Los escritores Oscar Seidel (Colombia) y Daniel Ghisani (Argentina), empezamos a coeditar esta novela desde el año 2023, gracias al acercamiento literario que nos conectaron las redes sociales de ambos países. El 12 de Mayo del 2025, la editorial Amazon de Estados Unidos, tuvo a bien publicar este libro impreso de tapa blanda.
Oscar Seidel
La novela de 159 páginas narra sobre la misión del profeta Luis De Oliveira que no fue primordialmente la de anunciar acontecimientos futuros, imprevisibles para el hombre normal. El profeta Luis fue el portavoz de Dios, en nombre de quien habló; su mensaje interpretó los acontecimientos y dio el verdadero sentido de los hechos; sus palabras y su misma vida fueron una exhortación dirigida a los cristianos para que fuesen fieles al evangelio. Su importancia fue tal que, en la propia iglesia católica se planteó el urgente problema de distinguir a los verdaderos apóstoles y profetas, sobre todo los itinerantes que suelen llamarse “El nuevo Jesús”. Luis De Oliveira es un predestinado, a quien Dios le ha tendido su mano salvadora, con la intención de que su historia sea transmitida a todos los creyentes del mundo y se reafirme, a través de ella, la fe en la iglesia católica. Los primeros años de vida de Luis De Oliveira los pasó inmerso en la bucólica vida de Aguaribay, Argentina, su pueblo accidentalmente natal. Su madre, Gregoria De Oliveira estaba en tránsito hacia Santa Fe con un embarazo de ocho meses cuando tuvo que parar el bus en donde se hallaba a raíz de intensos dolores. La casualidad hizo que la próxima parada fuera Aguaribay y que apenas llegada a la sala de auxilios diera espontáneamente a luz con la ayuda de una enfermera. La forastera venía sin medios y fue Jacinta Benavente quien la cobijó en su casa hasta que apareció el empleo en la estancia que actualmente poseía. Del padre del chico nunca se supo nada. Gregoria era una mujer hosca y reservada que rara vez vertía algún comentario sobre su vida pasada.
Muchos han sido testigos de toda su vida milagrosa en la que en varias oportunidades estuvo a punto de morir en diversos accidentes: La tragedia y milagro en Aguaribay. Argentina en la avioneta Cessna 172 que partió a las diecinueve y diez de la pista de tierra ubicada en la parte sur de la estancia “La Adelaida”, con el fin de realizar un vuelo de práctica, Don Sabino Muñoz Valverde, patrón de” La Adelaida” quien iba a los comandos de la aeronave, acompañado por su habitual instructor Rafael Vázquez; el choque del microbús escolar contra el camión, que salió de la ciudad de Aguaribay con rumbo al museo Rocsen, sitio en Mina Clavero, Córdoba. Argentina, y que estaba compuesto en su totalidad por los alumnos del último año de la escuela primaria local acompañados por su maestra.; el vuelo nocturno de la empresa LAPA que partió desde Aeroparque de Buenos Aires a las 20,30 horas, rumbo a Córdoba, y que será el peor desastre aéreo de la historia argentina; y el accidente de tránsito ocurrido la noche de este miércoles, 22 de diciembre, que provocó la muerte de dos personas y una tercera quedó gravemente herida, como resultado del choque frontal entre dos vehículos en la vía al barrio del Luna Park. Por la cantidad de gente que lo siguió en la gira, en la Argentina lo llaman “El Predestinado”, Profeta y Nuevo Jesús, a pesar de no haber hecho milagros hasta el momento, pero quién más sino él para merecer estos apelativos de milagroso por haberse escapado de la muerte. Las noticias que llegan desde los lugares visitados: iglesias antes vacías hoy rebalsan de fieles, se reciben frondosas donaciones donde antes había algunas monedas, y los pedidos de bautismos superan cien veces los habituales. El paso arrasador de “El Predestinado” sofoca cualquier cuestionamiento. Luis está desatado y nadie lo puede detener. Después de unos meses de recuperación de Luis, la gira se extiende a toda América y en especial a Colombia. Impresionados los masones colombianos con el poder del verbo para convencer a los bogotanos a que sigan el camino del Gran Creador del Universo G: A: D: U, invitaron a Luis De Oliveira, de manera soterrada, para que los visitara, sin la compañía del cura Méreles, a una tenida informal sin ritual. Al finalizar el diálogo, el Venerable Maestro llama a Luis para reunirse los dos en un salón separado de la Logia, y le da a entender que ellos ya están enterados de su visita a Roma, y que les han pedido a los hermanos masones italianos que lo protejan durante su estancia en dicha ciudad, y en especial en el Vaticano, en donde se han presentado varios conatos de atentados contra el Papa. Temen por las represalias del grupo masón disidente Propaganda Due («Propaganda Dos» en italiano), más conocida por la sigla P2, a quienes el Papa les cortó cualquier vínculo con el Vaticano.
Días atrás, el Papa ya se había pronunciado sobre la presión de los narcotraficantes de México, Colombia, Argentina e Italia, para que no los excomulgara y no los hiciera ver ante el mundo como unos malvados que causaban daños severos a los jóvenes con las drogas.
Entonces, el Papa cerró las puertas de la Iglesia a clanes. Prohibió donaciones de procedencia dudosa y se enfrentó a amenazas permanentes. La cercanía entre mafia e Iglesia, como apunta un obispo, se extiende durante décadas, incluso más de un siglo, en las regiones de Sicilia (Cosa Nostra), Nápoles (Camorra) o Puglia (Sacra Corona Unita). Pero, también en todas las zonas de Italia donde las mafias se han expandido.
El Papa no fue el primero en iluminar las zonas oscuras de esta relación. Antes, Juan Pablo II hizo un llamamiento considerado por algunos como “histórico” para la conversión de la mafia, y Benedicto XVI la definió como “camino a la muerte”. Pero hasta finales del siglo XX hubo muestras evidentes también de la promiscuidad entre estas organizaciones criminales y las finanzas del propio Vaticano, un fabuloso paraíso fiscal hasta hace poco para el blanqueo de capitales. Ante estos pronunciamientos del Papa, la mafia y el P2 lo declararon el enemigo número 1.
Era un aviso que desataría hechos trágicos. He aquí la historia de Luis de Oliveira, el predestinado, una vida signada por el destino y su número cabalístico el 7.
En el epílogo de novela, encontramos reflexiones sobre la historia, los detalles adicionales sobre el destino de los personajes y la presentación de nuevos elementos relacionados con la trama. Es una forma de ofrecer los coautores un cierre o una continuación a la historia, y poder ser utilizado para aclarar dudas, resolver cabos sueltos, o presentar una nueva perspectiva sobre la obra.
Al respecto, Gregoria De Oliveira, madre de El Predestinado, murió en Aguaribay. Córdoba, después de pasar postrada en la cama fruto de una discusión con Liliana, quien le informó que estaba esperando un hijo de Luis De Oliveira. La propia Liliana Sívori se desapareció de la Argentina, porque el P2 se enteró de su embarazo a través de un familiar uruguayo de Gregoria, antes de ella morir, y la logia trató de matarla. Algunos dicen que, Liliana se escondió en Puerto Perla en el océano Pacifico colombiano, en donde había una colonia grande de inmigrantes italianos, y nació su hijo Bruno un día 7 del mes 7 de nuestra era.
Tampoco, el padre Méreles pudo volver a Buenos Aires. Apenas terminado el entierro de Luisito lo notificaron de su traslado inmediato a Cuchimba, un ignoto pueblo perdido en las montañas de Catamarca en la frontera con Chile. Los pocos amigos que le quedaron, cuentan que nunca se adaptó a su nuevo Destino, ni pudo superar el dolor que el fracaso de su proyecto le causó.
El padre Méreles por fin comprendió porqué a Luis De Oliveira siempre lo persiguió el número 7:
Él fue el principio y el fin de ese proyecto católico. Después de su charla con los Venerables Maestros, el padre Méreles con la salud quebrantada, protagonizó reiterados episodios cardíacos y gástricos que lo tuvieron a mal traer y lo obligaron a recurrentes internaciones. El 7 de septiembre, en la soledad de una sala del Hospital de Antofagasta. Chile, el padre Méreles muere víctima de un infarto, sin saber que su presagio sobre Luis De Oliveira había sido acertado.



