Juan Guillermo Ramírez es uno de los más eminentes críticos y expertos en el Séptimo Arte del país. Ha estado en 24 de las 26 versiones del Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine que se realiza en la ciudad.
Ramírez reflexiona en Punto Final sobre la madurez del evento, los retos del cine de autor frente a las plataformas y el futuro del cine colombiano, bajo la premisa de que el mismo está aún está en construcción y que el documental es su mayor fortaleza.
El encuentro
Bueno, ¿cómo encontró el encuentro? “Creo que ya ha encontrado la madurez, y la madurez no solamente a nivel organizativo, sino también a nivel de la calidad de las conferencias. Eso ha incentivado a un público asistente y al mismo tiempo, nos ha permitido también a nosotros madurar como críticos en los temas de reflexión. El momento clave es cuando se define el eje temático en el cual girarán la mayoría de los contenidos, hay que respetar mucho esa decisión que se toma un año antes. Desafortunadamente, este año no lo veo muy claro, cada crítico habla de lo que quiere hablar. Sí creo que la organización ha mejorado muchísimo, tener un espacio fijo de encuentro permite que el público sepa que aquí hay un evento y eso enriquece tanto al público como a los habitantes de Pereira”.
¿Relevo?
Veo que los asistentes, mayoritariamente, son personas maduras, ¿qué pasa con los jóvenes? “Creo que hay una debilidad frente a la convocatoria. Sin embargo, contar con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira ha sido fundamental, sobre todo con estudiantes de Comunicación y Lenguaje. Eso motiva y permite acercar el encuentro a otros espacios. Antes parecía un nicho, como si habláramos solo entre nosotros. Ahora, al entrar en contacto con universidades e incluso colegios, estamos sembrando semillas, porque seamos honestos, nadie sueña con ser crítico de cine. Como decía Truffaut: ‘nadie, de niño, dice que quiere ser crítico, pero hay motivación, y ese es un primer paso: sacar el encuentro del teatro y llevarlo a la academia. Eso le muestra a los jóvenes que mirar una película no es pasivo, también es un ejercicio creativo”.
Estado actual
Háblenos del cine comercial frente al cine arte. Con la llegada de las plataformas, ¿el cine artesanal tiene otra oportunidad o perdió la batalla? “La competencia es fuertísima, sobre todo con plataformas como Netflix, donde la mayoría de los jóvenes se queda, pero hay otras, más “clandestinas”, donde se encuentra buen cine. Para mí, no hay cine comercial ni cine arte: hay buenas y malas películas. Hay que buscar esas otras, el problema es que los estudiantes no las buscan”.
Ahí está la pregunta: ¿qué tipo de cinefilia tienen los adolescentes comparada con la nuestra? “Ellos van por un lado, nosotros por otro. El reto es mezclar esas posiciones y dar a conocer películas valiosas que no se han visto, rompiendo la idea de que la crítica es solo pedagógica. También es descubrir otros cines, otras geografías, como el tunecino, el africano o el egipcio, que hoy marcan tendencia. Sin olvidar a las directoras: las mujeres tienen un poder enorme en el cine contemporáneo”.
¿Cuáles son esas plataformas donde se puedes encontrar ese otro cine? “Hay dos que recomiendo: OK.ru, una plataforma rusa donde se encuentran películas subtituladas, y Malversa.org, con un catálogo impresionante por directores, países o géneros. Son alternativas para escapar del imperio de Netflix y descubrir otros cines”.
¿Y el cine colombiano en el mundo? ¿Saben de nosotros? “Ya empezamos a ser reconocidos, pero ha sido un proceso largo. Tras la Ley de Cine, surgieron proyectos que se mostraron en laboratorios internacionales, eso permitió premios y visibilidad. En Latinoamérica estamos bien, aunque otros países tienen más calidad que cantidad, como Chile, Argentina o Brasil. En ficción, apenas comenzamos, pero en documental, Colombia tiene una gran fortaleza y reconocimiento global”.
¿Y los actores colombianos, cómo los ve? “Creo que hay una crisis. Muchos vienen del teatro o la televisión y arrastran vicios. La ventaja es que algunos directores apuestan por actores no profesionales, como Víctor Gaviria. Lo que nos falta es crear personajes sólidos, algo que el cine argentino hace muy bien. Aquí todavía vemos actores que se interpretan a sí mismos. La esperanza está en que las universidades ya enseñan creación de personajes, no solo actuación para ‘estrellas”.
“Afortunadamente, en Colombia nunca tendremos un Star System”.
Juan Guillermo es una de las fuentes autorizadas más consultadas si de análisis cinematográfico se trata.



