Una luz entre la tragedia, un descanso al sufrimiento

Cuentos de la selva de Horacio Quiroga

Jahir Camilo Cediel Rincón
La selva profunda, con su calor espeso y húmedo es el hábitat de múltiples organismos
que conforman un sistema autosuficiente y maravilloso; un sistema autosostenido de
relaciones biológicas sorprendentes. Estas nueve narraciones igualan su calidad a la
perfección de la selva. Sea por una tortuga cuyo corazón bondadoso decide salvar al
hombre, una abeja que se niega rotundamente a trabajar o la tenacidad de las rayas,
que intentan burlar al tigre, hay en cada rincón de color verde, una narración que
promete un mundo mejor.
Panamericana Editorial publica la imprescindible antología de cuentos del escritor
uruguayo Horacio Quiroga, Cuentos de la selva; relatos que tienen a la espesura como
escenario y personajes que se definen a sí mismos a través de un trazo detallado,
íntimo, espeso.
Esta nueva edición trae consigo ilustraciones de Esperanza Vallejo que la hacen única,
por su estilo directo, vivos colores, un trazo grueso y composiciones atractivas. Estos
recursos gráficos acompañan la escritura de Horacio Quiroga, uno de los mejores y
más reconocidos narradores de América Latina. Cuentos de la selva es un libro que
habla de nuestra selva, y eleva la figura del escritor, precursor del boom
latinoamericano, que, al narrar lo nuestro, nos sitúa en el mundo descubriendo nuestra
existencia.
Cómo es
Pero ¿cómo es esa selva de Horacio Quiroga? Paradójica, y por ello reveladora, es
esta selección de cuentos, porque la respuesta es un universo colorido, amable, tierno
y lleno de esperanza por la vida. La existencia del escritor uruguayo estuvo colmada de
tragedias, pérdidas, enfermedad, por lo que Cuentos de la selva, solo pueden
representar la grandeza del ser humano que se anidaba entre tantas sombras oscuras
inherentes a lo cotidiano.
La muerte para el autor nunca dejará de ser parte fundamental de sus relatos, pero en
este libro de cuentos la encontramos como uno de los medios y no como el fin trágico

en sí mismo. No hablamos ya de la selva que presencia cómo un hombre muere por
clavarse su propio machete en El hombre muerto, o que ambienta la resignación por el
sufrimiento mayor que se acerca lento, imperturbable por la picadura de una serpiente
venenosa en A la deriva. Hablamos aquí, de una selva que intenta evitar la muerte del
salvador de las rayas en El paso del yabebirí o de una que propone la bella amistad
entre el hombre y una gamita ciega.
La antología de Horacio Quiroga no presenta cuentos con una moraleja explícita, que
puedan surgir como un proceso reflexivo implícito a la lectura, lo que permite un texto
que no explicita sus fundamentos sino que los expresa y los hace calar en lo profundo
de la subjetividad, acercando así esta valiosa antología a todos los públicos.
El valor del trabajo como forma de la representación y progreso social en La abeja
haragana, la capacidad de comprender que el mundo no está atado al pasado que le
habita en Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre o el valor
de la honestidad en Las medias de los flamencos, son algunos de los valores implícitos
de la obra.
Lo maravilloso de que la enseñanza sea fruto de un proceso lector particular es que el
libro multiplica al infinito sus posibilidades, abriendo sus alcances al hacerlo perdurar
en la memoria del tiempo; sin un carácter final o decisivo explícito, todas las
interpretaciones son potencialmente válidas.
Decálogo
Al cerrar el libro, Horacio Quiroga nos obsequia su Decálogo del perfecto cuentista,
para quienes quieran convertirse en escritores; un texto que, no por aparecer al final y
ser tan corto, debe tomarse como contenido meramente adicional o prescindible, todo
lo contrario, en él encontramos condensada en diez reglas, para algunos
mandamientos, la correcta manera de escribir. Son un reflejo de las influencias
exteriores como autores y obras, y de las interiores como el tratamiento de
sentimientos o pensamientos; el modo en que se debe pensar alrededor de los cuentos
que se escriben y el proceso de escritura antes, durante y después. Este texto
representa la experticia del escritor en tan solo diez reglas, consejos o aforismos.
Leer estos cuentos de Quiroga nunca deja de tener sentido por el modo en que
describe, mediante el diálogo de animales entre sí o entre estos y los hombres, la
capacidad humana para la maldad pero también para la bondad, el carisma y el
perdón. El escritor uruguayo, a veces perdido entre el abatimiento, la tristeza y las
lágrimas de su cotidianidad, pudo mostrar que, a pesar de la tragedia, carga con un
bello resquicio de luz, uno que también ama, contempla en la complicidad y comprende
en el desaliento.

RECUADRO
El autor
Horacio Silvestre Quiroga Forteza
(Salto, Uruguay; 31 de diciembre de 1878-Buenos Aires, Argentina; 19 de febrero de
1937) fue un cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo. Fue uno de los maestros del
cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista.​ Sus relatos a
menudo retratan a la naturaleza con rasgos temibles y horrorosos, como enemiga de
las circunstancias del ser humano. Ha sido comparado con el
escritor estadounidense Edgar Allan Poe.30

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