Pizza artesanal: el eje central que gira entorno a la masa

Un ‘borde de sabor’ que nos encanta
La pizza inicialmente fue un plato popular que con el tiempo ha evolucionado; ideal para
cualquier reunión.
La pizza, originaria de las cocinas tradicionales italianas, ha trascendido su papel como un
simple plato local para convertirse en un símbolo universal de socialización y compartir. Lo
que comenzó como una comida sencilla y popular en los hogares más pobres de Nápoles,
ha evolucionado a lo largo de los siglos, adaptándose a diversos paladares y culturas. La
pizza Margarita, conocida como la pizza emblemática de Italia, se hizo famosa gracias a la
reina Margarita. Esta pizza representa los colores de la bandera italiana: rojo del tomate,
blanco de la mozzarella y verde de la albahaca. Es un clásico que se encuentra en cualquier
pizzería italiana o napolitana. Adicional a esto, existe una tendencia generacional en la que
las personas buscan productos artesanales. Esto se debe a que los procesos industriales,
orientados a la producción masiva y rápida, a menudo sacrifican la calidad de los
ingredientes.

Orígenes antiguos
La historia de la pizza se entrelaza con la de los panes planos, presentes en diversas
culturas desde la antigüedad. Los antiguos griegos, por ejemplo, consumían el "plakuntos",
un pan plano adornado con hierbas y especias.
La focaccia romana, la coca española y el pan pita griego son solo algunos ejemplos de
panes planos que comparten raíces con la pizza. Estos alimentos básicos se preparaban
con ingredientes simples y se cocinaban sobre piedras calientes.
Inmigrantes italianos
A finales del siglo XIX y principios del XX, los inmigrantes italianos llevaron la pizza a
Estados Unidos y otros países, donde se adaptó a los gustos locales y se popularizó. Hoy
en día, existen innumerables variedades de pizza, desde las clásicas napolitanas hasta las
más extravagantes con ingredientes exóticos. La pizza casera, en particular, permite a cada
persona crear su propia versión con los ingredientes que más le gusten.

Ingredientes
Para la masa:
Harina de trigo
Levadura fresca
Aceite de oliva.
Harina de fuerza
Levadura fresca
Para la cobertura:

Passata de tomate
Aceite de oliva
Orégano seco
Mozzarella fresca
Albahaca fresca
Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Preparación de la levadura: Disolver la levadura en agua fría hasta que el agua adquiera un
color blanco.
Mezclado: Colocar la harina en un tazón, abrir un hueco en el centro, agregar la mezcla de
agua y levadura, e ir incorporando poco a poco. Añadir la sal y un chorrito de aceite de
oliva, y seguir mezclando hasta que la masa se despegue de las paredes del tazón.
Amasado: Amasar la masa en un mesón o en el mismo tazón durante 10-15 minutos, con
pausas de 10 minutos si es necesario, hasta formar una bola lisa y homogénea.
Primer reposo: Dejar reposar la masa a temperatura ambiente entre 60 y 90 minutos,
cubierta con un trapo húmedo o plástico, hasta que duplique su tamaño.
División de la masa: Cortar la masa en 4-5 porciones (250-280 g cada una), y formar bolitas.
Para consumo inmediato, dejar reposar las bolitas nuevamente por 60-90 minutos. Para
maduración, refrigerar las bolitas por 24-48 horas.
Estirado: Estirar la masa a mano con harina, presionando del centro hacia los bordes para
desplazar el aire y formar la pizza.
Horneado: Precalentar el horno de 30 a 60 minutos. En hornos caseros (250-270°C),
prehornear la pizza con solo la salsa por 2-4 minutos, luego agregar los ingredientes
deseados y hornear por 3-5 minutos adicionales hasta que el queso burbujee.
Con qué acompañar
Recomendamos un buen vino. La acidez complementará los sabores de la salsa de tomate
y la intensidad de los ingredientes. Para los amantes de la cerveza, una cerveza roja o
negra con notas tostadas también puede ser una excelente elección para equilibrar los
sabores de la pizza.

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