Germán Ossa
Quiere ser él. No desea en ningún momento que lo comparen o relacionen con su hermano, el Gran Maestro Duván, ese que llena salas de exposiciones en muchas partes del mundo y quien ha posicionado un tipo de pintura muy original y única y que hasta posee un Museo con su nombre en Barcelona. Fernando es un artista que pinta con ganas, con una fuerza aterradora, que unta la tela con los colores más vivos que existen en la paleta de la vida. Un artista que si bien, en épocas rinde homenaje a Miró y a Picasso, cuando se decide a hacer lo suyo, no tiene nada que ver con ellos, ni con su hermano que le da la mano a todas horas, en todo momento, pero que nunca ha deseado influenciarlo.
Bajo el estímulo y el ánimo incansable de Duván, Fernando acomete la tarea de pintar todos los días y a todas horas. Cada rato una obra suya aparece en la portada de un Instagram, en la portada de su hoja de ruta de internet, en la carátula de su Facebook, o es la imagen de un momento en una publicación de las tantas que a diario se producen en nuestro país y el mundo.
Cuando está frente a la tela, espera a que ella le hable y toma sus pinceles, unta con muchos colores y en gruesas capas de óleo la paleta, y se dispone a pelear con la tela blanca hasta construir esas obras que terminadas empezarán a viajar por todas partes.
He aquí una pequeña muestra de esas imágenes que invaden su imaginación.







