Parte de nuestra historia violenta en una novela

El escritor fantasma y los exterminadores es una novela que abre muchas posibilidades de interpretación desde el punto de vista político.

José Miguel Alzate

El escritor fantasma y los exterminadores (Cangrejo Editores, 2025) es el título de la última novela publicada por Jorge Eliécer Pardo, un autor que alcanzó renombre nacional cuando en la televisión colombiana se transmitió La estrella de las Baum, adaptación de su libro El Jardín de las Hartmann, obra que, con el título de El jardín de las Weisman, lleva doce ediciones, y ha sido traducida al inglés, al francés y al finlandés. La novela que hoy comento tiene 500 páginas que se leen con avidez por la calidad de la prosa y, sobre todo, porque además de recrear con buen lenguaje parte de la violencia vivida en Colombia en los últimos cincuenta años, habla de temas como la soledad que carcome el alma, las traiciones humanas, los sentimientos de culpabilidad y el amor como razón que motiva al hombre a vivir.  

En El escritor fantasma y los exterminadores el lector se encuentra con un personaje que tiene poder de convicción. Se llama George Rodríguez Smith. Es un hombre que a temprana edad se vincula como docente a un colegio de Ibagué. Cuando llega a los setenta años de edad, ya jubilado, mientras reflexiona sobre los conflictos que vive Colombia, decide unirse a un grupo de personas obsesionadas por acabar con sus oponentes políticos, llamados los exterminadores, que conoce en una cafetería de Bogotá. De ahí en adelante, convencido de la causa, se compromete con esa lucha. Y asiste a reuniones donde un líder llamado Antuan, que fue piloto de aviones de combate, les ordena qué deben hacer para cumplir sus objetivos. Tiene, además, una extraña habilidad para crear crucigramas difíciles de resolver.  

Escrita en una prosa arrullante a veces, elaborada con mano de orfebre, cantarina y limpia, en esta novela Jorge Eliécer Pardo despliega todas sus cualidades narrativas para tejer una historia donde al mismo tiempo que se habla de hechos que conmocionaron al país, se entrevera una historia de amor que termina en abandono. Es cuando el escritor fantasma, el mismo que narra la historia, se enamora de Patricia, una mujer que lo seduce con su facilidad de expresión. Carcomido por los celos, se enfrenta a la traición de su amigo Vladimir Zawadzki, antiguo colega suyo, un ávido lector de La Náusea, la novela de Jean Paul Sartre, quien la enamora. Este libro se convierte, para el narrador en primera persona, en una obsesión literaria. Todo porque a lo largo del libro se citan párrafos de la obra.       

Vuelve a los temas

Con El escritor fantasma y los exterminadores Jorge Eliécer Pardo vuelve a esos temas que trabajó en la serie de novelas que el mismo llamó “El quinteto de la frágil memoria”, porque en ellas muestra esa violencia que ha sacudido a Colombia durante tantos años. Aquí el narrador, que en el grupo de los exterminadores se  hizo llamar Cronopio en homenaje a un personaje de Julio Cortázar, habla, entre otros temas, sobre los asesinatos ordenados por Pablo Escobar, la toma de la embajada dominicana, el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala, el robo de la espada de Bolívar, la muerte de Carlos Pizarro Leongómez, el asesinato de José Raquel Mercado, la presencia en el Senado de la República de los lideres paramilitares y el acuerdo de paz firmado en el gobierno de Santos.  

  En esta novela Jorge Eliécer Pardo recurre a un recurso literario que no había usado con tanta vehemencia en la construcción en sus novelas anteriores: la intertextualidad. Esta técnica narrativa se advierte en el interés del narrador por encontrar en la lectura exhaustiva que hace de La Náusea, las claves para entender por qué Patricia, la mujer a quien ama, lo deja para irse a vivir con el hombre que fue su compañero de trabajo en un colegio del Tolima. También por las constantes menciones que hace a varios compañeros de viaje en el navío de la literatura, como Hugo y Roberto Ruiz, Héctor Sánchez y Humberto Tafur, y por las referencias que hace a libros como La Vorágine, El Túnel, Cien años de soledad, Pedro Páramo, La metamorfosis y El viejo y el mar.  

El personaje central de la nueva novela de Jorge Eliecer Pardo, autor nacido en Líbano (Tolima, 1950), es un escritor fantasma, sin ningún libro publicado, que sueña con entregar a una editorial su texto, y que solo al final de la novela le confiesa a Zawadzki, en una noche de rumba, que es un pesimista resentido que se convierte a veces en “idealista apocalíptico”. Es un lector desenfrenado que busca en los libros razones para entender el mundo. Un hombre que encuentra en Patricia a la mujer que siempre soñó tener a su lado, y que al perderla reacciona porque descubre que por su culpa Zawadzki se la arrebató. Un ser humano que se debate entre la limerencia y la ataraxia, que cumplió una misión específica: investigar a personas que no estaban de acuerdo con el sistema político que gobernaba al país. 

Sus argumentos

El escritor fantasma y los exterminadores es una novela escrita en un tono parecido al de La Náusea, de argumento existencialista que, así como enseña el dolor de un hombre ante la pérdida del ser amado, muestra a Ibagué “con sus árboles sintiendo la brisa fresca”, con sus barrios burgueses alejados del ruido del centro de la ciudad, con su parque centenario lleno de pájaros y con sus personajes de los años setenta pavoneándose por la carrera tercera. Una novela que se enmarca entre dos espacios geográficos: Ia ciudad de la música y Bogotá. Aquí aparecen la cafetería El Mohan, de Ibagué, sitio de reunión con sus compañeros cuando era profesor, y la cafetería Doña Dicha, de Bogotá, donde el narrador volvió a ver, después de muchos años, a quien le robó el amor de Patricia.  

“La novela es un género amplio que se multiplica en posibilidades de comprensión de la realidad”, escribió Blas de Zubiría. Podríamos decir, entonces, que El escritor fantasma y los exterminadores es una novela que abre muchas posibilidades de interpretación desde el punto de vista político. Todo porque Jorge Eliecer Pardo aborda la vida de un personaje que salió de su imaginación para cuestionarse sobre su existencia, y porque enseña la cara de esa Colombia que todavía no ha sido capaz de superar la violencia que ha marcado su historia, todo narrado en una prosa fresca, que en sus descripciones alcanza momentos de elevado lirismo. En esta novela es desgarrador el sufrimiento de un personaje que, al final, se entera, por una carta que le llega de Francia, de que Patricia murió de un infarto. 

José Miguel Alzate

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