En silencio, depredan la fauna silvestre

Las serpientes, sea de gran o pequeño tamaño, causan en la mayoría de personas temor o aversión, en la mayoría de los casos causados por mitos, como que todas son venenosas, la ‘mala fama’ que les han hecho en el cine y por supuesto el desconocimiento que de ellas se tiene. Sin embargo, es innegable que existe una minoría de personas que encuentran fascinación en estos reptiles y llegan al punto de quererlas tener como mascotas.
De manera equivocada se ha difundido la idea de que entre las culebras, de la familia boidae, boidos o boas, conocidas popularmente como guidos, son amigables y por no inocular veneno, son perfectas como mascotas y muchos buscan tenerlas en el hogar, situación que claramente no es cierta, pues las serpientes, como muchos animales, son silvestres y pertenecen a un hábitat en específico que al ingresar a uno diferente por obligación generará un cambio o incluso problemas.
Los organismos de socorro y ambientales de la ciudad de Pereira han detectado en lo últimos tres años la proliferación de estos animales, especialmente en la zona de Cerritos y si bien no puede concluirse cuál fue el origen de su llegada, en la actualidad sí está bien definidos los efectos catastróficos en el ecosistema.

Invasoras
Andrés Felipe Barbosa, jefe de operaciones de la Unidad de rescate de Bomberos Pereira, especialista en la recuperación de estos ejemplares, indicó que las boas pudieron llegar a la región de diversas formas, una de ellas pudo ser mediante el tráfico de fauna silvestre para ser usadas como mascotas, la otra en vehículos dentro de productos agrícolas y para él es claro que, tal y como ocurre con los hipopótamos de Pablo Escobar en el Magdalena Medio, estos reptiles ya tienen la capacidad de reproducirse en este hábitat, lo cual genera la proliferación de las mismas.

Pero, si estos animales estaban en casas como mascotas, ¿por qué ahora deambulan por los campos?
El bombero Barbosa explica que las boas son animales que puede crecer hasta cinco metros, en la zona se han encontrado hasta de tres metros, un tamaño considerable que asusta a cualquiera, es decir, una familia que adquiere estos ejemplares pequeños, que al principio se alimenta de un pollito o un ratón y empieza a ver su crecimiento y la demanda de alimento más contraste y presas de mayor tamaño, se asusta y algunos optan por dejar que se vaya al campo.

Depredador
Es claro que el animal empezará a buscar que comer y tiene la capacidad para cazar especies pequeñas y medianas de la fauna silvestre como ratones, conejos de monte, guatines, pavas, si llega cerca de una residencia campesina se come las gallinas, perros y gatos, convirtiéndose así en un problema ambiental y hasta de salud pública. “Hay que tener en cuenta que es un depredador, ataca a cualquier animal que se mueva y que está en la capacidad de comprimir y quitarle la vida”.
Indica el experto que hasta un niño puede ser víctima y aunque no lo engullirá, podría causarle la muerte. Es de recordar que las boas son constrictoras, o sea, envuelven y oprimen a su presa hasta asfixiarla, eso le puede suceder a un infante.

Qué hacer
Recomienda el bombero Barbosa qué, al detectar este tipo de especie, es fundamental llamar de inmediato al 123, al 119 de Bomberos o a la Cárder, para que personal especializado acuda a hacer el rescate, el manejo adecuado y la liberación correspondiente en su hábitat natural, que es la Orinoquía y Amazonía, pues nunca son sacrificadas. Es importante, tratar de no perderla de vista; indica qué, si bien es cierto que la boa causa temor, la persona debe guardar la serenidad, resguardarse en un lugar seguro y tratar de mantener una visión del reptil.
Aclara que la labor de rescate se complica cuando el animal escapa y se ven en la obligación de empezar a buscarla, a cazarla.

Se les respeta la vida
Explica el bombero Barbosa que al recibir una llamada denunciando la presencia de una boa constrictor, la unidad más cercana atiende el llamado, pues todo el personal está capacitado para realizar la recuperación. Agrega que todos los vehículos cuentan con pinzas de herpetología y guantes para hacer el manejo del animal.
Al llegar al lugar, el personal identifica qué serpiente es, pues existen 270 especies y en la región hay tres familias conocidas como la colubridae, boidae, elapidae y viperidae.
Es de tener en cuenta que estos ejemplares siempre van a tener algún tipo de reacción ante un estímulo como morder o comprimir, aunque no inoculen veneno.

Es un delito
En Colombia el tráfico de especies silvestres está penalizado de acuerdo con la ley 2153 de 2021, la cual creó toda una reglamentación y creó el sistema de información, registro y monitoreo que permita controlar, prevenir y evitar el tráfico ilegal de fauna y flora silvestre en el territorio nacional y se dictan otras disposiciones.
En el Artículo 8 de esta Ley se indica que “Quienes realicen acciones de tráfico ilegal de fauna y flora silvestre, incurrirán en infracción a la normatividad ambiental y serán objeto de las medidas preventivas y de las sanciones consagradas en la Ley 1333 de 2009 y del Código Nacional de Policía y Convivencia o de las normas que hagan sus veces en aras de imponer las respectivas multas, sanciones o penas a que haya lugar.

Sanciones

Quien incurra en el delito puede someterse a:

1. Multas diarias hasta por cinco mil salarios mínimos mensuales legales vigentes.

2. Decomiso definitivo de especímenes, especies silvestres exóticas, productos y subproductos, elementos, medios o implementos utilizados para cometer la infracción.

3. Restitución de especímenes de especies de fauna y flora silvestres.

4. Trabajo comunitario según condiciones establecidas por la autoridad ambiental.

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