Las historias de Pereira

Alfredo Cardona Tobón

Ciento cincuenta y seis años son un soplo en la vida de una comunidad y por la brevedad su historia debiera estar libre de interpretaciones brumosas o deformadas por el paso de los años. Sin embargo,  al repasar los sucesos acaecidos vemos que  en la corta vida de Pereira se han distorsionado hechos trascendentales, se han omitido otros sucesos y se han magnificado algunos personajes

Por lo anterior es necesario revisar otras visiones, reconocer otros valores y recordar al pueblo llano que se desterró de las páginas de la  historia pereirana.

Lo escrito sobre Pereira ha girado fundamentalmente alrededor de unas pocas  familias, es clasista y urbana; apenas en las últimas décadas nos hemos aventurado a  recorrer otras sendas  y a fijarnos en otros actores.

¿El sacerdote Remigio Antonio Cañarte fundó a Pereira, o ayudó a su conformación o simplemente fue el invitado de una comunidad que llevaba su propia inercia?

Cuando vino el padre Cañarte a oficiar una misa en el nuevo templo, lo hizo por petición de los colonos. No fue la primera misa en este territorio, tampoco este levita promovió la construcción de la capilla y no fundó la Villa de Robledo, pues ésta era una aldea cuando llegó el padre Cañarte y sus dirigentes estaban buscando que se erigiera en distrito municipal.

Los cartagüeños adjudicaron el esfuerzo de los colonos al padre Cañarte y dejaron a un lado el esfuerzo de los pobladores, que desde la época de Cartagoviejo, estaban dando fuerza a una nueva comunidad. Poco sabemos de las Juntas de Vecinos de la Villa de Robledo y se ha convertido en heroína a Guadalupe Zapata, una humilde mujer que entre las decenas de mujeres cabeza de familia de la aldea no tuvo ningún liderazgo ni figuración y no fue, ciertamente un modelo a seguir, pues se le dio un lote rural y otro urbano que dilapidó o perdió, pues años más tarde estaba solicitando que le dieran otro lote en el poblado.

 

Caña y café

La caña de azúcar, el café, la ganadería, la arriería fueron la base de la economía de Pereira y los reglones que impulsaron el comercio y las industrias locales. Los grandes capitales surgieron como resultado del negocio de tierras y de la producción agropecuaria del municipio. Pese al papel protagónico de la zona rural  poco se ha tenido en cuenta al estudiar los fenómenos de poblamiento y desarrollo pereirano.

Apenas ahora se está trabajando con la Historia Rural de Pereira y  se está divulgando la cultura, las realizaciones y los valores de los corregimientos y veredas.

La Pereira Rural es  un  mosaico donde figuran todas las manifestaciones colombianas. Se puede asegurar que cada corregimiento tiene identidad propia y se asimila a determinada sección del país de acuerdo con sus raíces, los pobladores y el rumbo que le han fijado sus líderes.

 

Carreteras

Adentrarse  por  las carreteras terciarias de Pereira, recorrer sus trochas a pie o a caballo, parar en una fonda o descansar en el corredor de una casa campesina es adentrarse en un mundo mágico. Pereira es más lindo en su campo pleno de verdor que en sus avenidas ruidosas. Cada vereda tiene su personaje y líderes comprometidos cuya labor no se ve en los recortes de prensa y poco se advierte en los estudios que adelantan historiadores, antropólogos y sociólogos.

La mayor parte de los estudiosos de lo nuestro le apuntaron a la ciudad. Allí están los escritos de Hugo Ángel, Ricardo Sánchez, Jaime Jaramillo, Lisímaco Salazar, Hernando Uribe, Emilio Gutiérrez, Jaime Montoya… en la actualidad otros como Víctor Zuluaga, John Jairo Correa, Sebastián Martínez y los graduados en la Maestría de Historia de la UTP están trabajando con las comunidades anónimas y con la gente del campo.

 

Barrio Cuba

Otro hito insuficientemente tratado, que marca rumbos en la historia de Pereira es el establecido por el barrio Cuba, por “Cuba Madre”, considerado como una ciudad dentro de la misma capital risaraldense por su dinámica, sus líderes y con un potencial que sitúa a su gente  como la segunda comunidad dentro del departamento.

Cuba empezó como una solución transitoria al grave problema habitacional de miles de desplazados por la violencia política de mitad del siglo pasado. Un Comité Cívico  impulsado por la socióloga María Piters empezó a sesionar el dos de julio de 1961 y con el apoyo de la comunidad holandesa y de la administración municipal impulsó  la construcción de vías de acceso y la extensión de la red eléctrica.

Siguiendo la tradición  pereirana se multiplicaron los convites, el espíritu cívico fue en aumento y el barrio Cuba empezó a transformarse.

Gran parte del progreso de Cuba se debe a Fray Arturo Calle Restrepo, el primer cura de la parroquia. Este franciscano realizó el milagro  de integrar una comunidad conformada por exilados liberales de la primera ola de la violencia con los conservadores desplazados por los bandoleros que asolaron los campos del occidente caldense y del Quindío. 

El sacerdote borró las fronteras del odio que los separaban y con  60 jóvenes pertenecientes a notables familias y congregados en los scout desarrolló una eficiente labor social que elevó la autoestima de los habitantes del barrio.

Fray Arturo fundó la Cooperativa de Ahorro y Crédito, La Junta de Acción Comunal, la tropa scout,  la Juventud Franciscana, un dispensario médico y el Instituto Obrero con miras a establecer una universidad.

Con el liderazgo del padre Calle y el apoyo del político Camilo Mejía Duque  los vecinos de Cuba transformaron una  barriada sin agua, sin alcantarillado ni servicios esenciales en una moderna concentración que hoy cuenta con zonas comerciales, con bancos, con colegios, una universidad, buen transporte y tiene dirigentes que definen en gran parte los destinos de la ciudad y del departamento.

 

Camino del Privilegio

Fue abierto por Félix de la Abadía. Esta vía unió el sur de Antioquia con el norte del Cauca, conectó a Cartago con Villamaría y empujó el progreso de Pereira y Manizales.

La obra de Félix de la Abadía con sus puentes y sus tambos se constituyó en una de las principales vías de Arriería de la Colombia de finales del siglo XIX. Fue en su tiempo una realización similar a la llamada Autopista del Café. Sin ella Pereira y Manizales no hubieran tenido el impulso que las convirtió en ciudades importantes. Pero es poco lo que se ha escrito sobre el Camino del Privilegio y su papel en el desarrollo de varias comunidades.

 

Capital cívica

Al hablar de Pereira es necesario recordar que fue por mucho tiempo la “Capital Cívica” de Colombia y famosas las gestas cívicas para construir su aeropuerto, financiar al “Bolivar Desnudo”, levantar la “Catedral de Guadua” del barrio Cuba, construir el estadio, apoyar equipos en las vueltas a Colombia en bicicleta.

Pereira ha sido tierra donde Luis Tejada afiló su pluma, María Cano desafió las bayonetas oficiales y generaciones de verdaderos patriotas   sostuvieron el espíritu de libertad.

Primero fueron los colonos antioqueños en busca de un pedazo de tierra donde asentar a los suyos fue la época de los paisas oriundos del sur de Antioquia; luego llegaron los paisas desplazados por la violencia que  avanzaron por la banda izquierda del rio Cauca y fortalecieron la zona rural de Pereira y ahora están llegando  emigrantes provenientes del Chocó y del  Tolima, gente del Valle del Cauca, emberas y afrodescendientes.

Todos ellos traen una historia que se integra a la nuestra. Ahí está la gran responsabilidad pereirana, porque de no integrarlos a Pereira, como se hizo en épocas pasadas, tendremos grupos refractarios a quienes no les preocupará la ciudad y no sabrán cómo amarla.

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