75 años no se celebran todos los días, así es todo en la Casa de la Cultura de Santa Rosa de Cabal, porque muy al contrario de las demás de su género, esta es independiente de la administración municipal, allí no hay director o secretario del secretario y mucho menos enlaces haciendo realmente todo el trabajo.
Lo mejor que tiene la historia de la Casa de la Cultura del municipio de Las Araucarias es que se ha preservado todo este tiempo literalmente ‘Por amor al arte’. La presidenta es María Elena Aristizábal, comenta que la fecha de la fundación fue el 14 de julio de 1950, pero este año la celebración se repartió en tres días que terminan hoy.
Historia
Esta no es una casa más, es la segunda Casa de la Cultura que abrió puertas en Suramérica, “fue fundada por un grupo de profesores de Santa Rosa, que tuvieron la iniciativa de su creación. Inicialmente funcionó en el Consejo Municipal, pero cuando el Cabildo sesionaba tenían que hacer sus reuniones en la calle, hasta que por iniciativa de uno de los presidentes, el señor Jair Loaiza Duque, quien compró esta casa para donarla y que pudiéramos hacer cultura en ella. Nosotros hemos tenido mucha tradición acá en Santa Rosa, muchas personas fueron formadas en esta Casa de la Cultura, digamos que alcaldes, docentes y demás personajes de la sociedad”.
¿Cuál es el referente más cercano en antigüedad en América o en Colombia? “Primero fue creada la Casa de la Cultura en Ecuador, por Juan Benjamin Carrión. Después siguió esta casa, que es la segunda en Latinoamérica. Esta Casa de la Cultura es una ONG, es particular, no pertenecemos a ninguna institución ni ente político”.
Celebración
Durante los tres días de homenaje a los santarrosanos que han dejado su espíritu artístico es este espacio incluyó: una exposición de arte, cantantes, la obra de Comfamiliar que se llama Herencia étnica, danzas, teatro y el brindis a la Casa que tuvo lugar anoche.

El presente
Es sorprendente que sea la segunda. “Sí, desafortunadamente la casa entró en un deterioro físico por su antigüedad. Es una casa de más de 100 años, que nosotros hemos ido digamos que reconstruyendo poco a poco. En Pandemia, la Casa de la Cultura fue cerrada por su infraestructura, se nos callaron unos techos interiores y ahorita, en la última junta directiva tomamos la iniciativa, ‘Si La Casa de la Cultura cumple 75 años, que más que celebrarlos en nuestro recinto’. Entonces realizamos algunos arreglos y ya es lo que vemos hoy y esperamos poder hacer muchos más cambios para seguir trabajando en ella y formando niños en cultura”.
Entonces los recursos, al no obtener nada de ningún ente público, ¿cómo hacen para estos mismos arreglos o para pagar a los talleristas? “Nosotros hemos tocado puertas en la empresa privada y ellos son los que nos han dado, nos han donado. Nosotros no queremos recibir monetariamente las donaciones, simplemente si necesitamos dos tejas, no las donen, si necesitamos ladrillo, nos lo donen. La mano de obra, que sea también un aporte voluntario de las personitas que nos vienen a ayudar, porque en ese momento no tenemos los recursos. Ellos siempre vienen y nos acompañan, nos ayudan a hacer aseo, que hay que arreglar esto o aquello y muchas cosas más”.
Es de imaginar entonces que los talleristas también donan su tiempo. ¿Qué talleres tienen ahorita en formación para niños o para adultos? ¿Cómo están trabajando? “En la actualidad no estamos trabajando. Los talleristas que van a ser parte de la Casa de la Cultura nos van a hacer una donación en su trabajo, mientras la Casa de la Cultura vuelve a tener sus fondos para poder pagarles. Todavía no tenemos talleres definidos, apenas estamos arreglando la infraestructura para poder empezar a dar trabajo. Si Dios quiere, a partir de agosto, esperamos ya estar funcionando con danza, música, teatro y demás”.
Arte
En medio de los preparativos unos lienzos de gran formato llamaron la atención, ¿qué tenemos acá? “A ver, este mural es de pájaros y tiene una connotación y es que, digamos, que se va formando como la familia. Allá empiezan los pichones a crecer, después los pájaros se conocen. En el siguiente ya están las parejas y sus frutos. Este mural es especial y es que hay un programa que se llama Merlí, en el cual tomamos la foto del pájaro y nos dice de qué sitio es, su canto y la zona donde comúnmente habita”.
“Nos buscan muchas personas para traer a sus hijos acá la Casa de la Cultura, porque tenemos mucha trayectoria y digamos muy buena imagen ante los papás que quieren tener sus niños en este lugar”.
Cabe recordar que esta casa no es patrimonio arquitectónico y por eso se ha podido intervenir a través de obras civiles.



