temporada de cosecha puedan decir que este producto viene de un proceso de articulación que no estaba antes. Desde la Unisarc saben que en Risaralda son pioneros en esta experiencia con comunidades indígenas, tienen noticia de proyectos de este tipo en Huila, Antioquia y la Sierra Nevada de Santa Marta.
Los otros proyectos macro
Además de los avances en caficultura, la Carder y Unisarc, también lideran proyectos relacionados con la conservación de los ecosistemas. Entre ellos se destaca la restauración de humedales en la zona de amortiguación del Parque Nacional Natural de Los Nevados, donde se establecieron viveros para la propagación de las especies nativas, como es La Linda, que es una zona protectora de la Carder.
Este esfuerzo incluye la instalación de cámaras trampa en las zonas de tránsito de los animales nativos para monitorear especies clave como la danta, el jaguar y el oso de anteojos, que son especies sombrilla, además de hacer el conteo de los jaguares y pumas que son indicadores del estado de conservación de estos ecosistemas. Las cámara se retiran cada tres meses.

Desde la Vicerrectoría de Investigaciones de Unisarc, se estableció el compromiso con el desarrollo regional, por ello estos proyectos no solo responden a las metas del Plan de Desarrollo de la Carder, sino que también fortalecen la interacción con comunidades afro, indígenas y mestizas de todo el Departamento. “Unisarc se ha convertido en un aliado estratégico en proyectos que van desde la producción sostenible hasta la recuperación de saberes ancestrales y el turismo ecológico”, concluyó Luz Elena Muñoz.
Este modelo de articulación entre academia, entidades gubernamentales y comunidades se perfila como una estrategia clave para impulsar el desarrollo sostenible y la conservación de los recursos naturales en Risaralda.
“Estamos trabajando con tres asociaciones, Flor del monte, Ascaincha y Ascan, son más de 100 beneficiarios”.
Dato
La idea es generar un cóctel de saberes para generar un café netamente orgánico y sostenible.



