El arroz BASMATI es una variedad de grano muy largo, extremadamente aromático y esbelto, originario de la India. La palabra basmati viene del sánscrito y significa “fragante”.
La primera vez que tuve ante mí un plato de arroz basmati, fue en un restaurante indio, durante un viaje a Nueva York y caí enamorada a primera vista. Fue tal el encantamiento del que fui presa, que tuve que ir en busca de un mercado indio para llenar mi maleta con este arroz maravilloso. Cosa que hice entonces y cada vez que viajaba a algún lugar donde había un mercado de la India.
Hace ya varios años que puedo conseguir esta clase de arroz en Colombia, de manera que he podido librarme de los excesos de equipaje. Y más recientemente, me he vuelto adicta a una versión de basmati que se cultiva en el Tolima y que suelo encontrar con facilidad en los supermercados colombianos.
La bolsa de arroz viene con unas instrucciones que indican que el arroz no debe lavarse y que debe cocinarse con un volumen de agua un poco mayor al que yo prefiero usar. Y lo de lavar el arroz es algo que no puedo dejar de hacer, porque es una maña vieja con la que me he encariñado.
El basmati acompaña mis comidas casi siempre que hago arroz en casa. Y en mi casa se come arroz, como en casi todas las casas colombianas, casi a diario. Otra de esas mañas viejas que no quisiera abandonar.
Casi siempre lo hago simplemente con sal y aceite de oliva y nada más, pero de vez en cuando me gusta hacerlo el centro del menú y ésta es una de mis recetas preferidas. Lave una taza de arroz y déjela escurrir brevemente dentro de un colador. Luego, póngalo en un recipiente con dos tazas de agua y déjelo a un lado. Mientras tanto, caliente dos cucharadas de aceite de oliva, en la olla que usa para hacer arroz. Añada una cucharada de jengibre rallado, media cucharadita de comino entero, media cucharadita de cúrcuma y tres o cuatro vainas de cardamomo entero. Cuando perciba el aroma del comino, dos o tres minutos después, añada a la olla una cucharadita de sal y cuatro o cinco vueltas del molino de pimienta. De inmediato agregue el arroz junto con el agua en la que está remojándolo y deje que el arroz seque antes de reducir el fuego al mínimo y tapar la olla. Espere veinte minutos y apague el fuego.
Mientras el arroz se cuece, tueste un buen puñado de almendras en láminas, poniéndolas dentro de un sartén a fuego medio. Retire las almendras del fuego y reserve. En el mismo sartén, dore una cebolla cabezona cortada en julianas finas, junto con otra cucharada de aceite de oliva.
Cuando el arroz esté cocido, déjelo reposar cinco minutos con la olla tapada. Páselo a una bandeja y cubra primero con la cebolla dorada y luego con las láminas de almendra tostada.


