Son tantas y tantas las historias de vida que se conocen en este oficio, que no se podría escoger una favorita, pero la de hoy tiene un tinte especial, ya que implica amor a la familia, amor propio y muchas ganas de ayudar a otros.
Hace casi 30 años, cuando la migración de risaraldenses hacia muchas partes del mundo estaba en pleno apogeo, una joven madre de Santuario, tuvo que tomar la terrible decisión de dejar el corazón en Colombia y partir en busca de un mejor futuro. Ese corazón creció rodeado del amor de las tías que cuidaron de ella durante 16 años. Se trata de Manuela Espinosa Santa, una mujer ahora, quien pudo reencontrarse con su mamá cuando alcanzó la mayoría de edad y pudo tener ese futuro que hoy se llama presente, por el que las dos se sacrificaron.
Manuela ya es toda una mujer, tiene 28 años, está casada y día a día construye su comunidad en redes sociales. Sus videos llegan a cualquier risaraldense desprevenido, aparece una muchacha que da tips para una correcta alimentación y aunque de eso hay mucho en el mercado virtual, atrapa porque transmite naturalidad.
Gorditos
“Cuando llegué acá donde mi mamá tenía sobrepeso, estaba en 120 kilos, pero eso para mí nunca fue problema, porque en Santuario los Espinosa somos reconocidos como los gorditos, toda mi familia es así. Siempre fui una niña obesa, no tengo fotos en las que esté flaca. Nunca me acomplejé por ser gorda, no sufrí depresión ni nada de esas cosas, al contrario siempre fui la de mucha personalidad, fui personera en mi colegio, tuve noviecito, extrovertida siendo una niña con obesidad”.
Otra vida
La historia cambió radicalmente al llegar a Estados Unidos, en palabras de Manuela fue un ‘rompeaguas’, porque allá son muchos ultraprocesados. “Me subí mucho más de peso y empecé a trabajar en una panadería colombiana. Todos decían que me iba a estallar, entonces una compañera de trabajo me invitó a una clase de kick boxing, me dijo que como yo mantenía con tanta energía la quemara allá”.

Esa clase fue un antes y un después en la vida de Manuela. “Me obsesioné con el ejercicio, me encantó, fue un cambio muy radical en mi vida”. De esto han pasado ya nueve años y aunque hacía ejercicio sus hábitos alimenticios no eran los correctos. “Entré a hacer un curso de nutrición y no me gustó porque era muy técnico, como de pesar la comida y no conecté con esa parte”.
Dieta yo-yo
Había temporadas de Manuela flaca y otras de gorda. “Un día escuchando un podcast hablaron de los atracones, yo nunca había escuchado de eso, sabía de anorexia y bulimia, pero no de trastorno por atracón y me di cuenta que era lo que yo tenía, empecé a investigar y me enamoré de la nutrición funcional y el bienestar. Ahí entra mi esposo que ha sido un pilar súper importante porque me motivó a estudiar esto que me llamaba tanto la atención. Todos me impulsaron, las amigas decían que lo tenía innato, que solo era ir por el ‘cartón’”.
Harvard
“Este programa de Harvard venía haciéndome ojitos hace tiempo, pensaba que no era para mí, finalmente me inscribí y lo peor que podía pasar era que no me aceptaran”. La ventaja de Manuela era que ya había estudiado medical assistance (auxiliar de enfermería aquí), no lo ejerció porque le pareció mucho trabajo y muy mal pago. “Me entrevistaron y pasé, son programas que ofrecen, no es una carrera, este duró casi el año, son tres certificaciones y realmente se demora tres años pero como tenía las materias de medical assistance no las tuve que volver a ver, algo así como créditos”. Les contó sobre su experiencia de vida y por qué le apasionaba el tema, lo demás es historia. Las tres certificaciones se las entregaron hace tres meses y la convirtieron en una asesora de Nutrición y Bienestar.
Las redes
8.800 personas la siguen en Instagram. “Es una comunidad pequeña, pero muy bonita la verdad y muy unida. La comunidad nació a raíz de lo que yo contaba sobre mi propio proceso. Lo que detonó este asunto fue una vez que me encontré a un conocido y el primer comentario no fue cómo estás, sino como está de gorda, conté eso en un video y se estalló”.
Para terminar la entrevista Manuela dice que todos los que aparecen en redes tienen problemas y cometen errores como los demás, porque en 2021 se practicó una lipectomía para quitar el exceso de piel, pero se volvió a engordar por los atrancones, llegó de nuevo a las 200 libras de peso.
“Me encanta trabajar con mujeres, ha sido una bendición”.
Cuando se ve a esta Manuela de 63 kilos es difícil imaginarse una Manuela con el doble de ese peso.



