¡Toque de queda!

Una visión de las medidas tomadas por el gobierno de la ciudad que dieron al traste con el Halloween y encerraron en casa a brujitos y brujitas, más los días atípicos mirados desde la periferia. Procedencia de la expresión: toque de queda.

Ángel Gómez Giraldo

El mes de octubre de este 2020 trajó un viento frío que entró hasta las viviendas de los pereiranos con quejas de bajas temperaturas y solicitud de abrigo para los cuerpos, en una ciudad considerada cálida en su clima.
Algunos de los ciudadanos confundieron el frío con el escalofrío, como uno de los particulares síntomas de la peste que ataca al ser humano con el coronavirus para una pandemia que llegó al país por avión desde Europa en el mes de marzo de este mismo año.

Mas no faltó quienes le dieran al fenómeno climático una interpretación personal, diciendo que se trataba de una premonición de invasión de brujos y brujas como el que anualmente ocurre durante los últimos días del mes de octubre en todos los centros urbanos y cidades donde el aquelarre tiene nombre extranjero: Halloween.

Así pues que las autoridades pereiranas pensando en días de desfiles folclóricos de brujos y brujas consumiendo licor en pleno pico de la pandemia, y hasta en las mascotas de cuatro patas, tomaron medidas de orden público anticipadas y se expidió un decreto ordenando toque de queda entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana del viernes 30 de octubre, el sábado 31, el domingo 1o de noviembre y el lunes 2 de este mismo, festivo del puente de todos los santos en Colombia.

Etimología
La expresión toque de queda, con todo su sabor a salvia, salió de la práctica europea durante la guerra, ya que luego de cierto tiempo se hacía sonar la sirena para que la gente abandonara las calles en caso de bombardeo. Es bueno resaltar que el toque de queda fue ampliamente utilizado por la Alemania nazi entre los años 1933 y 1945 entre los judíos.

Continuando con el tema principal, al llegar la tarde del viernes 30 de octubre, día de inicio de la ley seca y el toque de queda en la perla del otun, dejé mi confinamiento voluntario y abandoné la casa para caminar por el entorno de la comuna El Poblado con sus barrios principales, Poblado I, Poblado II, Villa del Prado, Samaria y Villa Verde.

Les cuento que el sol parecía explayado en una tarde que lucía todos sus aderezos de verano. A propósito, les pongo sobre el perchero esta frase de malicia indígena: Tarde de pleno sol en Pereira, por la noche tormenta.

En el parque
A las 5 de la tarde me encontraba sentado y expectante a lo que trajera el paso de los minutos, sobre una de las duras bancas del parque de esta zona, Poblado I, que ponen a uno a mirar el puente de la vía que conduce a la parte alta de este sector de la capital de Risaralda.

A los pocos minutos el flujo atomotor había aumentado tanto que la vía parecía un río de vehículos que hacen parte del transporte urbano. Se podía observar el interés de quienes aquí laboran en el centro de la ciudad por llegar a sus hogares antes de las 6 de la tarde, hora señalada para el toque de queda. Omnubilado, como el poeta cuando logra parir un verso, por el exagerado tráfico, tomé el camino de ascenso empinado al Poblado II, que afortunadamente para el caminante es corto.

Fue un día muy atípico, ya que puestas las brujas y brujos a buen recaudo por las autoridades, la tarde moría siendo bella, primaveral . El cielo para su ocaso aparecía como una pintura al óleo, con las más diversas gamas de los colores en brochazos de arreboles, como el azul, el rosado, el blanco y el gris. Y pensar que en años anteriores por estas mismas fechas a las brujas y brujos el invierno les aguaba la fiesta.

Caminaba y miraba el comercio que en El Poblado II y Villa del Prado ha crecido considerablemente y cuenta con elegantes centros comerciales y y tiendas lujosas. Vi en el almacen de alquiler de trajes y vestidos para grados de los estudiantes, los disfraces de la Cleopatra, el Faraón y de otros personajes míticos que por no ser tan bellos asustan al público, pendiendo ahorcados a la entrada de esta tienda. Esta vez no había allí compradores de los insumos y materiales para hacer brujos y brujas.

De paso por otras calles, pude avisorar a lo lejos un abuelo que había sacado una hada madrina del bosque solitario, niña de apenas 5 años de edad. El anciano huía con ella, quizás de regreso al hogar después de haber lucido en la vecindad el mencionado disfraz.

De misas
De paso por el templo Los 12 Apóstoles, sin la presencia de uno solo de ellos, aprecié sobre las grandes y pesadas puertas una cartelera que rezaba así: “Durante los días del toque de queda y ley seca, la misa vespetina se oficiará por el sacerdote sin la tentación del vino de consagrar, en el horario de las 4 de la tarde, dos horas de anticipación a la de costumbre.

Los centros de atención de la empresa Apostar, se mostraron indiferentes ante la buena suerte en el chance, y cerraron mostrando disciplina y nada de ambición, cuando es costumbre atender a la clientela hasta las 8 de la noche. El centro comercial Poblado Plaza con su supermercado El Cafetal, bajó cortinas y mandaron a dormir a sus empleados a la casa. Los expendios de licores, entre ellos El Estanquillo Poblado Plaza y Dulcería y Licores L. R., para no dar papaya y pagar sanciones, cancelaron las ventas de manera transitoria.
Para no quedar atrás, los de la cafetería El sandwich, la Carnicería El Tesoro de David, Frutas y Verduras Los Velásquez, y hasta los harinados de la Panadería y Respostería Oro Pan, también pusieron pies en polvorosa.

Era tanta la prisa que los de la cafetería se manduquiaron todo el queso y a casa dejando afuera los fantasmas de tela blanca para susto del que se atreviera a caminar por sus alrededores una vez llegada la noche.

No tengo porqué negarlo, el olor en la calle era un olor de nada. Y todo por la sensación de tensa calma. Tal vez como la vivida por la población pereirana después de que en el año de 1932 despidió al contigente de hombres que partieron a la guerra con el Perú. En el citdo año Leticia, en nuestro país, fue ocupada por un grupo de peruanos lo que concluyó con una breve guerra entre ambas naciones.

Preocupación
Al día siguiente, sábado, como el domingo y el lunes festivo fue lo mismo, ninguna por ninguna parte, parecía que las brujas de hoy hubieran corrido con la misma suerte de las que ayer que fueron a la hoguera de la Santa Inquisición.

Algunos brotes de mal comportamiento por los motociclistas que, según se dijo, hicieron endemoniados “piques”, lo que no se me hizo raro ya que el historiador Horacio Gómez Aristizabal quien dijo que: “los colombianos somos hijos de rebeldes”.

Así pasamos los principales días del mes del Halloween en el sector noriental de Pereria, además con boca sellada con retal.

Pero no podré olvidar la noticia caliente que como lo había sido la tarde del viernes 30 de octubre, desplegó el periódico El Diario en la primera pagina de su edición dominical: “El departamento de Risaralda cuenta con 328 nuevos casos positivos para covid- 19”. Y lo que me acabó de helar la sangre: “Siete fallecidos en las últimas 24 horas”. Toda esta tragedia por la indisciplina de los ciudadanos y el relajo de la población joven.

En esta misma edición del primero de noviembre, el editorialista dijo de puertas para adentro, o sea en la página 6, una verdad sobre la pandemia que me pareció golpe de pugilista: “Estamos seguros de que si hubiéramos tenido un poco de cultura los efectos de este temible virus no hubieran sido de la magnitud y las consecuencias que está dejando”.

La ciudad en toque de queda y ley seca para evitar las celebraciones de los brujos y brujas durante los últimos días del mes de octubre.

El comercio atendió las disposiciones del gobierno de la ciudad y cerró, respetando las horas de toque de queda y ley seca.

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