Interesantísima Exposición actualmente en la Sala “Carlos Drews Castro”. No se la pierda.
Germán A. Ossa E.
Un proyecto ágil, inteligente, creativo y profundo, hecho para demostrar que la juventud universitaria está para grandes cosas. Una tesis que ha deslumbrado públicos exigentes, ahora en la bella Sala “Carlos Drews Castro”, invitado a Pereira gracias a la gestión y tenacidad de Paula Andrea Medina Aguilar, una de las artistas allí presentes. El siguiente, es uno de los prólogos que le dan carácter al Catálogo de la Muestra y a la Muestra.
Con estudios universitarios nadie hizo alguna vez unas obras tan espectaculares como cualquiera de esas que se han encontrado en muchas paredes de cuevas o inmensas rocas que la naturaleza le puso a la humanidad hace cientos, perdón, miles de años y que contaron con espectadores que no usaban (aparentemente), esa cosa que llaman Razón, pues de esa época, podemos asegurarlo, no existen en parte alguna, textos, ni autores que se lo hubieran propuesto.
Junto al deseo de vivir, de amar (sin la traducción que a la palabra se le hace en nuestra era) y de contemplar al mundo sin deslumbrarse, esos pobladores (despiertos de alguna manera unos, y salvajes casi todos los demás), muchos miraban al mundo y sus milagros, con una ingenuidad aterradora, pero otros, no sabemos atendiendo a qué razones, nos contaron su percepción de todo, usando el arte de la pintura, con los materiales más poderosos jamás “inventados” por científico alguno y los medios más prácticos, para con sus dibujos, asombrar eso sí, de verdad, a esa humanidad que habitaría esta tierra después, para decirnos con sus “vivencias”, sus ocurrencias, su manera particular de concebir las cosas, su ingenuidad o toda esa sapiencia innata pura, qué les significaba el hecho de estar desempeñando un papel por el solo hecho de existir en este planeta.
La “Biblia” que esos autores anónimos nos escribieron en esas cavernas con sus maravillosos dibujos, tatuando sin herir las grandes rocas, aún en nuestra época actual, la más moderna, la más compleja, la más rica y poderosa, sigue inventando interpretaciones para descubrir una verdad que difícilmente podrá verificarse, es y será lo triste; pero esta que nace ahora con este maravilloso proyecto, Miradas Compartidas, valiéndose del arte de la interpretación de la realidad que nos alegra y confunde, que nos ilustra y ensombrece, que nos aterra y asombra, que nos somete y nos libera, con la ayuda del pincel, de una cámara fotográfica y esas otras técnicas y recursos mágicos que hombres ingeniosos se han inventado para atrapar la belleza y la cruda realidad que nos circunda, compartiendo múltiples miradas, nos (a quienes miramos con la condición de calificar, aprobar o reprobar, que a veces peca por imprecisa y subjetiva) invita a comprender una vez más, que la imaginación y la creatividad son infinitas y sorprendentes.
Esta muestra de creadores de tres ciudades que se la jugaron con ansiedad y disciplina, elaborando diferentes propuestas que inquietan y recrean, son una valiosa prueba de lo que el arte ha sido capaz de hacer desde cuando nos dejaron esas preciosas huellas en las cavernas de Altamira, hasta éstas que ahora nos regalan estos jóvenes en la modernidad actual, con el sello de unas miradas compartidas, que contienen de por sí, el conocimiento y el amor mezclados con una entrañable sutileza.



