Esteban Gañán Ospina la juventud al Concejo

Ángel Gómez Giraldo

Un muchacho de apenas 22 años de edad, aún de rostro lampiño,  cuerpo menudo y  baja estatura, aunque sostiene que puede llegar a crecer un poco más porque aún está en el estirón de la adolescencia, e  hijo de familia de estrato dos, de nombre Esteban Gañán Ospina, su estirpe paterna es de Riosucio (Caldas), se convirtió en el fenómeno electoral  de las elecciones regionales del domingo 27 de octubre ya que con solo la ayuda de las redes sociales  y con un lema de campaña sugestivo, el de “Manos limpias”, que al mostrarlas sugerían  con los dedos  el número 10. El mismo que se le asignó en el tarjetón por parte de la Registraduría, adornado con la flor del girasol, símbolo del partido Alianza Verde, lo llevaron   a conquistar con poco dinero lo que muchos con bastante no consiguieron: una curul en el Cabildo Municipal.

Aunque en el Colegio Alfredo García donde terminó el bachillerato, iniciado en el Inem Felipe Pérez, se le reconoció liderazgo estudiantil al ser nombrado como personero, en el hogar orientado por el papá Orlando Gañán  y por la mamá  María  Ospina, nunca se habló de política ni se mostró interés por las jornadas electorales, fue electo Concejal de Pereira en los pasados comicios con 2001 votos.

El bachillerato técnico le permitió hacer otros estudios como Administración de Empresas y un título como Técnico en    Asistencia  Administrativa del SENA.

Nuestro personaje hizo la presentación de su candidatura  al Concejo  en un sencillo acto en la calle  del barrio donde reside con sus padres -todavía es hijo de familia- llamado Mirador de Bella Sardi, sector de Naranjito, barrio Cuba, con la asistencia de pocas personas, fue el inicio de campaña  el día 10 de agosto de este año.

 

¿En qué momento el joven Esteban Gañán  Ospina pensó en ser Concejal de Pereira?

– No me sentía bien representado en los órganos legislativos y entonces se me vino a la cabeza buscar el camino que me llevara al Concejo Municipal.

 

¿Pero en qué momento exacto tomó la decisión de emprender ese camino?

– Eso fue al inicio de  este año, estando en la sección de recursos humanos de la Empresa Toyota, parte administrativa. Allí se habló de lo que para mí era una mera idea “loca”.  A pesar de todo  los directivos de la empresa  me pidieron llevarla a la práctica.

 

¿ Y una vez tomada la decisión?

– Apenas la tuve bien clara fui al Facebook y puse un estado como aspirante al Concejo Municipal.

 

¿Entonces se apoyó en las redes sociales para iniciar la campaña?

– Sí, allí aparecieron mis primeros simpatizantes y todos vieron en mi postulación como el derecho de la juventud a representar al pueblo en las  corporaciones.

 

¿Y después?

Después salí a la calle para que el público me conociera. Pienso que la mejor comunicación entre las personas es la que se da cara a cara. Fue el trato personal con el público lo que hizo el voz a voz que también fue fundamental para mi éxito en las urnas.

 

¿En qué puntos de la ciudad se mostró el joven candidato al Concejo para buscar el respaldo del electorado?

– En los semáforos, horas pico, cuando aumenta el tráfico vehicular y de personas. Les hablaba. Saludaba a los conductores del transporte público y privado.

 

¿Ingresó a los establecimientos públicos?

– Sí, a las panaderías y cafeterías. Fue una campaña “a pie” y pobre, eso despertó la solidaridad y la generosidad para conmigo.

 

¿Esto quiere decir que en verdad su campaña fue a pie, pero con pie derecho, digo yo

– La gente vio a un muchacho nada ostentoso  llevando a la espalda, como si fuera una cruz, un cartel  con  su nombre y aspiración. Ese acercamiento a la gente me hizo ganar hasta abrazos.

 

Una campaña franciscana fue la suya entonces…

– De franciscano descalzo. A la hora de retirarme de la empresa para hacer campaña libremente, contaba con una  liquidación de cuatro años de un sueldo de apenas $900.000 y al abrir cuenta de ahorros en el banco quedó en nada ya que la entidad financiera canceló una deuda que yo tenía pendiente. ¿Qué hice? Me tocó vender un modesto automóvil y la moto.

 

¿Cómo continuó la campaña sin dinero?

– Rifaba pollo asado que tanto le gusta a la gente y pequeñas donaciones en dinero en efectivo de mis simpatizantes. Eran de $10.000 y $20.000.

 

El de las manos limpias por supuesto también tenía que hacer rendición de cuentas

– Por supuesto, al inscribirme en el movimiento Alianza Verde para el aval,  entregué mis documentos de liquidación en Toyota y el certificado de ingresos y retención de la DIAN.

 

¿Gastos de campaña?

– Algo así como $ 5 millones sin invertir en vallas ni en publicidad en los medios de comunicación. Al finalizar las elecciones estaba tan ilíquido que metí las manos al bolsillo y solo contaba con $ 2000. Me vi obligado a pedir para completar el pasaje de regreso a casa.

 

¿Cuál fue la fortaleza suya en la campaña?

– La disciplina.

 

¿Qué es la política?

– Es la capacidad de servir.

 

¿Para que esa carrera tan agotadora al Concejo?

-Para hacer control político. Y  que lo sepan quienes me eligieron.

 

¿Una enseñanza recibida por usted en la batalla democrática?

– Que los jóvenes sabemos hacer campaña y proselitismo político sin dinero y sin maquinarias.

 

Dicen que terminó el día de elecciones con la piel más morena de lo que es.

– Le puedo decir que me quemé en la calle pero no en las urnas.

Prueba de que los jóvenes  es tan haciendo una política sana es que  ahora que Esteban ha asegurado su curul en el Concejo de Pereira, volvió a salir a las calles para agradecer a quienes lo apoyaron en las urnas, porque eso sí, los políticos de los viejos partidos no han tenido buena memoria. Ganando  o perdiendo, el pueblo no los vuelve a ver sino hasta una nueva campaña. Esta actividad de agradecimiento la hace de la mano de su flamante gerente de campaña, que ahora si “se las cree” y saca pecho. Se trata de otro joven de apenas 19 años, Juan Pablo Morales.

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