Dependencias mundanas e inhumanas

El autor es una autoridad clínica que combina empatía y academia, compartiendo claves esenciales para el abordaje de personas con diferentes tipos de adicciones.

Holger Bocanegra

Pocas problemáticas sociales están tan rodeadas de prejuicios y desinformación como las adicciones. En un contexto donde la batalla es diaria, el Dr. Miguel Bettin, con la autoridad que le confieren casi cuatro décadas de práctica, irrumpe con Adicciones: mitos y realidades. Esta obra no solo se atreve a desmantelar las narrativas simplistas en torno a este flagelo, sino que ofrece al lector una brújula sólida.

Independientemente del tiempo o el lugar, las consecuencias de las adicciones —una de las problemáticas más urgentes a nivel mundial— se mantienen en constante crecimiento y evolución. Ante este panorama, el doctor Miguel Bettin, con una vasta experiencia legada por años de intenso trabajo, nos presenta un trabajo fundamental.

Su obra Adicciones. Mitos y realidades, que sirve como mapa de orientación y destila las “confesiones” de su práctica, propone desmontar creencias y trazar la trayectoria real del fenómeno. Analiza su alcance desde la producción y el impacto cultural hasta las intervenciones terapéuticas. En Colombia, el autor señala que esta problemática es motor o combustible de algunas economías, la violencia, la afectación al medio ambiente e incluso el paisaje.

Bettin, PhD en psicología y con una larga experiencia clínica en adicciones, aborda la materia con la información, la experticia y la mirada de un médico que integra reflexiones políticas, filosóficas y económicas.

La obra expone las adicciones no como un hecho aislado, sino como un estilo de vida que relaciona a productores, comerciantes y consumidores. Bettin lo ilustra con casos concretos de tratamiento médico y ofrece un análisis de la interrelación entre los distintos tipos de adicción. El autor explica el proceso de la adicción: el contacto social y cultural con una sustancia o conducta, la repetición, y la configuración final de un trastorno adictivo si concurren factores de vulnerabilidad biológica, psicosocial y estructural.

El autor despliega categorizaciones que permiten al lector comprender la situación, desde los componentes técnicos y teóricos básicos hasta el análisis holístico. Define conceptos esenciales como sustancias “narcóticas/psicotrópicas/psicoactivas”, sustancias emergentes y NSP (Nuevas Sustancias Psicoactivas), e introduce las adicciones sin sustancias (conductuales). El espectro abordado es amplio: va desde el azúcar, el tabaco, el alcohol, la marihuana, la cocaína y la heroína, hasta la ludopatía, el consumo problemático de pornografía, el uso compulsivo de redes (“dopamina barata”), las compras e incluso el trabajo o los videojuegos excesivos. La obra entrelaza tecnicismos (opiáceos, cannabinoides, neurobiología del refuerzo) con una perspectiva sobre un estilo de vida que perjudica cada vez más a las sociedades.

Ampliar la conceptualización de esta problemática es clave para generar una conciencia colectiva que permita transformar las circunstancias actuales de violencia y patología social. El autor identifica una pluralidad de causas y plantea un diagnóstico: vulnerabilidad neurobiológica y genética, factores familiares y traumáticos, condiciones socioeconómicas, oferta, entorno y contexto político-ecológico. En suma: genes, posibles abusos, abandono, pobreza, exclusión y contexto inmediato, todo contribuye a la vulnerabilidad frente a las adicciones. Esto nos obliga a preguntarnos: ¿qué tanta importancia le damos a esta problemática? ¿Estamos preparados para ayudar a un familiar que la padece? ¿Podemos tomar medidas preventivas efectivas para los más jóvenes?

El libro expone las diversas consecuencias de las adicciones: pérdida de metas de vida, deterioro mental, mayor riesgo de suicidio (por desesperanza y desinhibición) y aumento de comportamientos impulsivos y criminales en mercados ilegales. En Colombia, estas repercusiones se intensifican debido a la conexión con organizaciones criminales y economías locales. El consumo problemático se asienta en áreas con escasez de servicios de salud mental, afectando incluso a agricultores atrapados en economías de cultivo de coca. Los episodios de violencia y el nexo entre conflicto y consumo son una constante en la narrativa clínica y social.

Bettin propone un enfoque clínico que combina empatía social con una visión amplia, enriqueciendo el modelo tradicional al incorporar adicciones no solo de sustancias. Su atención a la integralidad —que abarca prevención, tratamiento y políticas públicas— representa una valiosa aportación al debate en Colombia. Las referencias y los capítulos prácticos son recursos útiles para profesionales, estudiantes y responsables de políticas que busquen bases sólidas.

Aunque el tema es muy complejo para abarcar todo —desde la bioquímica hasta la geopolítica del narcotráfico—, el autor lo desarrolla de manera descriptiva y analítica (a diferencia de ciertas propuestas de política pública que carecen de métricas de impacto). Todo el examen se interpreta como una invitación: Bettin plantea más preguntas que respuestas definitivas, buscando que más miembros de la sociedad se sumen a plantear soluciones a este flagelo.

El autor también lleva a cabo un análisis crítico de la normativa. Señala que la legislación punitiva, centrada en criminalizar al consumidor o en la erradicación militar de cultivos, a menudo no cumple su objetivo de mejorar la salud pública. Propone reorientar las políticas hacia la reducción de riesgos, el acceso a tratamientos y un enfoque socioeconómico en las áreas productoras. Esta perspectiva resuena en los debates actuales en Colombia sobre la necesidad de modificar la estrategia, dando más importancia a la salud pública y menos a la represión. Bettin respalda esta visión con datos sobre el aumento de cultivos y la complejidad de la oferta (sustancias sintéticas y combinaciones), destacando que la falta de servicios y la estigmatización son barreras para la recuperación.

El autor es una autoridad clínica que combina empatía y academia, compartiendo claves esenciales para el abordaje de personas con diferentes tipos de adicciones. El libro, concebido como un manual, es un recurso fundamental: nadie está a salvo de las adicciones, sin importar la formación, el estrato o el poder adquisitivo. Al publicar esta obra, Panamericana Editorial toma partido en la lucha contra esta problemática social. Al centrarse en la integralidad —prevención, tratamiento y políticas públicas— se realiza una contribución valiosa al debate nacional, ofreciendo referencias y secciones prácticas como apoyo esencial para profesionales, estudiantes y tomadores de decisiones en el Estado colombiano.

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