Reconocimientos a todos los que hicieron parte de esta gran puesta en escena
departamental. Gracias jóvenes maestros, estudiantes, administrativos,
directivos, personal de apoyo y de servicios generales, que lo hicieron por
amor.
James Llanos
En 2024 el Departamento de Risaralda se llenó de fiesta, guardando el
patrimonio arquitectónico y cultural, una geografía que evoca la memoria de los
ancestros, su cotidianidad, costumbres y tradiciones con sus formas y colores,
que llevan una identidad con la construcción paisa.
La Casa de la Cultura de Marsella, una pieza cimentada con el lenguaje
sensible de hace muchos años, que nace en 1998 como entidad
descentralizada que se constituyó en un escenario polifuncional en torno a
actividades artísticas y festivas, centró su quehacer diario básicamente en tres
ejes temáticos: Formación, Información y Recreación.
Una edificación de material que toca y transforma el campesino a diario: la
boñiga, la teja de barro, las chambranas internas, los patios y los pisos de
tabla, las canales ocultas, su decoración minimalista, su bello exterior que
impacta al observador, en fin, una verdadera edificación hecha sin miedo, sin
restricción en materiales de la época y sobre todo funcional.
El pasado 14 de diciembre a partir de las 10:00 am y hasta las 5:00 de la tarde
la Dirección Departamental de Cultura de Risaralda, en cabeza del director
Andrés García, a través de la EPA, con todas las áreas en acción, se tomó este
bello habitáculo, haciendo de un contenedor que hoy transforma personas, una
potente ola cultural y artística, demostrando cada vez más, que el arte recupera
el hálito perdido.
Toda acción humana está originada por la esperanza o el lanzamiento de
lenguajes estéticos, que generen admiración y despierten la risa, la alegría y en
momentos, las ganas de llorar ante tanta beldad, no solo se llora por dolor,
también se solloza de felicidad, saber que los seres humanos desde pequeños
y hasta avanzada edad, construyen tanta filosofía con lenguajes cargados de
emociones y estética, reconforta, con tal poder, que permea los sentidos y nos
hacen estremecer.
Encuentro de almas
Esto se trascribe de manera fácil y espontánea, viendo los rostros de propios y
extraños que llegaron al lugar, fue un encuentro de almas llenas de danzas
folclóricas, de teatro, de ballet, música parrandera y ritmos colombianos que
sonaron afinadamente, entre otros. Podría quedarme enunciando más, empero
lo anterior tiene su sello propio, gracias a los maestros de las distintas
expresiones del oficio, que pusieron por meses, su espíritu de servicio
comprometido, los líderes que llevan un compás colmado de coherencia, esto
fue vital.
Por mi profesión como artista, debo resaltar entre todo este mapa armonioso,
que algunas paredes de esta hermosa casa se cubrieron de color, formas y
tejidos, dibujos, pinturas, grabados, fotografías, procesos de laboratorios,
realizados por los artistas (estudiantes) de artes visuales, dirigido por una gran
líder, la maestra Erika Rengifo, una profesional que habla con su trabajo,
apoyada con su sonrisa permanente, una persona tranquila para entregar los
planes, el currículo, sus orientaciones de manera eficiente y eficaz.
Participantes de todos los municipios estuvieron aplaudiéndose acompañados
de los familiares, un verdadero momento de sinceridad, cargado de sentimiento
navideño, en este día, se condensaron, horas y jornadas de trabajo artístico,
desplegado por veredas, corregimientos, municipios, colegios y casetas de
acción comunal, una verdadera procesión cultural.
Reconocimientos a todos los que hicieron parte de esta gran puesta en escena
departamental. Gracias jóvenes maestros, estudiantes, administrativos,
directivos, personal de apoyo y de servicios generales, que lo hicieron por
amor.
RECUADRO
Rosa Cristina Ruiz
Quiero hacer un alto en este texto para reconocer la valentía de Rosa Cristina
Ruiz, por su entrega, sabiduría, por los contenidos artísticos de ballet, una
mujer madre, hija, esposa, gran amiga y maestra en estas lides, su
responsabilidad sin tregua y decisión en la región. Rosa, tus niñas nos
estremecieron, nos robaron los aplausos, tu nos robaste el corazón, tu postura
de directora de danza, parada a un costado del espacio, escenificaste un
instante de película, había tristeza, felicidad, ternura, amor, suspenso y también
dolor de haber despedido a tu querido padre el 7 de diciembre, lo honraste a
través del movimiento de tus discípulas, trazando coreografías que nos trajeron
otras tierras con sus sinfonías clásicas europeas retumbando, en medio de una
casa de patrimonio cultural cafetero. ¡Gracias Cris, sigue dándonos alegrías y
que tu querido padre, vuele alto!



