Lemniscata o el fin del infinito

Carlos Arturo Arbeláez Cano

Estos textos son una invitación a la interpretación del acontecer de lo cotidiano, y de este momento histórico que se expone con total desparpajo, y profusa difusión a través de los hervores de la web.

La lemniscata es el símbolo matemático del infinito y hoy yo me pregunto: ¿cuándo es el fin de este infinito genocidio?

“Lemniscata o el fin del infinito”, no es cosa que la búsqueda de signos en un mundo hoy recrudecido por la violencia y la guerra sistemática. Ucrania, Gaza, Yemen, Siria, son solamente algunos de los más de medio centenar de conflictos armados que se viven hoy en el mundo. ¿Cómo se ven, cómo se manifiestan, con qué signos se revelan las tragedias y cómo las llamamos?, ¿con qué grafías poéticas las interpretamos y las hacemos visibles si parecieran una historia sin fin?

Carlos Arturo ha publicado cuento, poesía, ensayo y periodismo cultural desde 1985 en revistas y periódicos. Ingeniero y Geógrafo. Se desempeñó en la función pública, la empresa privada y la docencia. Premio Nacional de Poesía Casa Poesía Silva, Colombia, 2022. Segundo puesto Premio Nacional del cuento Caldense, Colombia, 2021.

POEMAS DEL LIBRO

EPIFANÍAS DE LA CEGUERA

Esperanza en la aridez del campo errando,
huimos del exterminio que nos persigue,
el viento ulula entre las dunas del camino
y el hambre explora, en el silencio,
el germinar de alguna brizna
en la retama, que no es árbol.

La sed y la alegría se acusan expectantes,
pues se anuncia llovizna en lontananza
y la sabiduría hace fluir los sueños
y un deseo: la ilusión de la vida.

Paciencia, que la piedra es persistencia
y ella es motivación para reconstruir,
imaginar, crear con entusiasmo,
con la curiosidad del que se emociona.

Resistir con valentía e ímpetu el genocidio
Elevar las plegarias a los cielos de Alá o Jehová
que de ellos depende la intriga y la tragedia.

La silueta del hegemón hace sus cálculos,
su avaricia cuantifica con mezquindad
la perspectiva de un club Mediterráneo
de cartón-piedra y de neón, que oculten el holocausto;
la hartura en glamorosos paraísos turísticos,
los recónditos y peculiares salones
donde el boato y el lenocinio
danzan con la amplitud del consumismo.

Vínculo con la vida, otra silueta
apenas asomada en la candente arena;
una botella de Coca-Cola
no inspira nuestra sed en esta nueva diáspora,
no es chispa de la vida
es chispa de la conflagración que se avecina.

Un libro de historia quizás lo cuente,
aunque podría ser ya demasiado tarde.

Volvimos al camino con firmeza
pero alcanzamos a escuchar un clamor:
“Quien se quede hasta el final contará la historia,
hicimos lo que pudimos. Recuérdennos.”

Dr. Mahmoud Abu Nujaila, defensor de derechos humanos en Gaza, Palestina, muerto en el bombardeo al hospital de Al Awda, el 21 de noviembre de 2023. In memoriam.

DESVELO EN EL CAMPO DE BATALLA

Al alba…
cuando llueve,
el alba se arrebuja en su propio desvelo.
Me abrigo en el regazo de las cenizas,
de la neblina, único parapeto en la contienda.
Las sombras se me acercan
para ocultar el estremecimiento
del miedo y de la ráfaga:
¿cuál de ellas se declara victoriosa en la tragedia?
Los fantasmas huyen hacia ninguna parte.
Se someten al misterio de los susurros
que crecen desde la madrugada,
apenas el chirrido de los tanques
que husmean.
La mañana, bajo el peso del alba,
también amanecía entre el desasosiego
de una espiral de angustiados respiros.
El aliento azulino saliendo de las bocas:
líneas evanescentes gravitando,
los hilos desprendidos del pucho
errando de mano en mano,
horneando ese frío pronóstico de la parca
en su tránsito por el largo camino del desvelo.

MI PAISAJE

(Disculpad, guerras lejanas, las flores que hay en mi casa. Wislawa Szymborska)

Alguien puso una luna en mi balcón esta noche;
la pusieron a cuidar el intenso titilar de las estrellas;
ellas sacuden el sueño de mis ojos.
Abiertos, se quedan explorando
el retumbar de gritos y sollozos
que huyen de la conflagración.
¿Dónde estarán los secuaces de quienes jalan los gatillos?
Esta noche las nubes olvidaron su trabajo
y la luna se duplicó en la superficie del estanque
para que mi asombro se quedara afligido
mirando el obelisco que uniera esas dos lunas
entre el cielo y la tierra,
entre el hechizo y la crueldad de mi paisaje.

HEGEMÓN
He visto un cuervo
enlutando los cielos,
ciñendo el alma,
Esquivo el gesto,
aleve la mirada,
despreciativa.
Grotesco el rictus
cargado de soberbia,
abate el viento.
Enceguecido
en sus ojos habitan
glaucas miradas.
Mueca grotesca
acciones tenebrosas
son su propuesta.
Otra la vida
oscuras intenciones
están previstas.
No tienes nido
regresa a tus cavernas
no tienes PATRIA.

GAZA GENOCIDIO

Gana el pecado.
Viene del inframundo
a triscar huesos.

Allá se instala
a regar su veneno,
el infierno es su casa

Zarpa su vela
de napalm inclemente
quemando vida

Ariel caído

oscura polisemia
ruta mezquina.

Gaza ahogada
círculo de tragedias
tiempo inclemente

Encierro cruento
milenios de exterminio
quién sobrevive

Niños dolientes,
ancianos bombardeados
vive la muerte.

Odio en el ojo
que cuenta las monedas
de los postores

Cínicas muecas
condenan a la muerte
por unos cuartos.

Infaustos duelos,
la infamia es el trofeo
de los mezquinos.

Dolor eterno
penar de la conciencia
pesa en el alma.

Ignominiosa
la humanidad expone
su complacencia.

Oídos sordos
cultivamos vergüenza
para la historia.

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