Londoño financió la llegada de los primeros y modernos equipos de tratamiento oncológico que donó al Hospital San Jorge y Apoyó en todo lo que pudo a la Liga contra el Cáncer.
Alberto Rivera
A partir de mañana está disponible la primera biografía del oncólogo, mecenas y filántropo de izquierda pereirano Santiago Londoño Londoño, como un homenaje en el primer centenario de su nacimiento, escrita por Javier Amaya. La investigación indagó en fuentes bibliográficas muy dispersas y contrastó documentos que finalmente arrojan claridad sobre varios temas de la vida y obra de Londoño, abriendo nuevas ideas de búsqueda en un futuro. Hablamos con el autor (www.javier-amaya.us) para conocer pormenores de la obra.
¿Por qué decidió emprender este proyecto?
Hace unos años me percaté que el nombre de Santiago Londoño era citado todos los días en Pereira, en asocio con el teatro municipal, pero que en concreto sus orígenes y legado eran desconocidos. Una tesis doctoral de unos historiadores locales era la más avanzada fuente de información por ese tiempo. Considerando que se acercaba su centenario y que yo había tenido trato con Santiago me animé a redactar un borrador de biografía y un valioso grupo de amigos me dio su ayuda.
¿Qué admira del oncólogo Santiago Londoño?
Como oncólogo resulta admirable cuando decide que sus largos años de formación académica y científica deben ponerse al servicio de los pacientes más pobres y necesitados de atención médica. Muchos profesionales luchan por lograr ejercer la medicina con claras metas económicas, en el caso de Santiago su familia ya gozaba de amplia estabilidad económica y hacerse rico no era una meta. Al menos para él.
¿Por qué el calificativo ‘el hombre y la leyenda’?
Se explica porque a pesar de su larga labor como filántropo y como mecenas, a Santiago le salieron detractores que quisieron enlodarlo de “leyenda negra” presentándolo casi como un terrorista y en el libro se narran en detalle esos casos. Mientras su imagen era manchada en la gran prensa, él no tuvo el mismo espacio y oportunidad de defenderse.
¿Qué destacar de los aportes sociales del médico Londoño en la ciudad?
Santiago en sus labores profesionales y de activismo por la paz tuvo conocimiento global de muchos países y sus medios económicos le hubieran permitido fácilmente establecer residencia en cualquiera otra ciudad del mundo. Pero él al igual que su padre tuvieron un sentimiento especial por Pereira y por verla avanzar para sacarla de la pobreza, verla progresar y darle oportunidades de esparcimiento, arte y cultura. Santiago hizo parte de un grupo de verdaderos notables como fue la Sociedad de Amigos del Arte que por décadas juntaron voluntades y dinero para permitirle a la Villa de Pereira acceso a esos conceptos.
Disuelta esta Sociedad sigue de forma individual apoyando al escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt que recibía en su casa, apoya la Fundación del Centro Colombo Americano junto a su hermana Violeta Londoño, luego funda la Casa de la Amistad con los Pueblos junto a César Augusto López Arias y por último con la ayuda de varios amigos emprende la creación del teatro municipal que hoy merecidamente lleva su nombre.
En el aspecto de la salud, Santiago financia la llegada de los primeros y más modernos equipos de tratamiento oncológico que termina por donar al Hospital San Jorge. Apoya en todo lo que puede a la Liga contra el Cáncer. Por muchos años piloteando su propio avión organiza varias brigadas de salud a los puntos más remotos de la Costa Pacifica.
¿Y de su trayectoria política desde la izquierda, qué legado dejó?
En lo que tiene que ver con su trayectoria política en la izquierda, creo que su legado más importante fue su actuar desprovisto de dogmatismo o repetición de consignas machacadas de antaño. Santiago era un líder pragmático, capaz de dialogar con su oponente ideológico al otro extremo, sin recurrir al insulto ni la descalificación. Era un trabajador de consensos y varias veces dijo que la forma como le llegaba el dirigente conservador Jaime Salazar Robledo a las filas conservadoras era merecedora de imitar. La filiación marxista en Santiago no le impedía ver ciertas realidades, otros valores.
Marta González Villegas y Germán Ossa, reconocidos personajes de Pereira hicieron sus respectivos aportes para hacer realidad este libro. ¿Cuál fue su papel?
La periodista Marta González Villegas hizo una valiosa entrevista a Santiago publicada en 1976 en La Tarde de lo más completa, entre las muy pocas que pudo dar durante su carrera. Yo resalto que Santiago se anticipara unos 42 años a la discusión de apoyar la paz o continuar la guerra, cuando afirma categóricamente que solo en un marco de paz se puede pensar seriamente en progreso, pleno empleo, educación, salud o cultura. La periodista González amablemente me autoriza reproducir ese valioso documento que incluimos completo en las páginas del libro, porque nos revela a un Santiago visionario.
El crítico de cine Germán Ossa nos obsequia un recuento de su paso como primer director del Teatro Municipal Santiago Londoño en los primeros cinco años de labores y cómo el alcalde de entonces Jairo Arango Gaviria, acertadamente escoge a Germán para darle lustre y orgullo a este recinto que Santiago no alcanzó a conocer, pero que marca un antes y un después para Pereira por sus capacidades acústicas y porque podemos traer a escena a grandes artistas y espectáculos de lo mejor.
Londoño fue un hombre de amplio aprecio social y desprecios por parte de sus opositores, en el trabajo para este libro percibió que aún existen esos sentimientos?
Yo creo que Santiago no cosechó tanta animadversión entre opositores políticos locales, pero creo que alguna gente de élite de Pereira que lo llamaban “amigo” en verdad no lo comprendieron y en el fondo rechazaban sus ideas políticas. No comprendieron nunca que alguien nacido en privilegio no dedicara su vida y su fortuna a conseguir más de lo mismo.
Para hablar con Santiago no se necesitaban antesalas, trataba a todos por igual y a pesar de las calumnias nacionales de la ultraderecha, no tomaba medidas especiales, ni tenía escoltas ni nada parecido.
En alguna forma sí se enfrenta a dos regímenes oprobiosos y sangrientos como fueron la dictadura de Rojas y la lamentable administración de Turbay Ayala. Durante el primero, acude a homenajear a Popayán al intelectual Baldomero Sanín Cano al recibir el Premio Stalin de la Paz en 1953, al cual convocan todos los liberales de izquierda cuando los partidos están amordazados. Durante Turbay, organiza un evento de desagravio en 1979 al poeta de Calarcá Luis Vidales y su esposa, allanados y detenidos por la Brigada de Institutos Militares en Bogotá buscando un supuesto arsenal del M-19. Ya lo ha dicho el historiador Jorge Orlando Melo que en verdad Turbay no gobernó, los generales se encargaron, en detrimento de la democracia.
Se trata de una biografía hecha a través de fuentes dispersas como lo menciona. ¿Qué deja pendiente este libro para las líneas de búsqueda en el futuro?
En alguna parte deben existir documentos o testimonios, que clarifiquen dónde en Europa se especializa en radiación oncológica. Se dijo en algunos papeles que había sido la Universidad de Manchester y luego de una rigurosa búsqueda se concluyó fuera de toda duda que no fue allí. Otro aspecto interesante de elaborar sería su árbol genealógico inmediato que requiere todavía muchas verificaciones. Entre sus condiscípulos de la secundaria conocemos casi todos sus nombres, pero no sabemos por ejemplo quiénes pudieron ser sus mejores amigos.
En la medida que nuevos archivos se digitalicen en los próximos años podremos saber más de los itinerarios de Santiago, uno de ellos es el archivo del Consejo Mundial de la Paz al que Santiago dedicó años de su vida, que según entiendo tiene papeles para consultar en Helsinki y tal vez la mayor parte en Moscú. Muchos de esos sitios para consultarlos en persona, requieren semanas y hasta meses de arreglos anticipados. A lo mejor, de encontrar nuevas fuentes documentales se justifique la siguiente biografía de Santiago. Por ahora tenemos esta que ahora pongo en consideración.
(Adquiera el libro en Pereira con Yolanda Hincapié 317-2796915).



