Alonso Gaviria Paredes
La fotograf?a que respalda este art?culo es la prueba de probidad para que sea pr?vido aclarar un error en la historia de la arquitectura oficial al servicio generacional. El edificio de la Alcald?a de Pereira y construido a partir de 1952, y la Empresa Moggioiy, por dos administraciones municipales y cuando no eran elegidas para ?beneficios? profamiliares; sino a toda la comunidad.
Tubo de probeta, es demostraci?n de un error quiz?s involuntario por asociaci?n de ideas, la no consulta en archivos, Academia Pereirana de Historia, libros de todas las edades que ha tenido la capital desde cuando era dependiente y luego de la autonom?a. Una iniciativa ya de alcald?a elegida dio para identificar con ?escarapelas? o placas que nadie lee, pues creen que es otra ventanilla de recepci?n o despacho.
?A qu? viene esta nota de sarc?stico sabor a hipoclorito y ??cido folcl?rico?? Desde hace meses una jaur?a de amigos de quien escribe lo han sometido a cr?tica ?des?constructiva?, en atenci?n de parecer, aparentar, fingir, desconocer, ignorar ol?mpicamente, o aprovechar con ?nfulas de familiaridad los apellidos del arquitecto Octavio Gaviria Mac?as (el verdadero autor) del palacio civil oficial localizado en la carrera 7 calles 18 a 19 nro. 18-55.
La certeza
La noticia cierta del arquitecto Octavio Gaviria Mac?as nos la dio el se?or don Jes?s Antonio Cardona Tasc?n y que en los años de la primera piedra institucional se desempe?aba como tesorero municipal. (ver La Tarde 30 de agosto de 1977 edici?n extraordinaria). Cuarenta y un año despu?s quien escribe no aguantaba suplantar como si fuese hermano del arquitecto Octavio Gaviria Mac?as. Escribi? a entidades de Cali particulares, oficiales, contempor?neas del doctor Octavio; y ?stas posibles fuentes, nunca respondieron.
Un amigo tom? la gr?fica de la placa (con error de traducci?n y as? hay otras, pero no se les informa; as? los culturales investiguen y revisen) ejemplo ?Octavio Paredes Gaviria?, al rev?s como para verlo con espejo retrovisor de ambulancia.
Se?or Alcalde Juan Pablo Gallo: ordene rectificar a los pont?fices de la memoria hist?rica.
El arquitecto
El arquitecto Octavio Gaviria Mac?as se gradu? a finales de los años 30 en la Universidad Nacional de Colombia. El edificio que dirigi? al profesional lo tuvo en mitad de pleno furor de labor en diferentes frentes de trabajo.
A los años de los años, en los noventa,? el columnista conoci? al doctor Gaviria Mac?as (no Paredes) en las reuniones con motivo de los d?as nacionales de los pa?ses acreditados en el Honorable Cuerpo Consular de Cali. Todo esto, gracias a la invitaci?n del se?or decano de los c?nsules, el pereirano de ra?z don Alberto Castaño Garc?a y al pap? del doctor Branko Martinich Gonz?lez (Inmobiliario en Pereira) el se?or c?nsul honorario de Chile se?or Dussan Martinich.
El arquitecto Gaviria Mac?as -de una memoria prodigiosa- recitaba poemas colombianos y extranjeros incluyendo puntos, puntos y comas, admiraciones, interrogaciones, biograf?as y listado de los libros de los autores.
Era un conversador fuera de serie y al encontrarnos en el Club Colombia de Cali, no la pregunta de caj?n, sino reminiscente de ese Pereira cuando era de callecitas morenas.
Un comentario
Con el permiso del peri?dico El Pa?s se transcribe un comentario que escribieron con motivo de admiraci?n al profesional fallecido.
?IN MEMORIAN ? Octavio Gaviria Mac?as. Due?o de una mirada p?cara y muy expresiva, Octavio siempre como persona cordial y muy amable. El se?or?o de sus ancestros antioque?os se colaba en sus palabras y en sus gestos. Gozaba con la vida y dominaba el ritmo po?tico de su extenso y bien escogido vocabulario. Repentista casi profesional, se sent?a pleno cuando se le ped?an improvisaciones po?ticas sobre distintos temas y personas. Dejaba salir vocablos que dominaba con donosura y no ten?a inconvenientes en recitar a los grandes poetas y en dejar salir sus propias y espont?neas creaciones, ligeras, divertidas y reflexivas. Su mente r?pida le serv?a para improvisar las coplas que se adaptaran a las circunstancias que estaba viviendo. Golfista fervoroso, form? un hogar estable con la también excelente golfista In?s Mora, quien falleci? hace seis años. Desde entonces, ya no era lo mismo y su admirada coherencia se fue desvaneciendo hasta llevarlo a la desconexi?n lenta y dolorosa que suele llegar con los años. Sin embargo, sus ojos segu?an brillando con el efecto del padre siempre amoroso y desbordante generoso y del participante de un amplio conglomerado que lo quer?a y admiraba.
Fue Octavio miembro muy activo y eficaz de la comunidad cale?a. Entusiasta en la fundaci?n de entidades importantes para la regi?n, al mismo tiempo que se destacaba como constructor civil al frente de su firma, no dejaba de estar disponible para ejercer interventor?as que requirieran su profesionalismo. Cuando las ciudades van perdiendo sus pilares y viene el relevo, algo cambia y se modulan nuevas voces, aunque se añoren las que ya se han ido. Octavio Gaviria Mac?as trabaj? con ah?nco, competencia y honestidad en la tierra que lo hab?a adoptado, y en donde nacieron sus cuatro hijos y consolid? su patrimonio que lleg? a ser considerable. En María In?s, su hija ausente que ven?a a visitarlo desde B?lgica varias veces al año, se conjugaban sus dotes de buen conversador y de adecuado y oportuno caballero, que en ella podráa interpretarse como refinamiento y sofisticaci?n innatos. Columnista de El Pa?s, Octavio no dejaba de asistir a los almuerzos organizados por Mario Fernando Prado en el Club Colombia, en donde descollaba gracias a los impulsos de su prodigiosa memoria. Hoy cuando ?l falta, quiero acercarme especialmente a su hija María In?s para abrazarla con inmenso afecto y decirle a ella y sus hermanos, que su padre fue ejemplo, de ciudadano digno y admirable l?der c?vico, apegado a su tierra y sus ra?ces, siempre arrobado ante el paisaje cale?o. Su yerno Franco Biscont? y Chiara su nieta no dejar?n de añorarlo?. (Clara Zawadski).
Fuentes: El Diario, (Primera ?poca Emilio Correa Uribe) La Tarde, revista Despertar Vallecaucano, Consulado de Noruega y el Decano don Alberto Castaño Garc?a y reminiscencias personales y finalmente con error de quienes elaboraron el texto de la placa.



