Son muy pocos los espacios educativos que generan educación y lugares de ayuda para quienes tienen como idea el suicidio.
Eduardo Valencia Guevara*
El 10 de septiembre fue el día mundial de la prevención del suicidio, por lo que será perfectamente normal que entidades de la región, tanto del sector público como privado, llenen las redes sociales con contenido que haga alusión a campañas de prevención, mostrando una solidaridad con este flagelo, que tantas vidas nos quita cada año.
Lamentablemente, la mayoría de estos casos terminan siendo nada más que publicidad para quedar bien ante la sociedad, un amable lavado de cara que algunos más exagerados llamarían hipocresía que poco o nada contribuye a que sigamos siendo una de las ciudades con mayor cantidad de suicidios per cápita en Colombia.
El Suicidio, aunque no parece, es un problema de orden público; porque como dice Paul G. Quinnett en su libro El suicidio, una decisión para siempre, es una muerte que se podría evitar. Ahí es donde surge el gran interrogante: ¿qué estamos haciendo ante esta problemática?
Desde lo acontecido en los últimos años, parece que estamos haciendo más por generar que por evitar, porque las medidas de prevención cada vez son más utópicas, con un enfoque erróneo gracias al tabú, a la ignorancia, o simplemente a la indiferencia.
A continuación, se explicará brevemente por qué se saca esta conclusión, que en un inicio parece apresurada, y que indica que no hacemos lo suficiente por prevenir los suicidios, mostrando uno a uno los actores de la sociedad involucrados:
Sector Salud
Acá podemos dividirlo en dos, infraestructura y personal capacitado, notando grandes falencias en ambos. Se debe tener en cuenta que incluso en los casos donde no hay enfermedad mental, el suicidio sigue siendo una problemática de esta índole:
A) Infraestructura
Risaralda NO cuenta con una unidad de urgencias de salud mental, por lo que una emergencia de este tipo no es tratada correctamente. Clínicas tan importantes como Los Rosales no cuentan con psiquiatras de tiempo completo y hay un completo desinterés por contratar psicólogos para esa función. Las urgencias no se tratan desde la fuente del problema sino desde la sedación del paciente y el trato de sus heridas (en los casos donde estas existan).
Ni siquiera el único hospital público del departamento (Homeris) cuenta con un conducto regular especializado, donde las urgencias se tratan de forma similar. En ambos establecimientos el hacinamiento es tal que termina afectando la salud mental del paciente, y eso es precisamente lo que se debería salvaguardar.
Cuando se ha preguntado en diferentes espacios acerca de estas falencias, en especial por la falta de personal para manejarlas correctamente, la respuesta generalmente es ¿para qué psicólogos en urgencias? Sí, así responden.
No es sencillo contactar con psicólogos en entidades de salud (EPS), pues en los mejores casos ponen trabas burocráticas y en los peores ni siquiera hay convenios con estos profesionales. Incluso cuando se argumenta la prioridad en la atención, los obstáculos permanecen.
B) Personal
Una de los mayores problemas con el personal en la ciudad es la falta de empatía, tanto de personal administrativo de las entidades de salud, como del profesional (enfermeros, psicólogos, psiquiatras), donde muchas veces el paciente se siente violentado verbalmente por sus palabras, o siente discriminado de alguna forma (minimizan su situación) (ver punto a).
Los psiquiatras en la región son pocos, y son varios los pacientes que consideran que un porcentaje de ellos carece de “tacto” a la hora de tratarlos. Sin importar que sean eminencias casi veneradas a nivel académico e investigativo, que sean docentes de una de las universidades más importantes en la región (UTP), estos profesionales deben comprometerse con el trato ético y humano hacia quienes atienden. De lo contrario, sería mejor que se dediquen a la docencia o a la investigación en exclusiva.
En entidades como Homeris, el trato ético y empático brilla por su ausencia, pues el servicio, según los inimputables residentes allí, no dista mucho del cómo tratan a las personas en la cárcel la 40, y donde se ha presenciado que los pacientes (en especial en la zona de urgencias) son agredidos verbalmente, amenazados, acosados sexualmente (en especial las mujeres) por parte del personal de enfermería; esto sumado al total desinterés ante una enfermedad de carácter físico (dolencia corporales, mareos, gripas…).
Sector Gubernamental
Existe una gran ignorancia en temas de salud mental por parte de miembros de la política local; al conversar con algunos de ellos, inclusive en época electoral, se evidencia que la definición que tienen de problemas de salud mental se confunde con la drogadicción a tal punto de hacerlas una sola. Al evidenciar la problemática existente (que ya deberían conocer), argumentan la existencia de la línea amiga.
La línea amiga fue un espacio telefónico de ayuda psicosocial para personas con problemáticas afines a la depresión; lamentablemente no estaba articulada a algo que garantizara una posible atención médica, inclusive por parte de la EPS. Tras la finalización de la llamada el paciente podría quitarse la vida, y nadie se enteraría. Se desconoce si esto ha ocurrido. A la fecha de este escrito, la línea se encuentra deshabilitada.
En Dosquebradas abrieron un espacio similar, pero exclusivamente por el tema de la pandemia, para quienes tienen depresión puedan usarla como se usaba la línea amiga, pero a simple vista el personal está poco capacitado ante problemáticas como las ideas de suicidio. Incluso algunos pacientes han sido discriminados por cuestiones de edad y género en dicha línea.
Previo al Covid-19, el municipio de Santa Rosa generó su propio espacio telefónico, pero se desconoce su funcionamiento, horarios, actitud y aptitud de su personal.
El actual diputado Daniel Silva y el actual concejal de Dosquebradas Óscar Mauricio Toro, han mostrado compromiso frente a esta problemática de salud mental y prevención de suicidio; pero son de los pocos a quienes se les ha conocido su opinión.
No existe una política pública para este tipo de personas que garantice un verdadero apoyo.
Sector Social
Suponiendo que los espacios, ya sean físicos o telefónicos, sean de utilidad para las personas que en algún momento hayan tenido fijación suicida o intentos fallidos, falta algo muy importante y es la articulación de estas personas en sociedad.
Es sabido que algunas empresas no contratan personas con este historial médico para laborar con ellos, incluso cuando este mismo historial muestra que no son peligrosos, por lo que es más difícil para estos ciudadanos encontrar empleo que para el ciudadano promedio; y, estadísticamente, el desempleo puede generar depresión y tendencias suicidas.
Sin embargo, el personal médico especialista (psiquiatría) seguirá atacándoles por no conseguir trabajo, pues no son pocas las veces que a los pacientes se les ha tratado de vagos o inútiles por parte de personal en teoría capacitado para comprender la situación (Ver sector salud punto b).
Además de esto, existe mucha ignorancia entre la sociedad en general, lo que, a más de generar discriminación, no permite que las personas lleguen a buscar la ayuda correcta; lo que muchas veces termina en tragedia. Falta más educación frente al tema.
Son muy pocos los espacios educativos que generan educación y lugares de ayuda para quienes tienen como idea el suicidio; y lamentablemente en algunos casos, con estos lugares de ayuda pasa algo similar a lo que sucede con las EPS.
En conclusión
En la región falta mucha empatía y educación, elementos fundamentales para la prevención del suicidio; al hacer un análisis superficial, pareciera que es por la ignorancia y la indiferencia de todos los sectores. Aunque la respuesta oficial requerirá un análisis profundo.
Lo que sí se puede responder es la pregunta del título:
¿Qué estamos haciendo para evitar los suicidios en la región? R// Pues nada, o casi nada.
* Escritor y guionista empírico. Integrante del colectivo artístico Deus X Machina. Ha publicado el libro “Paralelo 60: 60 Relatos Cortos Ilustrados” cuya finalidad principal es la promoción de la lectura en adolescentes y jóvenes adultos. Contacto: eduardovgescritor@gmail.com



