Los pequeños vagabundos de Rodari en una nueva edición

n Gabriela García de la Torre/Ilustraciones Israel Barrón
Francesco y Domenico son hermanos. Domenico perdió una mano con una mina antipersonas. La familia de ambos es campesina, del sur de Italia y paupérrima, y tanto padre como abuelo combatieron en la guerra. Por su parte, Anna es huérfana y sus familiares la vendieron al carromato. En cambio, a Francesco y Domenico los entregó su madre, con la promesa del dueño del carromato de que le enviaría parte de los ingresos logrados por sus hijos para aliviar su pobreza extrema.
Hay otros niños en este negocio, reclutados por Vincenzo, el dueño del carromato, y Teresa, su esposa. No obstante, Francesco, Domenico y Anna se vuelven amigos entre sí, para protegerse, acompañarse y ayudarse. Una vez los niños se encuentran solos bajo el mando de Vincenzo, se revela el carácter esclavista y de trata de personas del dueño del carromato: escoge niños que parezcan especialmente vulnerables para despertar mayor compasión entre los citadinos y lograr así más limosnas.
El viaje sale del sur hacia el norte. Una de las primeras paradas es Roma, en donde los tres niños descubren que pueden robar, sin ser vistos y tras una pelea con indigentes de más edad por el tesoro: las monedas que los transeúntes arrojan a una fuente, al pedir un deseo. No obstante, uno de los ayudantes adultos del carromato de Vincenzo los descubre y les roba todo su botín. Es la primera gran desgracia de los niños, que deben callar, porque Vincenzo los retiene a punta de amenazas y chantajes. Incluso un policía encuentra extraño que los tres niños estén tan tarde por las calles, así que los insta a guiarlos hasta donde su tutor. Los niños no solo no denuncian a Vincenzo sino que lo protegen; tal es el miedo que ha infundado en ellos.

Una maestra
De paso por otra ciudad, una maestra que los ve tras las rejas de su escuela, y al detectar su interés y curiosidad, les regala una cartilla con un alfabeto, y les da algunas instrucciones rudimentarias para leer unas primeras palabras allí escritas, y que puedan consignar ellos mismos las que vayan creando. Anna, despierta como es y rápida aprendiz, se constituye como la maestra de sus amiguitos e incluso de alguno de los adultos del carromato. Este abecedario aviva una gran esperanza de descubrir el mundo y aprender muchas cosas más.
En una siguiente parada en una ciudad costera, los niños experimentan el placer de una jornada gozosa en la playa frente al mar, pero también la clara certeza de su condición de pobres y desventurados en comparación con los veraneantes despreocupados. Una vez en Ferrara, más al norte, caminando por las calles mientras pedían dinero fuera cantando o repartiendo adivinaciones del futuro con el loro que llevan en una jaula al cuello, una señora se interesó en ellos y los llevó a merendar a su casa, lujosa y llena de comodidades. Ella acababa de perder a una hija coetánea de Anna, así que contempló la posibilidad de adoptarla, pero la niña no quería dejar a su suerte a sus amigos. No obstante, le prometió a la señora que volvería.
Tienen un encuentro con gitanos, y luego uno de los adultos del carromato obliga a Francesco a participar en un robo de un apartamento. Francesco está aterrorizado e indignado, pero igual se siente arrinconado. Ya los tres niños se están hastiando de todo el maltrato, el engaño y la perspectiva tan inhumana. Así que confabulan para escaparse. Para tal efecto, empiezan a ahorrar poco a poco dinero suficiente para el pasaje de tren desde Milán (están ahí en ese momento) hasta Ferrara, con el objetivo de reencontrar a la señora amable.

Mucho miedo
Finalmente lo logran, tras mucho miedo y sensación de que los persiguen o que cualquiera cree que son delincuentes. El tren debe detenerse forzadamente antes de Ferrara porque los aguaceros incesantes de esos días han a desbordado los ríos de la región e inundado incluso las ferrovías. No obstante, los tres niños continúan como pueden hacia el sur, en busca de alcanzar Ferrara.
En el camino no se encuentran sino éxodos de familias pobres con lo poco que han logrado rescatar de sus casas inundadas, y los instan a regresarse, pero ellos insisten. Llegan a una casa abandonada con el piso anegado en agua, pero no así el heno del granero, que está en una segunda planta, al resguardo. Allá se suben y se duermen tan profundamente que no se dan cuenta de que otro gran aguacero ha hecho que solo la parte superior de la casa quede seca, incluido el heno. Los niños deben salir por una ventana y trepar a lo alto del techo, para pedir ayuda a gritos, en un paisaje desolado. Por fortuna, una canoa lejana los ve, y los rescata, así como a otros varios damnificados.
Llegan a una casa de campesinos que los ayuda, alimenta, limpia y aloja. Allí llegan varios grupos de personas que están organizadas para rescatar a los infortunados, y también pasan personas con consignas comunistas y discursos de recuperar la tierra.
Al final, Anna logra llegar de nuevo a Ferrara y la señora en cuestión la adopta. Domenico se queda con los campesinos que los salvaron, quienes le prometieron mandarle hacer una mano de madera para su brazo manco. Y Francesco se devolvió a su casa al sur para ayudar a su mamá y a sus dos hermanitos pequeños, y con el pecho inflamado por el sueño de luchar por su propia tierra, inspirado en las personas que había conocido con iguales propósitos.

Habilidad literaria
Es innegable que el ritmo y la habilidad literaria atrapan al lector desde el primer instante. Los trazos son veloces y efectivos tanto para construir a los personajes como para desarrollar la trama. También son ágiles y verosímiles los diálogos. Siempre hay un punto de suspenso y expectativa. No obstante, en mi concepto alcanzo a percibir cierta intención propagandística, no porque algo resulte inverosímil o forzado, sino porque la naturaleza misma del tema (niños muy pobres en un contexto de grandes contrastes y dificultades de un país en recuperación y, no obstante, disputas intestinas) se presta para la insinuación de un sesgo ideológico. En este caso, sería un favorecimiento a una ideología progresista y social; casi podría olerse un tufillo de novela social.
En todo caso, aunque en toda la novela se narran desventuras de personajes de suyo carentes de todo privilegio, solo al final se siente el sesgo que señalo. De resto, se atribuye a la evolución misma del carácter y examen de conciencia de cada personaje la determinación de salir del cerco de su captor. Tampoco cae en sentimentalismos condescendientes, que sería otro gran riesgo de este tipo de temas.
Esta novela es apasionante y, además, se presta para trabajar muchos temas interdisciplinarios, de modo que la adopción en colegios estaría asegurada. Se pueden hacer investigaciones en historia de las guerras mundiales, geografía, fenómenos de la naturaleza, cooperación, ideologías del mundo moderno, ideologías en Italia a mediados del siglo XX (tan universales como el derecho a la tierra y la escisión entre la industrialización y la vida agraria), niñez y abandono, trata de personas, adopción, amistad, honestidad, sinceridad…

 

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -