HORACIOVé
Al presentar a Colombia ante el mundo y hablar de literatura colombiana, se apela exclusivamente, al nombre de nuestro premio Nobel Gabriel García Márquez.
Esto no está mal, porque García Márquez, representante del Boom Latinoamericano, llevó siempre el nombre de Colombia por el mundo en todos los foros y asambleas literarias, como único representante de las letras.
Pero, no está de más hacer hincapié y claridad, en otros grandes representantes de la literatura universal, originarios de nuestro país.
Y aquí tenemos algo que la gran mayoría desconoce y debe ser ampliamente difundida ya que es menester que se conozca:
Para el mes de junio de 1,925, el fenecido Estado Soviético, conocido como la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), creó un premio internacional que resaltara lo mismo que el Nobel, que se conoció como “Premio Lenin de la Paz”.
Y, esto no lo dice ni la prensa ni los conciliábulos literarios que hoy día andan en decaída. Este premio conocido mundialmente, galardonó a tres ilustres colombianos:
En el año de 1954 le fue otorgado al maestro Baldomero Vladislao Sanín Cano, nacido en Rionegro Antioquia, uno de los mejores ensayistas de la América.
Para tal evento y como era común en ese galardón, se comisionó al poeta chileno Pablo Neruda, para que se hiciese presente en Colombia y a nombre de la URSS, entregase el premio. En la época, la venida de un comunista a Colombia era una afrenta al país y Laureano Gómez Castro desde el Senado, se opuso tajantemente a que Neruda visitase nuestra patria. Este caso derivó en una respuesta literaria de Neruda, con los famosos “Tres sonetos punitivos”.
En 1967, Le fue adjudicado el Premio Lenin de la Paz, al maestro Jorge Zalamea, uno de los más insignes literatos de nuestra república. Hombre conocido internacionalmente. Invitado anualmente a los encuentros de escritores soviéticos, gran conocedor de los idiomas eslavos, de amplia trayectoria mundial, como quiera que su obra más significativa “El Sueño de las Escalinatas” fue escrito en Nueva Delhi India, cuando fue invitado a un encuentro de escritores asiáticos. La segunda parte de este hermoso poema la escribió cuando Ilia Eremburg, presidente de la Asociación Soviética de Escritores lo invitó a un reposo en los Alpes Suizos.
Cuando falleció Zalamea, tenía una obra, “El Gran Burundún Burundá ha muerto”, traducido a cuarenta y tres idiomas.
Para la entrega del premio, asistió a Bogotá, Boris Polevoi, por entonces presidente de la Asociación Soviética de Escritores.
Y para el año de 1983, se reconoció con este galardón al poeta Luis Vidales de Calarcá Quindío, con su obra “Suenan Timbres”. De este acto no tenemos más conocimiento, ni del maestro Vidales.
Con lo anterior, colegimos que además de García Márquez con su Nobel, también tenemos personajes con premios iguales, pero que no se nombran, por razones políticas.



