Nació en Sevilla, en 1599. A los 24 años se trasladó a Madrid, donde fue nombrado pintor de Felipe IV.
En 1627 fue ascendido a pintor de cámara, labor a la que dedicó el resto de su vida. Evolucionó del “tenebrismo”, influido por Caravaggio, a un estilo de gran luminosidad, con pinceladas rápidas y sueltas. En su última década se hizo más esquemático, con extraordinario dominio de la luz. Este período pertenece el “Retrato del papa Inocencio X”, pintado en su segundo viaje a Italia, y sus dos últimas obras maestras: “Las Meninas” y “Las hilanderas”. Su catálogo consta de más de 120 obras. Murió en Madrid, en 1660.


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