Ramón Echeverri
La poesía hispanoamericana se ha visto nutrida por un grupo de mujeres de alta sensibilidad; ellas son las poetisas uruguayas, Juana de Ibarbourou Delmira Agustini, La chilena premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral; la argentina, Alfonsina Storni; las colombianas Meira del Mar y Mercedes Carranza, hija de Eduardo Carranza; ella se suicidó ante la angustia que le causó el secuestro de su hermano Ramiro.
Alfonsina Storni fue una poetisa y escritora argentina que refleja la angustia y el dolor en sus poemas, como un anuncio de la enfermedad que padeció durante los últimos días de su vida; componente esencial para culminar su decisión final de morir bajo las olas del mar.
El signo del suicidio marcó su vida; en su corta vida tuvo una relación amorosa con el reconocido narrador y novelista Horacio Quiroga, quien luego de terminar su amorío con ella contrajo matrimonio con otra mujer; este excelente escritor, se suicido diez años más tarde. En verdad, la vida de Quiroga, estuvo marcada por un signo trágico; para finiquitar tan fatal decisión, bebió un vaso de cianuro en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires a los con 58 años de edad, después de que se enteró que padecía cáncer de próstata. Por esa misma época se daba cuenta de otro de los excelentes escritores del cono sur; Leopoldo Lugones.
Por los años 1922, Alfonsina solía frecuentar la casa del pintor Emilio Centurión, lugar donde se conformó un grupo de intelectuales llamado “La anaconda”. Precisamente allí conoció a Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones: definitivamente era un aventurero de vida solitaria. Algo de su indescifrable personalidad debió atraerla. Alfonsina ya había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).
Años después los médicos le diagnosticaron cáncer de mama del cual fue operada; al poco tiempo se realizó un estudio de quirología médica, cuyo dictamen no fue el mejor. Su habitual estado de depresión; la precariedad de la ciencia médica y el desengaño amoroso; actuaron como un tridente fatal. Su carácter se tornó huraño y como consecuencia rechazó los tratamientos médicos y más bien se dedicó a preparar la manera como terminaría con sus días.
Alfonsina y el mar es una zamba compuesta por los argentinos Ariel Ramírez quien la musicalizó y Félix Luna, su letrista, publicada por primera vez en el disco por Mercedes Sosa. La canción es un homenaje a destacada poetisa argentina, Alfonsina Storni, donde se incluyen extractos de su último poema; describe en forma poética, el momento en que la poetisa, se lanza de un acantilado del Mar del Plata el 23 de octubre de 1938.
En la madrugada del 23 de octubre, después tras horas de intenso dolor, llama a la asistenta de la posada donde se hospeda y le dicta una carta para su hijo Alejandro. Cuenta con 46 años de edad cuando se arroja al mar bajo una lluvia torrencial; como testimonio de su acción deja el poema, «Voy a dormir», y la carta de despedida a su hijo.
ALFONSINA Y EL MAR
(Félix Luna – Ariel Ramírez)
Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda, un sendero
solo de penas mudas llegó hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas
la canción que canta
en el fondo oscuro del mar la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá
como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma nodriza, en paz
y si llama él no le digas nunca que estoy
di que me he ido.
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá
como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.



