En el libro ‘Vida y muerte del cartel de Medellín’, el exnarcotraficante Carlos Lehder, confesó que Pablo Escobar lo entregó a la Policía de Medellín
En febrero de 1987, Carlos Lehder, uno de los narcotraficantes más buscados en Colombia, paso de ser unos de los cabecilla de alto nivel a estar preso en una celda de cuatro metros cuadrados en una cárcel de máxima seguridad de Marion, Estados Unidos. Tras la decisión de la Corte Suprema de declarar inexequible el decreto de extradición por falta de la firma presidencial, Lehder, confiado, bajó la guardia. Sin embargo, su tranquilidad se desvaneció cuando recibió una llamada de Pinina, uno de los más sanguinarios sicarios de Pablo Escobar, quien le advirtió: “Llave, piérdase que la policía le va a caer en dos horas”.
“Cuando fui a responder, oí que colgaba. De inmediato empacamos todo lo importante, subimos a los dos jeeps y nos fuimos para la casa de Rionegro. Me pregunté cómo Pinina sabría ese nuevo número telefónico mío. Si ya no me podían extraditar, ¿por qué me seguía persiguiendo la Policía? Llamé por teléfono a mi pareja y le dije que pospusiera su viaje”, dijo Lehder.
Extradición
Ante la llamada de Pinina, Lehder abandonó sus planes de quedarse una temporada en Medellín junto con su novia, Lulú, y se fue a Rionegro. Minutos después, la policía llegó a la finca, poniendo fin a sus planes de fuga.
Por esto tomó la decisión de entregarse, confiado en que pasaría los siguientes días o años en una cárcel colombiana. Nada más alejado de la realidad. En minutos pasó de Guarne, a Rionegro, a Bogotá, hasta la base militar de Guantánamo, en Cuba; luego a Tampa, Florida, en Estados Unidos, su destino final.
“Durante el vuelo logré estar relativamente calmado porque mis sentidos aún se negaban a dar credibilidad al hecho de haber sido secuestrado en mi patria por agentes de otro país, con toda la complicidad del alto gobierno”. Al llegar a EE.UU, Lehder fue recluido, con grilletes y cadenas, en un calabozo de una “prisión sin nombre, como único detenido”.
En medio de su secuestro-extradición a Estados Unidos, Lehder recibió una noticia devastadora: la muerte de su padre a causa de un cáncer. “Su pérdida acongojó y llenó de dolor mi cuerpo y mi alma. Sentí, ahora sí, que me encontraba en otro mundo, aislado en un planeta oscuro. Solo quienes han vivido algo así saben la profunda desolación”, reveló.

La revelación
Mientras enfrentaba el juicio en suelo estadounidense, una revelación salió a la luz. Lehder se reunió con su abogado para analizar las pruebas que tenía la Fiscalía. Por error, se “traspapeló” un documento que tenía todos los sellos de información oficial secreta y que, en medio de tachones con un marcador negro grueso, Carlos Enrique Lehder Rivas, confirmó sus las sospechas, Pablo Escobar fue quien lo entregó a las autoridades.
“Entre los cientos de papeles que la Fiscalía les iba entregando a mis abogados antes del inicio de mi juicio, se traspapeló un documento por equivocación; de esa manera, mi abogado se enteró de una información oficial secreta. Aunque en el documento sí se veían varias líneas del texto tachadas con tinta de marcador negro, se alcanzaba a revelar que Pablo Escobar era la persona que había entregado a Carlos Lehder a la Policía de Medellín”, confesó Lehder Rivas.
El juicio
Siete meses después de un juicio en el que desfilaron varios de sus antiguos socios y enemigos que declararon en su contra, la estocada final la dio la entonces primera dama Nancy Reagan, quien utilizó el juicio para fortalecer su campaña en contra del uso de las drogas.
Doce jurados lo declararon culpable de todos los cargos y el juez federal de Jacksonville fijó dos sentencias lapidarias: “Me encontraron culpable de conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, cargo que derivó en una sentencia de 135 años de prisión, así como también de dirigir ‘una empresa criminal continua’, lo que condujo a una sentencia de cadena perpetua. El juez ordenó además que se confiscara mi isla Norman, en las Bahamas, y golpeó en su gran mesa con el mazo justiciero de madera, martillazo final que representa la cosa juzgada”.
“Ciertamente, yo era ciento por ciento culpable de todos los cargos y de traficar con muchísimas toneladas de cocaína más”, admitió el cofundador del Cartel de Medellín.
La captura del presidente de Panamá
En diciembre de 1989, el exnarcotraficante colombo-alemán se enteró de la captura del presidente de Panamá, el general Manuel Antonio Noriega, en un gigantesco operativo ejecutado por 20.000 soldados estadounidenses.
Manuel Antonio Noriega, entonces presidente de Panamá era calificado como dictador y, se encontraba bajo la mira de la justicia en Miami por conspiración para el tráfico de cocaína, con el supuesto respaldo del cartel de Medellín. En este contexto, Carlos Lehder, le envió una misiva a Noriega para aconsejarlo, pero terminó colaborado con la justicia estadounidense, declarando en su contra. Esta colaboración le permitió reducir su condena a 55 años.
“Cooperando con el gobierno en el juicio de Estados Unidos vs. Manuel Antonio Noriega, tomé nota de los principales puntos, mientras el abogado me explicaba los beneficios de una petición bajo esa figura para la reducción de una sentencia federal por cooperación con el gobierno”.
Tres años después Lehder escribió una carta de reclamación al juzgado federal del distrito de Jacksonville quejándose porque el gobierno no había cumplido el acuerdo de trasladarlo a una prisión en Alemania. La carta fue tomada como una amenaza por el juez. Semanas después, en el otoño de 1995, Lehder fue sacado en la noche de la prisión según algunos testigos protegidos de Mesa Unit Arizona. Mientras muchos creían que fue liberado, él seguía cumpliendo su pena.
Visita del padre García Herreros
El padre García Herreros visitó a Lehder en Estados Unidos y así lo cuenta en su libro. “Me senté y me cogió las manos. Poco hablamos, pero el contacto fue suficiente para sentir paz y renovación espiritual (…). Seguí su guía y confesé mis pecados ante él, alivianando la mente y el corazón al cumplir con este milenario rito católico”.
Libertad
Entre 2009 y 2012 su hija Mónica Lehder reclamó al gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, que presionase al gobierno de los Estados Unidos para que su padre saliese de prisión, dado que su pena ya había sido cumplida, pero Uribe le exigió que en nombre de su padre diese una disculpa pública por sus actos del pasado.
Tras las apelaciones fallidas, Lehder envió en el año 2016 una solicitud de clemencia al entonces presidente de los Estados Unidos Barack Obama, en la que pedía que su condena de 55 años fuera reducida a 48, en virtud de la cooperación efectiva que le había brindado al sistema de justicia estadounidense. Sin embargo la solicitud fue negada y Lehder tuvo que cumplir su condena hasta el año 2020, salió en libertad el martes 16 de junio de ese mismo año, Lehder fue sacado de su celda y entregado a Alemania, con un pasaporte alemán provisional, dado que su padre era alemán.

Allí confirmó su hija que había sido liberado, ya que no tenía cuentas pendientes con la justicia de ese país. Según su hija, otro motivo de su liberación fue la recaída de un cáncer de próstata detectado años antes.
Finalmente, Carlos Lehder quien se encuentra en Berlín, reseñó en su libro: “Ya tuve varios hijos, ya sembré cientos de árboles, solo me faltaba escribir un libro. Hace una treintena de años, el fundador y jefe del cartel de Medellín exterminó a sus integrantes. El Caín asesino, Pablo Escobar, también cayó hace 30 años, el 2 de diciembre de 1993, fulminado por las balas de un comando de la Policía en el tejado de una casa en Medellín”.
El libro editado por Penguin Random House, que ya está en las librerías.



