Santuario, Municipio de Risaralda, es la puerta principal del Cerro Tatamá. Uno de los tres páramos vírgenes que quedan en todo el mundo.
Adentrarse en Santuario es descubrir una sinfonía de colores que se despliega en cada calle empedrada, en cada rincón adornado por balcones y en su arquitectura de antaño.
La Perla del Tatamá nos recibe con hermosos paisajes y con la amabilidad de su gente.
En la Calle Real, los balcones son testigos silenciosos del pasar del tiempo.
Su tierra respira aroma a café, una melodía que acaricia los sentidos.
Y en las faldas del Tatamá, la naturaleza es el hogar de biodiversidad única.




