Desde muy temprana edad, practicamente desde su niñez, Gonzalo Vivanco y Carlos Puelma, ambos chilenos, se dedicaron a una actividad bien particular: la colección de camisetas de fútbol. Sobre todo de selecciones y de clubes que han participado en campeonatos o en torneos internacionales. Hoy suman más de 1300 con las cuales han conformado el Museo de Camisetas Mundialistas, que se abrió en Pereira en los pisos 2o y 3o del centro comercial Arboleda.
Hasta el 7 de julio y con motivo de la Copa América, los visitantes podrán apreciar allí parte de esta colección, integrada por 20 camisetas de selecciones nacionales, incluyendo una que utilizó el histórico Hidetoshi Nakata de Japón en un partido amistoso, la número 10 que usó el rey Pelé (Edson Arantes so Nascimento) cuando Brasil ganó la Copa Mundo en México 70, una réplica de la Copa Jules Rimet, los trofeo de la Copa Fifa y la Copa Libertadores de América y el balón con el que el colombiano Marcos Coll le anotó un gol olímpico al célebre Lev Yashin “La Araña Negra” de Rusia en Arica en el Mundial de Chile 1962. Una verdadera joya.
“La camiseta de Pelé está encerrada en una urna de acrílico para su protección”, dijo Gonzalo Vivanco. En cuanto a la pelota del gol olímpico, la número 607 de la línea Crack, Vivanco explicó que por aquellos tiempos cada país, sede del mundial, debía fabricar sus propios balones. En Chile se encargó de esa labor a una compañía de ese mismo país.
Pero… ¿cómo llegó Gonzalo Vivanco, un actor chileno de cine, teatro y televisión residenciado en Colombia y casado colombiana, a la rara afición de coleccionar camisetas de fútbol? El propio Vivanco, nos dió su versión:
“Yo nací con dos pies izquierdos, así que fuí muy mal jugador de fútbol. Mi socio, Carlos Puelma, que sí era muy buen jugador, comenzó a coleccionar camisetas cuando tenía cinco años y yo cuando tenía seis, así que llevo 40 años coleccionando. Y entre los dos ya sumamos casi 90 años de colección, tenemos 1333 camisas sudadas, originales, de partidos oficiales y amistosos, de selecciones y clubes de América y Europa”.
Agrega que esta colección tiene dos características importantes: la primera, que son camisetas originales y utilizadas en partidos internacionales y, la segunda, que son camisetas donadas o intercambiadas, nunca compradas.
Para alguien como Gonzalo Vivanco, con la sensibilidad que da el arte y con ese amor por el fútbol, resulta muy difícil decir que una camiseta es más importante que otra.
“Uy, yo le voy a decir algo: la verdad es que -voy a ser súper honesto con usted- porque me está preguntando a qué hijo quiere uno más: los queremos a todos por igual. Aunque cada una tiene una historia, francamente tengo que decir que tengo las tres camisetas de Pelé”. Entre ellas, como anotábamos, la utilizada por el Rey en ese campeonato mundial, la cual recorre el mundo bajo una protección especial.
Sinembargo, Vivanco nos reveló, con especial y justificado orgullo, que hace apenas tres semanas logró una de las joyas más preciadas de su colección: la camiseta que utiizó en el Mundial de Estados Unidos (1994) el inolvidable zaguero central colombiano, Andrés Escobar.
La historia de este logro, la resume así:
“Hace dos meses alguien me escribió por Facebook, era un señor que me ofreció una camiseta que me podia interesar y dijo que si la quería comprar. Le dije: no. Mi socio fue a ver la camiseta y se dio cuenta que era original, lo cual verificó también Óscar Córdoba, curiosamente era una prenda maquilada en Pereira y la cual intercambié por una que tenía de Maradona en la seleccióin. Se trataba de la camiseta que utilizó en el útimo partido el gran Andrés Escobar, es un reliquia que la tenían parientes suyos. Es un ícono, porque para mí Andrés es un caballero del fútbol, con una clase que cuando lo veía jugar me acordaba de Elías Figueroa, central de la selección de Chile”.
Agregó Vivanco que hace algunos días, en un evento le enseñó la camiseta al gran Pibe Valderrama, quien al reconocerla se le aguaron los ojos de la nostalgia y la tristeza. Y también ocurrió lo mismo con Óscar Córdoba. La camiseta fue firmada por la mayoría de los integrantes de aquella selección.
“Es increíble como una camiseta de fútbol, una pasión de niños, me ha llevado a recorrer el mundo. Gracias a una pasión que no tiene nombre, porque para mí el fútbol es vida, es el deporte más bello del planeta”, anota Gonzalo Vivanco.
Y nada más cierto. Con la de Pereira, se completan 285 exposiciones del Museo de las Camisetas Mundialistas en 56 países, incluido el Tibet, así como la Muralla China.
En Pereira, en el centro comercial Arboleda se habilitó además una zona futbolera en la plazoleta del segundo piso donde se podrán seguir los partidos de la Copa América en pantalla gigante.



